Un proyecto de resolución ingresado al Concejo Municipal propone subastar públicamente las carrocerías ferroviarias del Tren Urbano, además de calificarlas como “inútiles, innecesarias e inconvenientes económicamente” para la Municipalidad de Santa Fe.
La iniciativa fue elaborada por los concejales del Justicialismo, Juan José Saleme y Jorgelina Mudallel, y dispone que el Ejecutivo Municipal proceda a declarar como “inútiles, innecesarias e inconvenientes económicamente” para la Municipalidad a las carrocerías ferroviarias del Tren Urbano, producidas por Tecnotren y que en la actualidad se encuentran en desuso. Además, el proyecto solicita que, tras dicha declaración, el municipio proceda a la disposición de estas partes por medio de subasta pública.
Según establece la propuesta, los fondos de la operación serán destinados a la compra de lotes de bicicletas para el fortalecimiento del programa “Subite a la Bici”, con la finalidad de habilitar nuevos puntos en los diferentes distritos municipales.
En los fundamentos del proyecto, los ediles Saleme y Mudallel explicaron que “de acuerdo a la normativa vigente, un bien de titularidad del municipio debe declararse inútil, innecesario e inconveniente económicamente previo a poder subastarse”.
“Consideramos que estas carrocerías ferroviarias no cumplen ninguna función en pos de la ciudadanía, ya que el proyecto de Tren Urbano en nuestra ciudad nunca resultó plenamente efectivo, encontrándose sin uso y en depósito desde hace años”, señalaron.
Al explicar el destino de los recursos obtenidos en la subasta, los ediles señalaron que "es necesario apostar al transporte sustentable, y qué mejor que destinar a la incorporación de bicicletas los fondos resultantes de la venta del Tren Urbano, que nunca logró plenitud en su funcionamiento y resultó ser un medio de transporte trunco”.
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La historia del Tren Urbano
El proyecto de implementación del Tren Urbano como alternativa de transporte público en la ciudad de Santa Fe fue uno de los principales caballitos de batalla de la campaña electoral de Mario Barletta, cuando fue candidato a intendente en 2007. Esa, junto con la promesa de terminar con la “mafia del transporte”, fueron sus principales propuestas.
Luego de haber asumido como intendente de la ciudad, Barletta envió al Concejo Municipal un proyecto que impulsaba la utilización del tren urbano. Sin embargo, el avance de la iniciativa dentro de las comisiones fue lento y cargado de polémicas. En reiteradas oportunidades, desde la oposición se criticó el oportunismo, el gasto de recursos y la falta de información brindada por el Ejecutivo para lograr la sanción del proyecto.
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Sin embargo, al entonces titular del Ejecutivo municipal poco le importó la falta de acuerdo legislativo y falta de autorización de la Secretaría de Transporte de la Nación y adquirió el tren urbano, que en un principio le costó al Estado algo así como 2.400.000 pesos.
Además, como si eso fuera poco y gracias a la mayoría del entonces oficialismo en el Concejo, se otorgó una concesión precaria del servicio que jamás llegó a regularse.
Desde su puesta en marcha hasta estos días, el servicio nunca se prestó con normalidad. El tren se rompió una innumerable cantidad de veces, hubo problemas con los rieles y cálculos mal realizados.
La primera de las dos duplas llegó a Santa Fe a finales de abril de 2011 -la segunda en agosto de ese mismo año- y recorrió sus primeros metros en el Dique 1 del Puerto.
Hubo mil idas y vueltas, hasta que en noviembre de 2015, en la gestión de José Corral, Nación y municipio acordaron el inicio de las pruebas del tren urbano con un recorrido distinto y ocho paradas: la primera, “El Molino” (Pedro Vittori y Castellanos); la última, “Don Bosco”, junto a “La Esquina Encendida”.
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La idea era que el tren sea una alternativa articulada con el transporte público para conectar el norte de la ciudad con la zona de Bulevar. El martes 12 de enero de 2016, el tren urbano puso primera y comenzó a funcionar de manera promocional y gratuita. Lo que parecía una idea innovadora para la ecuación del sistema de transporte público, se transformó en una pesadilla comunicacional para el municipio.
El Tren Urbano fue tan polémico en Santa Fe que hasta desapareció a mediados de 2019, pero un arduo trabajo del periodista Ignacio Laurenti lo ubicó en un baldío con pasado ferroviario en Avellaneda al 4100. El tren estaba abandonado.
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A pesar de lo poco que se movió, el tren urbano logró una entrada en Wikipedia que resume sus principales datos técnicos: velocidad máxima 40 kilómetros por hora -¿la habrá alcanzado alguna vez?-, longitud del recorrido 3,7 kilómetros y capacidad para 80 pasajeros.
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