Roncar durante la noche puede ser una señal de alerta sobre la presión arterial, según un estudio

Una investigación publicada en Nature analizó a más de 12.000 personas y encontró una asociación entre el tiempo que pasan roncando y la presión arterial elevada.

Los ronquidos persistentes pueden asociarse con problemas respiratorios durante el sueño y merecen atención cuando se acompañan de otros síntomas.

Los ronquidos persistentes pueden asociarse con problemas respiratorios durante el sueño y merecen atención cuando se acompañan de otros síntomas.

Los ronquidos frecuentes suelen interpretarse como una molestia nocturna que interrumpe el descanso de quienes comparten la habitación. Sin embargo, también pueden aportar información sobre la salud, especialmente cuando aparecen de manera habitual y se acompañan de otros síntomas.

Una investigación publicada en la revista científica npj Digital Medicine, perteneciente al grupo Nature, encontró una asociación entre el tiempo que una persona pasa roncando durante la noche y la hipertensión arterial no controlada. El hallazgo refuerza la importancia de prestar atención a estos sonidos, aunque no significa que todas las personas que roncan tengan presión alta.

La relación entre los ronquidos y la presión arterial

Los ronquidos aparecen cuando el aire encuentra resistencia al circular por las vías respiratorias durante el sueño. El estrechamiento de esa zona provoca vibraciones en los tejidos blandos de la garganta y el paladar, que generan el sonido característico.

Entre los factores que pueden favorecerlos se encuentran la anatomía de las vías respiratorias, el consumo de alcohol, el exceso de peso y la relajación muscular propia del descanso.

En algunos casos, los ronquidos también pueden asociarse con la apnea obstructiva del sueño, un trastorno que provoca interrupciones repetidas de la respiración y puede reducir los niveles de oxígeno en sangre. Esta condición se relaciona con un mayor riesgo de hipertensión y otras complicaciones cardiovasculares.

Por eso, los especialistas recomiendan prestar atención a los ronquidos intensos y persistentes, sobre todo si aparecen junto con pausas respiratorias observadas por otra persona, despertares con sensación de ahogo o somnolencia durante el día.

Un estudio publicado en npj Digital Medicine encontró una relación entre el tiempo dedicado a roncar y la hipertensión arterial no controlada.

Un estudio publicado en npj Digital Medicine encontró una relación entre el tiempo dedicado a roncar y la hipertensión arterial no controlada.

Qué descubrieron los investigadores

El estudio analizó los registros de 12.287 personas durante aproximadamente seis meses. Para obtener los datos, los investigadores utilizaron sensores colocados debajo del colchón, que permitieron estimar cuánto tiempo pasaba cada participante roncando. También recopilaron múltiples mediciones de presión arterial realizadas durante el día.

Los resultados mostraron que las personas que roncaban durante una proporción mayor de la noche tenían más probabilidades de presentar hipertensión no controlada. En particular, comparar a quienes roncaban durante cerca del 12% del tiempo de sueño con quienes lo hacían durante una proporción mínima mostró una asociación con una probabilidad aproximadamente 1,9 veces mayor de presentar esa condición.

La relación se mantuvo incluso después de que el equipo contemplara factores como la edad, el sexo, el índice de masa corporal y la presencia estimada de apnea del sueño.

De todos modos, los investigadores estudiaron una asociación estadística, no una relación de causa y efecto. Los resultados no permiten afirmar que los ronquidos provoquen hipertensión ni que su duración, por sí sola, sirva para diagnosticarla. Además, la mayoría de los participantes eran hombres, por lo que los hallazgos no necesariamente representan de la misma manera a toda la población.

Hábitos que pueden ayudar a mejorar el descanso

Algunas medidas pueden contribuir a reducir los ronquidos y favorecer un sueño de mejor calidad. Su utilidad depende de la causa del problema y no reemplaza una evaluación médica cuando los síntomas persisten.

  • Dormir de costado: en algunas personas, esta posición reduce los ronquidos en comparación con dormir boca arriba.
  • Mantener un peso saludable: cuando existe exceso de peso, bajar de manera gradual y con orientación profesional puede ayudar a disminuir los síntomas.
  • Evitar el alcohol antes de acostarse: puede aumentar la relajación de los músculos de la garganta y empeorar los ronquidos.
  • Sostener horarios regulares: acostarse y levantarse en horarios similares ayuda a organizar el descanso.
  • Evitar el tabaco: fumar puede irritar las vías respiratorias y contribuir a los problemas respiratorios durante la noche.

Cuándo conviene consultar a un médico

Si los ronquidos son intensos, frecuentes o se acompañan de pausas en la respiración, jadeos nocturnos, cansancio persistente o dolor de cabeza al despertar, es importante consultar con un profesional de la salud. Una evaluación puede determinar si hace falta estudiar la posibilidad de apnea del sueño u otro trastorno.

También conviene controlar la presión arterial mediante mediciones adecuadas, ya que la hipertensión puede no producir síntomas evidentes. Detectarla a tiempo permite evaluar el tratamiento necesario y reducir el riesgo de complicaciones cardiovasculares.

Los ronquidos no constituyen un diagnóstico por sí mismos, pero cuando se repiten todas las noches pueden ser una señal para revisar la calidad del descanso y consultar sobre la salud respiratoria y cardiovascular.

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