El Juzgado Contencioso Administrativo Federal 12 rechazó la medida cautelar solicitada por los descendientes de Máximo Terrero y Manuela Rosas, quienes buscaban frenar el traslado del sable corvo de San Martín desde el Museo Histórico Nacional al Regimiento de Granaderos a Caballo.
La decisión fue tomada por la jueza Macarena Marra Giménez quien, sin embargo, habilitó una investigación “de fondo”. El traslado se hará, entonces, el próximo sábado en San Lorenzo, provincia de Santa Fe.
Marra Giménez fundamentó el rechazo en la inexistencia de un “cargo” jurídico vinculante que, en la donación, obligara a que la pieza permaneciera exclusivamente en el Museo Histórico Nacional.
También motivó su decisión la falta de algunos documentos que acrediten el vínculo de los demandantes con Rosas. La resolución, según el fallo, destacó que “en este estado inicial del proceso... no se encuentran reunidos los requisitos legales aptos para hacer lugar a lo requerido”, en referencia al pedido para suspender el traslado.
Para la jueza, el decreto 81/2026 del Poder Ejecutivo es legítimo y el Presidente no incumple con ninguna ley si lo lleva a la práctica. Como en el decreto 81/2026, observa que el Regimiento de Granaderos es Monumento Histórico Nacional desde 1997.
El decreto de Milei y el destino del sable
La norma establece que la histórica pieza dejará el Museo Histórico Nacional para quedar bajo la guarda y custodia del Regimiento de Granaderos a Caballo “General San Martín”, con sede en la Ciudad de Buenos Aires.
El decreto oficial subraya que el sable corvo “integra el patrimonio histórico de la Nación Argentina” y constituye uno de los símbolos más representativos de la independencia y la soberanía nacional. Recuerda además que la pieza fue donada al Estado en 1897 y que sufrió dos robos mientras se encontraba en el museo, en 1963 y 1965, por parte de integrantes de la “Juventud Peronista”.
Posteriormente, fue recuperado y quedó bajo custodia del Regimiento de Granaderos por decisión del dictador militar Juan Carlos Onganía.
En 2015, a instancias de una decisión de Cristina Kirchner, el sable fue devuelto al Museo Histórico Nacional, ubicado dentro del Parque Lezama en el barrio porteño de San Telmo.