Las dos máximas autoridades del Ejecutivo provincial, el gobernador Miguel Lifschitz y su vice Carlos Fascendini, son varones. Lo que se traduce en un IPM del 0% en los dos cargos de mayor jerarquía de la administración pública santafesina.
De los 14 Ministerios que sostienen al Ejecutivo, doce están liderados por varones y sólo dos por mujeres: Educación (Claudia Balagué) e Innovación y Cultura (Chiqui González). En términos porcentuales esto equivale a un IPM del 14% que asciende a 17.6% si se agregan las Secretarías de Estado.
Si se desagregan los datos las mujeres ocupan tareas y funciones culturalmente estereotipadas como femeninas. Ejemplo: cuidado, educación y cultura. A tal punto es así que los índices de mayor paridad se encuentran repartidos entre los ministerios de Educación (55,3%), Salud (45%), Innovación y Cultura (43%) y Desarrollo Social (34%).
Los ministerios con menor poder de decisión para las mujeres son: Infraestructura (7.89%), Seguridad (12,2%), Medio Ambiente (12.5%), Trabajo y Seguridad Social (13.6%) y Economía (16.6%).
Si se lleva los porcentajes a números concretos da como resultado que de 491 puestos de decisión en el Poder Ejecutivo sólo 135 son liderados por mujeres.
Si bien el judicial se presenta como el más equitativo de los tres poderes, su órgano rector, la Corte Suprema provincial, es la institución en la que la mujer se encuentra más visiblemente subrepresentada.
De un total de seis Magistrados y un Procurador General, sólo uno es mujer. Esto equivale a un IPM del 14,28%.
Ahora bien ¿cómo se reparten los cargos de mayor influencia al interior del Poder Judicial? Lo que relevó el informe de la Secretaría de Políticas Sociales es que de un total de 507 magistrados y funcionarios públicos judiciales, 211 son mujeres (IPM del 41,6%).
Según datos estadísticos oficiales de 2016, el Poder Judicial en su conjunto reparte cargos laborales en un 54.81% para mujeres frente a un 45.19% de varones (4.295 agentes en toda la provincia).
El IPM promedio entre las Cámaras de Diputados y Senadores es de 27,5%.
De las dos Cámaras la que presenta el nivel más bajo es Senadores con un 5,2%. Lo que traducido a números indica que de 19 representantes, sólo una es mujer: Cristina Berra (PJ), representante por el Departamento San Martín.
La Cámara de Diputados aunque ofrece una composición más equitativa que Senadores, mantiene un IPM del 36%; 14 puntos por debajo si se lo mide con la vara del 50% ideal. El porcentaje actual infiere que de 50 diputados, 18 sean mujeres.
Si al IPM del 36% en Diputados se lo desagrega y se analiza cómo se conforma cada bloque legislativo los porcentajes de equidad al interior de los partidos quedan de la siguiente manera: Frente Progresista Cívico y Social: 35,7% (10 mujeres de 28 legisladores); Cambiemos: 30% (3 de 10); Frente Justicialista: 36,7% (4 de 11) y Frente Social y Popular: 50% (1 de 2).
El hecho de que en Diputados todos los bloques respeten el 30% que establece la Ley 10.802 de Cupo Femenino—Santa Fe, 1992—permite comprender hasta qué punto la norma fue beneficiosa para las mujeres en política.
Pese a ello la problemática de inequidad no desaparece ya que en el actual estadio de lucha de las mujeres por igualdad e inclusión, el cupo del 30% que se pensó como un piso se transformó en un techo. Y así seguirá hasta que no se alcance una ley de paridad integral.
Fuente: Rosario3
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