A fines del verano muchas personas notan que sus plantas de interior o de jardín parecen “frenarse”. Ya no sacan hojas nuevas, los brotes se ven más pequeños o el crecimiento directamente se detiene.
Aunque puede generar preocupación, en la mayoría de los casos no se trata de una enfermedad. Es una respuesta natural al estrés térmico acumulado y al cambio progresivo de estación.
Por qué las plantas reducen su crecimiento a fines del verano
El crecimiento vegetal depende de factores como la temperatura, la luz y la disponibilidad de agua. Cuando el verano fue muy caluroso, las plantas pueden entrar en una etapa de desaceleración para conservar energía.
Además, a medida que los días empiezan a acortarse, muchas especies perciben la disminución de luz y comienzan una transición hacia el otoño, ajustando su metabolismo.
LEER MÁS ► Las tres plantas que debés plantar en febrero para perfumar tu jardín el resto del año
Las causas más comunes por las que tus plantas dejan de crecer
- Estrés por calor extremo: las altas temperaturas sostenidas pueden dañar tejidos y afectar el funcionamiento de las raíces. Aunque la planta no muera, puede frenar su desarrollo para recuperarse.
- Exceso o déficit de riego: durante el verano solemos regar más seguido. Si el sustrato se mantuvo demasiado húmedo, las raíces pueden haberse debilitado.
- Sustrato agotado: después de varios meses de crecimiento activo, la tierra puede quedarse sin nutrientes esenciales.
- Menor cantidad de luz natural: a fines del verano los días empiezan a ser más cortos, lo que impacta directamente en la fotosíntesis.
- Inicio del período de adaptación estacional: algunas plantas comienzan a prepararse para el otoño reduciendo su actividad.
Qué hacer si tu planta dejó de crecer
Antes de intervenir, conviene observar. Si la planta mantiene hojas firmes y buen color, probablemente solo esté ajustando su ritmo. Podés aplicar algunas medidas simples:
- Revisar el drenaje y el estado del sustrato.
- Ajustar el riego según la temperatura actual.
- Limpiar hojas para mejorar la captación de luz.
- Evitar fertilizar en exceso al final del verano.
- Ubicar la planta en un lugar con buena iluminación natural.
En muchos casos, el crecimiento se reactivará con la llegada de temperaturas más templadas o en primavera.
Te puede interesar


