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Cómo controlar los rebrotes de coronavirus, la respuesta de tres investigadores del Conicet

Referentes de las Ciencias Sociales y Ciencias Exactas publicaron un documentos con una lista de recomendaciones y sus fundamentaciones para detener el aumento acelerado de casos de coronavirus.

En pleno aumento de casos de coronavirus en el país, tres investigadores del Conicet provenientes de las Ciencias Sociales y las Ciencias Exactas que desde el inicio de la pandemia están abocados a su estudio y seguimiento publicaron un documento con nueve recomendaciones para controlar los "rebrotes generalizados". Se trata de Rodrigo Castro (Exactas-UBA, ICC-CONICET), Daniel Feierstein (UNTREF-CONICET) y Ernesto Kofman (Ingeniería-UNR, CIFASIS-CONICET), quienes fundamentaron cada item a partir de la evolución de numerosos análisis interdisciplinarios, desarrollados desde la llegada de coronavirus a la Argentina, que combinan y sintetizan conocimientos provenientes de las diferentes ramas de la ciencia y de la experiencia adquirida en la interacción con sectores políticos, académicos, de prensa, sindicales y de Derechos Humanos.

Las recomendaciones incluyen la necesidad de implementar medidas "permanentes e intermitentes", buscar "demoler" la curva y no solo amesetarla, intensificar la prevención de contagios en lugares cerrados y mal ventilados, restringir la circulación entre distritos con diferente situación epidemiológica, recuperar el compromiso de “las personas que cumplen”, reforzar que “todos y todas somos transmisores” y los sistemas de testeo de asintomáticos, apostar a la conciencia individual, desarmar la "tormenta perfecta" y garantizar que las nuevas medidas de cuidado y las restricciones con su planificación sean comunicadas "muy efectivamente" a la población.

foto Coronavirus argentina

"Seguí cuidándote". El Gobierno nacional insiste en el pedido de distanciamiento social y uso del barbijo para prevenir los contagios de coronavirus.

"Lo ponemos a disposición para su libre uso, difusión y/o adhesión por parte de funcionarios y funcionarias a cargo de la toma de decisiones en política pública, y de entidades, instituciones e individuos comprometidos y comprometidas con encontrar un camino de salida de la pandemia con la menor cantidad de muertes posible. Estas sugerencias incluyen acciones preventivas coyunturales y de aplicación inmediata", expresaron los investigadores en el documento.

A continuación, las nueve recomendaciones de los investigadores y sus argumentos:

1. Implementar medidas de 2 tipos: permanentes e intermitentes:

i. Las intermitentes aplican restricciones locales, planificadas y selectivas por actividad y jurisdicción.

ii. Las permanentes son cuidados a sostener en todo el territorio nacional. "Ponemos a disposición herramientas para apoyar a las jurisdicciones en el diseño de las estrategias que consideren viables acorde a su realidad particular. La planificación y preanuncio de medidas intermitentes son lo opuesto a «ir viendo cómo viene la curva» y reaccionar en consecuencia. La curva es una foto vieja, una versión retardada de la dinámica que sucedió 2 semanas atrás. Puede verificarse tanto en modelos de simulaciones como en datos de la realidad que es viable tomar medidas preventivas, adelantándose a la epidemia, y cosechar los frutos al cabo de entre 1 y 2 semanas. Apoyándose en esto, y reconociendo que las medidas «duras» demasiado prolongadas en el tiempo pierden todo efecto, proponemos la intermitencia planificada. Esto es, períodos prediseñados de restricciones seguidos de períodos de flexibilizaciones. Por ejemplo, una semana (y sus fines de semana inmediatos) de cierre, aplicados con una frecuencia mensual. Con esta idea, la sociedad y el Estado comparten un plan común, con objetivos claros (reducir la cantidad de muertes) y logros medibles, generando la sensación de que vale la pena un esfuerzo durante un tiempo acotado para cosechar éxitos y recuperar movilidad durante otro tiempo, que también será acotado. Los cierres intermitentes y planificados tienen otra serie de ventajas: pueden organizarse las fechas a partir de las necesidades políticas y económicas, la población los conoce con antelación y sabe que tienen momento fijo de finalización, las ayudas económicas necesarias a determinados rubros se pueden prever, presupuestar y calcular, dado que son limitadas, e invierte la lógica de que las noticias circunstanciales solo pueden ser buenas (por ejemplo levantar un cierre planificado si la situación de la jurisdicción fuera demasiado buena, al contrario que reaccionar aplicando un cierre imprevisto cuando la situación se torna demasiado mala). La selectividad opera tanto sobre el tiempo como sobre la actividad socioeconómica: implica que cada jurisdicción puede diseñar de manera autónoma cuales son las fechas apropiadas para la intermitencia, y además, cuáles serán las actividades sometidas a restricción".

2. Apuntar a demoler la curva en vez de “solo aplanarla”, aplicando el Principio Precautorio, con la mayor variedad posible de medidas que puedan combinarse. "Demoler la curva implica llegar a niveles de contagios diarios muy bajos (pocos cientos) haciéndolos contenibles de manera eficaz vía mecanismos de rastreo y aislamiento preventivo de contactos estrechos (que ya han mostrado efectividad en nuestro país). Así se previenen muertes evitables aun cuando no se sature el sistema de salud. Demoler la curva significa la estrategia opuesta a «ir viendo como viene, reaccionar cuando estalla, aflojar apenas mejora». Por el contrario, significa «suprimir los contagios vía medidas intermitentes, que lleven siempre los casos hacia la baja, sin dejar de aplicarlas cuando se observan reducciones en la cantidad de casos». Esto requiere poner en práctica la mayor cantidad de medidas posibles, de manera simultánea, donde y cuando sea viable política y económicamente, sin ambición de encontrar la «medida perfecta» que proporcione «la mejor» solución. COVID-19 es una situación compleja, multicausal, cambiante y plagada de incertidumbres, con consecuencias devastadoras, por lo cual debe ser abordada con multiplicidad de herramientas, apelando a que el todo resultante sea más que la suma de las partes".

3. Priorizar la prevención de contagios mediante aerosoles en lugares cerrados mal ventilados. "Los cuidados que se priorizaron desde marzo de 2020 apuntaban al uso de tapaboca, mantener la distancia de 2 metros y el uso de alcohol en gel. Sin embargo, hoy resulta fundamental poder sumar con criterio de primer elemento de protección la limitación, evitación o minimización de reuniones en lugares cerrados, junto a la correcta y eficaz ventilación de los mismos".

4. Restringir la circulación entre distritos con diferente situación epidemiológica. "Evitar el tránsito desde distritos con transmisión comunitaria hacia distritos donde la epidemia está bajo control. El carácter dinámico de esta medida (acorde a la evolución epidemiológica de múltiples ciudades) puede también funcionar como argumento legitimador de otras medidas que apuntan a demoler la curva, ya que los distritos en general están mutuamente interesados en que haya tránsito entre ellos para sostener sus actividades económicas".

5. Recuperar el compromiso de “las personas que cumplen”. "Según nuestros modelos y simulaciones el rebrote actual es compatible con un relajamiento en el comportamiento particularmente de aquellas personas que, habiendo sido efectivamente cuidadosas durante los últimos 9 meses, por diversos motivos pasaron de noviembre a la fecha a formar parte de la cadena de contagios. Estas personas ya han encontrado en el pasado, de un modo u otro, los medios necesarios para lograr un aislamiento eficaz. La propuesta es trabajar para lograr que vuelvan a recurrir a esos medios para extender los cuidados hasta que se haya completado un plan de vacunación exitoso. Centrar la política comunicacional en este tema puede generar efectos en la disputa por el sentido común en lugar de siempre priorizar la visibilidad de los irresponsables".

6. Reforzar que “todos y todas somos transmisores”. "Comunicar explícitamente a la población que la ausencia de síntomas no es indicativo de que una persona no contagia. Reforzar el hecho que los asintomáticos y presintomáticos son vectores activos de la transmisión. En consecuencia, reforzar todos los sistemas de testeo de asintomáticos y aislamiento preventivo de contactos estrechos, tanto de casos sospechosos como positivos".

7. Apostar a la “mejor versión de nosotros mismos”. "El resultado de los cuidados depende de la implementación de medidas adecuadas por parte de las autoridades pero también de los comportamientos del conjunto de la ciudadanía. Cada uno de nosotros porta en sí la potencia del egoísmo y de la cooperación. Todos y todas podemos sentir cansancio, hastío, tener debilidades, descuidarnos en algún momento. Pero esas actitudes egoístas o descuidos generan efectos, impiden controlar la propagación del contagio y tienen consecuencias en el nivel de muerte, la situación del sistema de salud, la sobrecarga de quienes están en los lugares más difíciles en una crisis que cumplirá un año dentro de poco. Por ello resulta fundamental apelar a lo mejor que anida en nosotros, tener la convicción de que somos capaces de cuidarnos un poco más, de ejercer más acciones solidarias con aquellos que las necesitan, de evitar reuniones innecesarias y situaciones que aumenten los riesgos, de tener el cuidado de autoaislarnos previamente si tenemos que ver a una persona en situación de mayor vulnerabilidad, de priorizar las actividades al aire libre cuando no puedan cancelarse, de minimizar el número de encuentros o el número de personas de los mismos, de utilizar siempre el barbijo cubriendo la nariz o mascarilla cuando nos encontramos con personas no convivientes".

8. Desarmar la situación actual de “tormenta perfecta”. "Desde noviembre de 2020 una combinación de percepciones sociales se conjugó de manera contraproducente, produciendo un relajamiento resultante que se refleja como rebrote: el cambio de año, la llegada de la vacuna, la oferta de planes vacacionales, las festividades, el clima más amigable, la bajada de la curva de contagios, entre otros, son factores que hay que enumerar y comunicar enfáticamente que no son motivos válidos para relajar los cuidados".

9. Garantizar que las nuevas medidas de cuidado y las restricciones con su planificación sean comunicadas muy efectivamente a la población. "Observamos mucha confusión y desinformación en la población sobre los mecanismos de contagio y las medidas de cuidado consecuentes. Las recomendaciones iniciales desde marzo de 2020 se basaban en un gran desconocimiento de estos mecanismos e implicaban una batería de medidas difíciles de cumplir en su totalidad, siendo muchas de ellas poco efectivas. Mientras tanto, se dejaba de lado el principal medio de contagio (aerosoles) y no se explicitaba que los asintomáticos también contagian (ver ítem 6). Consideramos crucial revertir esto con mensajes claros y contundentes, del estilo «no compartir espacios cerrados con personas no convivientes», «aunque no tengas ningún síntoma podés estar contagiando», etc. Asimismo, la implementación de medidas intermitentes y planificadas requiere de una comunicación adecuada y anticipada, que permita a la población planificar sus actividades con debida antelación. Desde el punto de vista comunicacional es también crucial que haya un mensaje unificado, que debería ser tenido en cuenta no sólo en spots, sino también en el discurso y en la actitud simbólica de todas las autoridades del gobierno".

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