Rollitos de manzana y canela: la receta sencilla con pan de molde que se hace en minutos
Prepará estos bocaditos dulces en menos de 30 minutos. Una receta fácil, económica y deliciosa para transformar tus mañanas con todo el sabor de la manzana.
La receta sencilla para hacer rollitos de manzana y canela con pan de molde.
Hay sabores que nacieron para estar juntos, y la manzana con canela lidera la lista. Esta receta de rollitos de pan de molde son la solución ideal cuando tenés ganas de algo dulce, pero no querés pasar horas en la cocina. Son crujientes por fuera, jugosos por dentro y le ponen onda incluso al lunes más gris.
Ingredientes para hacer rollitos de manzana y canela
3 manzanas (las que tengas a mano).
120 ml de agua.
1 cucharada de azúcar mascabo o común.
1 cucharadita de canela (y un poco más para espolvorear).
La clave de esta receta está en la pectina de la manzana, una fibra natural que espesa el relleno sin vueltas. Además, la canela no solo aporta aroma; sus aceites esenciales potencian el dulzor natural de la fruta. Así, lográs un sabor intenso y acaramelado con muy poca azúcar.
Rollitos de manzana y canela
Estos rollitos de manzana y canela están listos en menos de 30 minutos.
Preparación paso a paso
Prepará el horno: Precalentá el horno a 180°C y forrá una placa con papel manteca o aceitala bien.
Cociná la fruta: Pelá las manzanas, sacales el centro y cortalas en cubitos bien chiquitos. Ponelas en una ollita con el agua, el azúcar, la canela y la maicena. Mezclá todo bien.
Lográ el espesor justo: Cociná a fuego medio hasta que la manzana esté tierna y la salsa espese. Retirá del fuego, sumá la vainilla y el limón, y dejá enfriar un toque.
Armá los rollitos: Aplastá las rebanadas de pan con un palo de amasar hasta que queden finitas. Poné una cucharada de relleno en el centro de cada una y enrollalas con fuerza.
El toque final: Ubicá los rollitos en la placa con el cierre hacia abajo. Pincelalos con la manteca derretida y espolvoreá la mezcla de azúcar y canela por arriba.
Horneado: Mandalos al horno entre 14 y 16 minutos. Sacalos cuando estén bien dorados y crocantes.
Sugerencia: Servilos tibios. Si querés lucirte, sumales una bocha de helado de crema o un chorrito de miel por encima.