El jefe de gobierno porteño y uno de los adalides del PRO, Horacio Rodríguez Larreta, lanzó su precandidatura presidencial con vistas a las primarias de agosto próximo y lo hizo con un discurso focalizado, principalmente, en el combate contra la “grieta” que divide a la sociedad entre kirchneristas y no kirchneristas.
Paradójicamente, el discurso de Larreta no hizo otra cosa que profundizar la “grieta” ya existente entre las filas del PRO, particularmente con su rival Patricia Bullrich, quien reaccionó con fuertes críticas hacia los “tibios” –en tácita alusión a Larreta- que buscan acordar con quienes, a su juicio, “profundizan la decadencia del país”.
El enfrentamiento entre “halcones” y “palomas” en Juntos por el Cambio augura una carrera electoral cargada de tensión. En el oficialismo el clima no es mejor. La ruptura del bloque de senadores oficialistas con la partida de tres legisladores peronistas –que dejó al Frente de Todos sin quórum en la Cámara alta– desató un nuevo pase de facturas entre Cristina Kirchner y Alberto Fernández por quién es el responsable del portazo.
El presidente Fernández concurrirá este miércoles al Congreso Nacional para inaugurar un nuevo período de sesiones ordinarias: allí se encontrará cara a cara con la vicepresidenta, con quien no se reúne desde hace meses.
Como se prevé, el primer mandatario hará un panegírico de su gestión, exaltando los logros alcanzados durante el último año; en su entorno no descartan que su discurso sea el puntapié para el lanzamiento hacia la reelección. Habrá que ver cuál será la reacción de Cristina, quien rechaza toda posibilidad de que Fernández sea candidato.
El kirchnerismo espera que, cuanto antes, el presidente sepulte sus veleidades de continuar en carrera. Mientras tanto, aparecen nuevas figuras para competir. Formalmente ya se anotaron dos: Daniel Scioli y Juan Manzur. El ministro del Interior, Eduardo De Pedro, kirchnerista de la primera hora, se sumaría a la grilla mientras que Sergio Massa, ministro de Economía, prefiere, por ahora, esperar a que la economía le ofrezca mejores noticias.
En Juntos por el Cambio la disputa interna por la candidatura presidencial incluye, además de Larreta y Bullrich, a María Eugenia Vidal, a la líder de la Coalición Cívica Elisa Carrió y a los radicales Gerardo Morales y Facundo Manes. El expresidente Mauricio Macri se guarda la carta final sin adelantar si finalmente formará parte de la grilla. Bendice a todos los postulantes del PRO y celebra que haya competencia interna.
Sin embargo, el enfrentamiento entre “halcones” y “palomas” dentro del PRO podría salirse de cauce conforme transcurra el calendario electoral; ese es el mayor temor de varios dirigentes, sobre todo del radicalismo. Advierten que las encuestas marcan en los últimos seis meses una pérdida de votos de entre 6 y 8 puntos para Juntos por el Cambio que se atribuye justamente al rechazo que provocan en el electorado los enfrentamientos internos.
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Lo mismo sucede en el oficialismo. Este clima enrarecido de pujas internas en las dos coaliciones más importantes del país no hace otra cosa que beneficiar al “tercero en discordia”: el libertario Javier Milei. Así lo advierte el otrora gurú del macrismo, Jaime Durán Barba.
En las próximas semanas hará su aparición un nuevo espacio dispuesto a pelear por la franja de votantes desencantados del Frente de Todos y de Juntos por el Cambio: es el que encabeza el cordobés Juan Schiaretti y un grupo de peronistas no kirchneristas que apuestan a afianzarse en el electorado de la Región Centro, lejos de las disputas metropolitanas entre kirchneristas y Juntos por el Cambio.
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