Cómo afectan la edad y el calor extremo al cerebro: decisiones, conducta y riesgos para la salud
La edad no definenecesariamente el deterioro mental pero el calor extremo puede afectar decisiones y conducta. Un neurólogo explicó cómo impactan el clima y la hidratación.
Cómo afectan la edad y el calor extremo al cerebro.
La capacidad para tomar decisiones, regular la conducta, mantener la atención y evitar emergencias como el golpe de calor depende de un cerebro saludable, una correcta hidratación y de evitar exigencias físicas en condiciones térmicas inadecuadas.
El neurólogo Hugo Valderrama, máster en Neurociencias, explicó en diálogo con el programa Creo que la edad por sí sola no determina la pérdida de capacidades cognitivas. “Puede tener 100 años y juzgar con toda la capacidad ejecutiva perfecta”, afirmó al señalar que una persona puede llegar a edades avanzadas con un cerebro sano y pleno funcionamiento.
Valderrama aclaró que algunas patologías, como los síndromes demenciales, aumentan su frecuencia con la edad, pero no son normales ni inevitables. “Uno puede tener 100 años y un cerebro saludable”, remarcó, y agregó que también existen problemas de salud mental más frecuentes en personas jóvenes —como ansiedad, depresión, bipolaridad o burnout— que pueden afectar seriamente la toma de decisiones.
Cómo afectan la edad y el calor extremo al cerebro
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En ese sentido, subrayó el valor de la experiencia acumulada: “La experiencia no se aprende en una universidad, se aprende en la acción del trabajo y, sobre todo, de los errores cometidos”. Sin embargo, aclaró que la edad no garantiza sabiduría automática: “No por ser mayor una persona va a tomar siempre buenas decisiones”.
El impacto del calor en el cerebro
Durante la entrevista, el especialista explicó que el cerebro cuenta con mecanismos fisiológicos para regular la temperatura corporal, pero que estos se ven exigidos cuando se combinan altas temperaturas y humedad, una situación frecuente en Santa Fe. “Cuando el cuerpo no puede evaporar el sudor como corresponde, el cerebro entra en un modo de alerta y estrés”, señaló.
Calor
Ese estrés provoca un aumento de neurotransmisores como el cortisol y la adrenalina. “Uno de los principales sectores que se agota frente a la deshidratación es el lóbulo frontal”, explicó Valderrama, y detalló que allí se regulan la conducta, el control de los impulsos y la capacidad de inhibir reacciones.
Por eso, el calor no solo genera incomodidad física. “No necesariamente porque hace calor vamos a estar de mal humor, pero el cerebro está literalmente agotado en su capacidad de compensación”, afirmó. Esto puede derivar en irritabilidad, menor autocontrol y dificultades para razonar o concentrarse.
Golpe de calor: una emergencia médica
Valderrama advirtió que cuando el cuerpo pierde la capacidad de regular su temperatura puede producirse un golpe de calor, una urgencia médica reconocida. “Cuando la temperatura supera los 38 grados ya hay riesgo, y a los 40 grados el cuadro se vuelve grave”, explicó.
Calor (2)
En esos casos, el paciente puede entrar en estupor, perder la conciencia o incluso caer en coma. “Un golpe de calor no tratado a tiempo puede generar daños irreversibles en el cerebro o provocar la muerte, y es más frecuente de lo que se cree”, alertó.
Ejercicio, deshidratación y un error común
El neurólogo también se refirió a un error habitual durante el verano: realizar actividad física con altas temperaturas para bajar de peso. “La gente cree que baja de peso, pero lo único que hace es deshidratarse”, señaló. La pérdida que marca la balanza corresponde al líquido eliminado por el sudor, lo que aumenta el riesgo de golpe de calor.
Por eso, recomendó evitar el ejercicio en condiciones térmicas extremas y priorizar la hidratación. “La sed aparece cuando ya perdiste el líquido, no es una señal anticipatoria”, explicó. En ese sentido, aconsejó hidratarse de manera preventiva: beber agua antes, durante y después de la actividad física, incluso sin sensación de sed, para proteger al cerebro y al organismo.