En un contexto de creciente impacto de las adicciones y los problemas de salud mental en el mundo laboral, la provincia de Santa Fe está elaborando un protocolo de prevención e intervención. El objetivo es ofrecer herramientas concretas para actuar en situaciones críticas vinculadas al consumo de sustancias, el estrés crónico y las conductas compulsivas en espacios de trabajo.
La iniciativa es impulsada por Aprecod (Agencia de Prevención del Consumo de Drogas y Tratamiento Integral de las Adicciones), en articulación con el Ministerio de Trabajo, el Ministerio de Salud, sindicatos, la Superintendencia de Servicios de Salud y distintos sectores empresariales.
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“La demanda no es teórica. Recibimos consultas frecuentes de empresas, sindicatos y áreas de recursos humanos por situaciones vinculadas al consumo, al estrés o a conductas compulsivas”, explicó Luciano Sciarra, secretario de Aprecod.
Se aplica en casos reales mientras se termina el documento
Aunque el protocolo aún está en etapa de redacción, ya se comenzó a aplicar de hecho en entornos laborales donde se detectan casos graves. Las consultas provienen tanto de grandes industrias como de pymes, y abarcan desde consumo de alcohol y cocaína hasta adicciones tecnológicas o al juego online.
“Recibimos pedidos de acompañamiento más seguido de lo que uno imagina. Hay casos donde los trabajadores no pueden incorporarse porque su salario está comprometido por deudas de juego. Eso genera un círculo vicioso que termina afectando la salud, la asistencia y la motivación para trabajar”, detalló Sciarra.
Un enfoque integral y sin estigmas
Uno de los ejes centrales del protocolo es el enfoque integral y transversal. No se trata solo de asistir al trabajador, sino de intervenir en todo el entorno: empleadores, equipos de trabajo, delegados sindicales, familia y redes de apoyo.
Además, el documento incluirá capacitación específica para personal de recursos humanos, directivos y equipos de salud laboral, junto con herramientas para detectar señales de alerta tempranas.
“Acompañar una adicción muchas veces es para toda la vida. Y para eso, la persona necesita un entorno que entienda, sostenga y no estigmatice”, subrayó el funcionario.
Transporte y otros sectores en riesgo
Aunque el protocolo está pensado para todos los rubros, hay sectores donde el riesgo es más alto. Uno de ellos es el transporte, donde las jornadas prolongadas, el estrés y la presión generan un terreno fértil para el deterioro de la salud mental.
“Los choferes profesionales son sometidos a exámenes psicofísicos rigurosos, pero la exigencia del trabajo hace necesario un acompañamiento más específico”, señaló Sciarra. No obstante, fue claro: “El consumo atraviesa todos los sectores. Por eso, trabajamos en prevención sin etiquetas”.
Intervenir antes del colapso
El desarrollo del protocolo responde a una realidad que ya es visible: cada vez más personas jóvenes adultas —entre 27 y 38 años— presentan consumos problemáticos. Así lo indica el último informe del Observatorio Provincial de Consumos Problemáticos.
Muchos de esos casos llegan al sistema de salud por derivación del ámbito laboral, ya sea por ausentismo, accidentes o crisis emocionales. El objetivo es que esas señales no pasen desapercibidas.
“Antes que sancionar o excluir, hay que acompañar. El trabajo puede ser un espacio clave de detección, contención y recuperación, si el Estado está presente y los actores se articulan”, concluyó Sciarra.