El eje puesto en la gravedad del delito
Javkin advirtió que la discusión no puede quedar reducida a una reacción frente a un caso puntual, aunque reconoció que hechos como el asesinato de Monzón exponen límites concretos del marco normativo vigente.
“Nunca es bueno discutir el Código Penal en función de un caso”, señaló, pero remarcó que se trata de situaciones que obligan a revisar cómo responde el Estado cuando se producen homicidios u otros delitos de máxima violencia.
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En ese marco, el intendente propuso desplazar el foco del debate estrictamente etario y concentrarlo en la naturaleza del delito. “Yo me concentro más en el delito que en la edad”, afirmó, y agregó: “No puede ser lo mismo un homicidio que un hurto”.
"Lo vivimos en 2024 con el crimen del playero"
En esa línea, planteó que el sistema institucional no puede quedar al margen cuando se producen crímenes de este tipo y remarcó la dificultad de explicar a las familias de las víctimas una eventual falta de respuesta penal. “¿Quién le explica a la familia que esa víctima tiene que encima soportar la impunidad posterior producto de la edad de quien cometió el delito?”, se preguntó.
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“Nosotros lo vivimos en abril del 2024, sobre todo con esa imagen del crimen del playero, y ver un asesinato sangriento cometido por un menor”, señaló Javkin, al explicar por qué considera que los delitos de extrema gravedad no pueden quedar fuera del sistema penal.
Bandas criminales y vacíos legales
Otro de los ejes centrales de su planteo estuvo vinculado al accionar de organizaciones delictivas. Según advirtió, existen bandas criminales que se aprovechan de los vacíos legales para inducir a adolescentes a cometer delitos cada vez más graves. “Está muy claro que hay bandas criminales que aprovechan ese hueco legal para inducir a chicos a cometer delitos”, afirmó, y añadió que esa dinámica deriva en hechos de violencia creciente. “Eso es lo que no podemos permitir”, subrayó.
En ese sentido, insistió en que no se trata de igualar todas las conductas, sino de diferenciar claramente según la gravedad del hecho. “No es lo mismo que un menor robe algo que matar a una persona a sangre fría”, expresó, y advirtió que ese tipo de situaciones suele quedar relegado en debates polarizados.