"Queremos tener mayor libertad para acompañar lo que creemos que está bien y diferenciarnos cuando no estamos de acuerdo", indica el senador del Departamento Rosario, Miguel Rabbia al momento de explicar la conformación del monobloque "Construyendo Futuro" y cuya referencia es el senador nacional por Santa Fe, Marcelo Lewandowski. A las razones estrictamente legislativas se suman los argumentos políticos desde donde se cuestiona, por un lado, la forma de conducir de parte del gobernador Omar Perotti y, por otro, la necesidad de ser parte de la mesa de decisiones de cara al año electoral 2023.
A partir de ahora, los senadores del Justicialismo estarán divididos en tres bloques: "Juan Domingo Perón", que conduce Armando Traferri, "Lealtad", a cargo de Alcides Calvo, dirigente de estrecha confianza del gobernador; y, desde este lunes, el espacio de Rabbia. Se moverá cómo un péndulo, votando ya no de acuerdo a la estrategia que demande el Ejecutivo, sino a convicciones e intereses propios. Entienden que es el momento de "parar la pelota", y marcar diferencias cuando la situación amerite, aunque también aclaran rápidamente, qué el distanciamiento no significa convertirse en opositores y cuestionar todo.
"Representa el espacio que venimos construyendo con el senador nacional Marcelo Lewandowski. Es un desafío a futuro en el que pondremos toda nuestra energía", dijo Rabbia.
Marcarle la cancha a Perotti, sin que la sangre llegue al río parece ser el objetivo, por lo menos inicial, del senador Lewandowski. Conducir y no ser conducido. En términos deportivos, integrar el cuerpo técnico y ya no ser parte de quien reciba las indicaciones, pero sí seguir dentro del plantel. Reclaman volver al esquema de "unidad en la diversidad" y señalan con desdén el modelo de conducción personalísimo que tiene el rafaelino al momento de la toma de decisiones. "Muchas veces hicimos sugerencias sobre temas concretos vinculados a la Provincia que ni siquiera fueron consideradas", argumentan.
Cada vez que a Omar Perotti le preguntan por candidaturas y fechas de elecciones, evita definiciones y apunta a la gestión. Mucho menos cuándo las consultas tiene que ver con nombres propios, aunque hay varios de su entorno cercano que se anotan en la lista de largada. Por su parte, Lewandowski, también transita sin apuro: tiene mandato en el Congreso hasta el 2027 y según encuestas que manejan, oficialistas y opositores, con posibilidades ciertas para competir por la intendencia de Rosario o ser el sucesor en Casa Gris.
A horas del inicio del Mundial de fútbol en Qatar que eclipsará e invisibilizará casi todo, pero con votaciones determinantes en la Legislatura como los pliegos de jueces comunitarios, Lewandowski y Rabbia apuntan a dotar de identidad un espacio que, a partir de ahora, deberá comenzar a dar definiciones en torno a los aliados en la provincia y marcar posicionamientos respecto a la disputa hacia el propio interior del Frente de Todos. En el lugar que sea, Lewandowski solo no puede, necesita de otras "tribus". Quizás por eso no se trate de una ruptura, sino una luz amarilla que reclama atención.
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