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Política

Lifschitz y Macri: ¿Una relación que perdió la paciencia y la confianza?

El gobernador de Santa Fe y el Presidente de la Nación protagonizaron duros cruces en el inicio de la gestión de Cambiemos, las charlas en privado mejoraron el vínculo, pero este año hubo un contraste luego de varios meses de armonía.

El Gobernador de Santa Fe, Miguel Lifschitz y el Presidente de la Nación, Mauricio Macri protagonizaron varias idas y vueltas en su relación. Desde calificarse mutuamente en los peores términos, hasta un vínculo impensado de armonía. Hoy, los protagonistas de esta historia parecen estar distanciados por razones políticas y personales.

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El “Veranito” entre los dos mandatarios comenzó en noviembre de 2017 cuando Mauricio Macri convenció al Gobernador de Santa Fe en el denominado “Pacto Fiscal”. Para entonces, Lifschitz remarcaba la “buena relación con el Jefe de Estado” y celebraba el vínculo directo, “Le mando mensajes y me contesta al toque”, reconocía el Mandatario Provincial. 

Claro que no todo son rosas ni acuerdos. El gobernador comenzó el año pidiendo al Presidente que cumpla con lo firmado en el pacto fiscal y que se acoja al fallo de la Corte Suprema de Justicia que establece el pago de la deuda coparticipable que Nación mantiene con Santa Fe.

Sin embargo, entre uno y otro momento, pasaron varias reuniones entre el Presidente y el Gobernador. Aún así, les fue ganando la desconfianza y la relación comenzó a ponerse tensa cuando el gobierno nacional estableció la quita del Fondo Sojero. Para Lifschitz, fue un golpe muy duro porque le generaba un impacto fiscal importante a la provincia.

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A mediados de año, Lifschitz se distanció de Macri y lo hacía saber en cada declaración a la prensa. En su cuenta negativa tenía el Fondo Sojero y los reclamos de los legisladores santafesinos que le imposibilitaba tejer acuerdos para avanzar con normas tendientes a mejorar la vida cotidiana de los santafesinos.

En la otra vereda, el Presidente en una visita a Santa Fe le pasó factura al Gobernador, “Hay que luchar contra las mafias que nos cagan la vida a todos”.  Días más tarde, el Mandatario Nacional dejó entrever que Lifschitz tenía un doble discurso: “Coincidimos en casi todo en privado y casi nada en público”. Las diferencias se sostenían en el tiempo. 

El Presidente criticó a Lifschitz

Macri

 

 

La relación terminó de resquebrajarse cuando el Socialista declaró que no quería “ser socio del ajuste”. La situación económica del país y la corrida del dólar hicieron que al mandatario local le gané la impaciencia.

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Sin embargo, hubo una contraofensiva desde el Gobierno Nacional cuestionando la decisión de rechazar el pacto fiscal. “Necesitamos dar un gesto desde la política a la sociedad”, cuestionaron desde la Rosada.

Pisando septiembre, Lifschitz era contundente frente a la realidad económica del país y llamaba a la unión de un frente para dar pelea al gobierno nacional. “Un Presidente no puede incumplir un fallo de la Corte” insistía ante la deuda de nación con Santa Fe.

Quienes conocen al Gobernador saben que es una persona que le gusta el diálogo, pese a que todo el arco político, a excepción del bloque Cambiemos, le pedía al mandatario provincial que tenga una respuesta concreta frente al pedido millonario de la deuda coparticipable.

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Llegando a fin de año, el Socialista se presentó ante La Corte Suprema de Justicia para efectivamente demandar al Estado Nacional el pago de fondos de coparticipación y el incumplimiento del fallo que en ese sentido dictó el máximo tribunal hace tres años. El monto demandado inicialmente era de 75 mil millones de pesos pero la provincia reclama una actualización que elevaría esa cifra.

Por ahora, Macri y Lifschitz prefieren apostar a la frialdad de la relación y dejar atrás los vínculos de armonía que solían tener meses atrás. Ya no hay mensajes directos ni se muestran juntos en actos públicos. La relación existente demuestra las pocas perspectivas para coordinar políticas en conjunto.

 

Por Martín Sperati

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