martes 28 de enero de 2020
Policiales | Rosario | Los Monos | Narcotráfico

Guille Cantero habría ordenado atacar el casino de Rosario ante la posibilidad de que lo trasladen a una cárcel de la Patagonia

Los investigadores evalúan que el líder de Los Monos habría tramado el atentado desde el penal de Marcos Paz. Planean enviarlo al sur del país.

La principal hipótesis que se maneja como móvil del ataque del sábado a la noche al casino de Rosarioes que estuvo detrás de su gestación Guille Cantero, líder de Los Monos, que reaccionó con disparos que mataron al gerente del Banco Nación Enrique Encino porque se enteró en el penal de Marcos Paz los planes de trasladarlo a una cárcel del sur del país.

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Fuentes de la investigación revelaron a Aire de Santa Fe que el líder de Los Monos no sólo habría estado detrás del ataque a City Center el sábado, sino también otros dos atentados al Centro de Justicia Penal, el 3 de enero pasado, y a una oficina del Servicio Penitenciario, el viernes pasado. Uno de quienes habría tramado el atentado en Rosario sería Maximiliano Díaz, alias Cachete, detenido este lunes a la madrugada en Mitre y Pellegrini, pleno centro de Rosario.

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Instalaciones del penal de Marcos Paz, donde está alojado Guille Cantero en la actualidad

Instalaciones del penal de Marcos Paz, donde está alojado Guille Cantero en la actualidad

No es la primera vez que suceden ataques ante la decisión de un posible traslado del líder de Los Monos. El 29 de mayo de 2018 atentaron con disparos contra dos propiedades en las que había vivido el juez Ismael Manfrín, unas horas después de que se dispusiera que Guille Cantero debía ser enviado desde la cárcel de Piñero a la Unidad Penal Nº 7 de Resistencia.

A partir de ese día se sucedieron de manera recurrente balaceras contra los frentes de casas vinculadas a jueces y funcionarios judiciales, entre ellos, a los magistrados Marisol Usandizaga y Juan Carlos Vienna.

A fines de octubre de 2018, el fiscal Matías Edery imputó a Guille Cantero por siete ataques a balazos que habían sido ordenados desde la cárcel y que apuntaban a generar conmoción y terror como respuesta al traslado del líder de Los Monos a una cárcel que no controlaba.

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¿Por qué genera tanta bronca, que se expresa con balas, el traslado a otro penal? Guille Cantero cometió más delitos en prisión que en libertad. Usó un abanico de opciones desde que está detenido desde junio de 2013, cuando decidió entregarse a la Policía de Santa Fe en medio de la guerra narco en Rosario. Siempre se sospechó que esa maniobra fue una manera de protegerse, ya que estaba más seguro en una celda que en la calle, en momentos en que la ciudad era el escenario de las batallas entre los clanes de los Cantero y los Bassi.

Dentro de los penales continuó con el tráfico de drogas y está acusado, además, de ordenar siete ataques a jueces y a funcionarios judiciales. Fue condenado por el secuestro de un joven. También se sospecha en la Justicia que detrás de las rejas bajó el pulgar para ejecutar a varios de sus rivales. Todos estos delitos los tramó dentro de las cárceles en las que estuvo detenido.

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Ariel

Ariel "Guille" Cantero purga varias condenas, tanto de índole provincial como federal.

Lo hizo a través de directivas que daba con teléfonos celulares y también fijos dentro de su celda. Cuando no podía usar estos aparatos transmitía las órdenes a las visitas que recibía, muchas de ellas compradas. Y siempre actuó con la sospecha de contar con la complicidad de los agentes penitenciarios, aunque en ningún caso fue condenado ni se investigó ese nexo. Ahora, el fiscal de la causa por secuestro pidió que se investigue la posible connivencia del servicio penitenciario santafesino.

En octubre pasado, Cantero fue condenado a 10 años de prisión por el secuestro extorsivo de un joven, con quien los cómplices del líder de Los Monos se equivocaron cuando lo raptaron en el barrio Triángulo en el sur de Rosario. Era el hijo de un carnicero que nada tenía que ver con la geografía narco que Guille pretendía ordenar. Porque la idea del líder de Los Monos era secuestrar en Rosario a personas vinculadas con el mundo narco para obtener dinero por los rescates, según investigó el fiscal federal Santiago Marquevich. En las escuchas telefónicas Guille habló de conseguir “plata fácil”, “por lo menos tres palos”, con este tipo de operaciones.

A las pocas horas los secuestradores liberaron a la víctima a cambio de carne para la parrilla. Pero los secuestradores, los hermanos Ezequiel y José Fernández, encontraron rápido la muerte. Fueron acribillados junto a Gerardo Abregú siete meses después dentro de un auto en Granadero Baigorria. Por ese hecho se acusó esta semana a un alfil de Esteban Alvarado, un enemigo de Los Monos.

Cantero carga con cuatro condenas desde que está preso. El 6 de diciembre de 2018 la justicia federal de Rosario lo condenó a 15 años de prisión por narcotráfico, la primera pena de ese delito federal que enfrentaron los miembros de esta banda narcocriminal que existe hace más de 20 años en Rosario. Y en abril de 2018 la justicia provincial condenó a Guille a 22 años de cárcel por asociación ilícita y el homicidio de Diego Demarre.

Luego, en diciembre fue condenado a siete años de prisión por un tribunal federal por integrar una banda narco junto con exbarras de Rosario Central, cuyo líder era Mario Visconti, quien terminó ejecutado.

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La causa por narcotráfico, llamada "Los Patrones", se originó cuando Guille estaba preso en la cárcel de Piñero, cerca de Rosario. Los llamados salían de las celdas 311 y 317, que ocupaban Cantero y su lugarteniente Jorge Chamorro, condenado a 17 años de prisión.

Las directivas para mantener el negocio del narcotráfico las recibían sus dos parejas, Vanesa Barrios y Jésica Lloan, quienes junto con otras mujeres, entre ellas la madre de Guille –Celestina Contreras–, eran las encargadas de mantener fuera del penal el negocio narco.

En ese expediente se investigaron los contactos y los engranajes que servían al líder de Los Monos fuera de los muros del penal para mantener la producción, adquisición y la distribución de cocaína y de marihuana.

En ese rol las mujeres del entorno de la organización cobraron un papel clave: Barrios, Lloan y Contreras –condenadas a 12 años las dos primeras y a 10 la madre de Guille– se dedicaron a mantener a flote la empresa narco. Lo hacían a través de la provisión a una red de búnkeres de venta de estupefacientes, que aun estando presos seguían bajo control de los Cantero. “Vos tenés que preocuparte por el negocio y poner gente a trabajar… ¿así cómo vamos a levantar el negocio?”, le dijo Guille desde la cárcel a su pareja.

En junio pasado se detectaron en la cárcel de Ezeiza las triangulaciones que realizaba el jefe de Los Monos para pasar mensajes breves y directos desde ese penal. Era el pivot de las maniobras de venta de drogas.

Estas operaciones no las hacía con un teléfono celular, sino a través de un compañero de celda que pasaba las directivas del negocio narco a una mujer, pareja de uno de los miembros de Los Monos, quien a su vez llevaba el mensaje a Gustavo Martinotti, alias Toro, un exbarrabrava de Rosario Central, quien está preso en la cárcel de Coronda, en Santa Fe. Toro, un aliado de Guille, se contactaba con otro engranaje de la organización, El Peruano, que era el proveedor de los deliverys de varias zonas de Rosario, entre ellas el barrio 7 de setiembre.

Tras una extensa investigación que realizó la División Antidrogas de la Policía Federal, se pudo determinar, luego de 21 allanamientos y 15 detenciones, que las cárceles de Ezeiza, en la provincia de Buenos Aires, y de Coronda, en Santa Fe, estaban conectadas a través de Guille Cantero.

El 2 de mayo pasado, la entonces ministra de Seguridad de la Nación Patricia Bullrich anunció que en un allanamiento que habían realizado en la celda de Guille Cantero en el penal de Ezeiza se habían secuestrado tres teléfonos celulares. A partir de ese momento, el líder de Los Monos no tuvo más móviles para comunicarse con sus lugartenientes en Rosario y usó este tipo de triangulaciones, con “visitas compradas”.