Al respecto, el funcionario explicó que "era una obra nacional, que el Gobierno de Milei decidió anularla y pararla por completo. Despidieron al personal lamentablemente".
La obra imponente que se proyectó y fue paralizada por el Gobierno nacional
El Acueducto San Javier–Tostado se proyectaba como una de las obras hídricas más relevantes del Plan Argentina Grande y estaba destinado a transformar el acceso al agua potable en el norte de la provincia de Santa Fe. El sistema preveía abastecer a 124.000 personas de 14 localidades, que hasta ese momento carecían de un suministro regular, mediante agua de calidad proveniente del Río Paraná, con un impacto estructural en la calidad de vida de la región.
LEER MÁS ► Santa Fe licitará dos nuevos tramos del Acueducto Biprovincial con Córdoba
En su diseño original, la primera etapa contemplaba una extensión total de 330 kilómetros, divididos en siete tramos consecutivos. La obra iba a iniciarse con la toma de agua en el Río San Javier, desde donde un conducto principal trasladaría el recurso hasta la Planta Potabilizadora, prevista al norte de la ciudad de San Javier, donde se realizaría el proceso de tratamiento antes de su distribución hacia el interior provincial.
LEER MÁS ► "Te vamos a extrañar", la despedida del Gobierno nacional a un funcionario que renunció
Una vez potabilizada, el agua sería impulsada a lo largo del acueducto a través de nueve estaciones de bombeo, que permitirían su traslado desde San Javier hasta Tostado. Cada una de las localidades beneficiarias contaría con cisternas de almacenamiento para la posterior distribución domiciliaria.
Además de garantizar el acceso al agua potable, la obra apuntaba a brindar previsibilidad a una de las zonas más productivas de Santa Fe, fortaleciendo el desarrollo de las PYMES, la agricultura familiar y las actividades lecheras, ganaderas y sojeras.