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Política Quinta presidencial de Olivos | Alberto Fernández | Fabiola Yañez

Visitas sociales a Olivos: el oficialismo se muestra unido tras el escándalo, pero llueven reproches internos

Hasta el momento, tanto Cristina Kirchner y Sergio Massa, los dos socios oficialistas, respondieron con silencio tras el escándalo por la foto del cumpleaños de Fabiola Yáñez en la quinta presidencial de Olivos en plena cuarentena.

El gobierno nacional quedó conmocionado con la difusión de la fotografía que prueba la celebración del cumpleaños de Fabiola Yáñez en la quinta presidencial de Olivos en plena cuarentena, el 14 de julio del año pasado. El presidente Alberto Fernández violó las restricciones que él mismo impuso en el decreto de necesidad y urgencia 576/2020, por el cual se prohibían los encuentros sociales en el área metropolitana y la circulación nocturna, al tiempo que establecía el uso obligatorio del barbijo. Esta violación al decreto será el eje central del pedido de juicio político que presentará en las próximas horas Juntos por el Cambio, que no desaprovechará el escándalo para llevar agua a su molino, máxime en tiempos electorales.

Los dos socios de Fernández en la coalición oficialista, Cristina Kirchner y Sergio Massa –y sus respectivos acólitos-, se refugiaron en el silencio. Un silencio que, a estas alturas, resulta atronador. No es un secreto que ambos reprueban varios aspectos de la gestión de Fernández.

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El escándalo sobre las visitas sociales a Olivos es un mazazo a la campaña electoral del oficialismo. Una campaña que ya venía complicada por los efectos de la pandemia en la economía. La Casa Rosada intenta remontar las dificultades con una estrategia basada sobre tres ejes: vacunación masiva, obra pública en todo el país y más dinero en los alicaídos bolsillos de los votantes de la clase media. El lema que agita el presidente es que los dos años que le restan de gestión serán la “revancha” que tendrá su gobierno para “poner a la Argentina de pie”, objetivo que, según la lógica de la Casa Rosada, no se pudo cumplir en los dos primeros años por los efectos de la pandemia.

El Gobierno está decidido a no escatimar gastos en esta cruzada que tendrá a las elecciones legislativas como su primer gran desafío. Hace una semana, el Gobierno dictó un DNU por el cual aumentó el gasto público en el Presupuesto 2021 en 708 mil millones de pesos dirigidos a aumentos de salarios, planes sociales, jubilaciones, créditos y obras públicas; es decir, a fines electorales. Sólo el programa de créditos para monotributistas anunciado el miércoles pasado implica unos 80.000 millones de pesos.

La apuesta es revertir el malhumor que reside en amplios sectores medios, bajos y jóvenes, que son el corazón del voto del peronismo pero que ahora demuestran un mayor nivel de descontento en las encuestas, incluso las que encargan en la Casa Rosada. Por esa razón, el presidente continuará con su frenético raid de actos con fines electorales mientras lo permita la campaña. El jueves anunció en Concordia, Entre Ríos, un plan para que 250.000 beneficiarios de planes sociales puedan acceder al trabajo registrado en la cosecha sin perder sus subsidios sociales. El viernes, en tanto, anunció la reglamentación de la ley de ampliación de Zonas Frías y la reducción de la tarifa de gas, mientras que este fin de semana tiene previsto un acto para reanudar, en una visita a Iguazú, el Plan Previaje, destinado a incentivar el turismo.

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La semana próxima focalizará sus actos en el conurbano bonaerense, bastión del oficialismo. El martes será clave: ese día, en Avellaneda, se mostrará junto a la vicepresidenta Cristina Kirchner. Habrá que ver cómo se comporta su socia y aliada durante ese acto, máxime después del escándalo de la fotografía en Olivos. En su última aparición pública, Cristina le dedicó un tácito reproche a Fernández cuando mencionó su “ingenuidad política” y al PJ, por haber difundido una foto sin ella al recordar el triunfo en las primarias del Frente de Todos en 2019.

Ante un escenario electoral complicado para el Frente de Todos a nivel nacional, la aspiración del kirchnerismo es poder decir que Cristina conserva su capital político en la provincia de Buenos Aires y que, por ende, su influencia seguirá siendo determinante en la segunda mitad del mandato de Fernández. Mientras tanto, se sucederán los mensajes a modo de advertencia.

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