Febrero representa el momento ideal para darle un nuevo aire al jardín mediante la incorporación de plantas aromáticas. Estas especies no solo cumplen una función estética, sino que perfuman el ambiente de manera natural y ofrecen ingredientes frescos para diversas recetas. Se destacan por su facilidad de cultivo y su capacidad de adaptación tanto en macetas como en tierra directa.
Tres plantas aromáticas para plantar en febrero
Romero
Esta planta destaca como una de las aromáticas más resistentes y versátiles del huerto. Su aroma intenso y fresco la vuelve indispensable para tener siempre a mano.
El romero soporta las altas temperaturas sin problemas y crece con vigor en diferentes entornos. Para que prospere, necesita un suelo suelto que facilite el drenaje, una ubicación a pleno sol y un riego moderado, evitando siempre el exceso de agua en sus raíces.
romero (1)
El romero necesita pleno sol y un suelo que drene bien para evitar hongos.
Albahaca
Considerada la protagonista de ensaladas y salsas, la albahaca aporta un color verde vibrante y una fragancia dulce que se esparce con facilidad por todo el jardín. Esta especie se caracteriza por su crecimiento rápido, aunque requiere una atención más constante que el romero.
Para cuidarla correctamente, conviene sembrarla en un lugar que reciba sol pero cuente con algo de sombra, mantener un riego frecuente sin generar encharcamientos y podar las puntas regularmente para fomentar una planta más frondosa.
Albahaca (2)
Podar las puntas de la albahaca permite que la planta crezca con más hojas y volumen.
Menta
La menta resulta la opción ganadora para quienes buscan un aroma potente y una planta de mantenimiento simple. Sus hojas son aliadas perfectas para infusiones y recetas frescas de verano.
Debido a su capacidad para expandirse velozmente, los expertos recomiendan cultivarla en macetas para controlar su crecimiento. Prefiere los sectores de media sombra y demanda un riego abundante para mantener la humedad que sus raíces necesitan.
MentaPlanta1.jpg
La menta prefiere la media sombra y un riego constante para no secarse.