Ley de Glaciares: Diputados debate la reforma en un clima de tensión política y presión ambiental
La iniciativa impulsada por el oficialismo llega al recinto con dictamen de mayoría, pero en un escenario de paridad y rechazo opositor. El proyecto redefine las áreas protegidas y habilita actividades productivas en zonas sensibles, en medio de cuestionamientos ambientales y tensiones políticas.
La Cámara de Diputados tratará este miércoles la reforma de la Ley de Glaciares.
La Cámara de Diputados tratará este miércoles la reforma de la Ley de Glaciares, en una sesión atravesada por fuertes tensiones políticas, la presión de organizaciones ambientales y el objetivo del oficialismo de avanzar con cambios que ya cuentan con media sanción del Senado.
El proyecto, impulsado por el Gobierno nacional y respaldado por el bloque de La Libertad Avanza, propone modificar la Ley 26.639, sancionada en 2010, que fija los presupuestos mínimos para la protección de los glaciares y del ambiente periglacial, considerados reservas estratégicas de agua dulce. La iniciativa redefine el alcance de las áreas protegidas y habilita, bajo determinadas condiciones, actividades productivas —principalmente mineras— en zonas hasta ahora restringidas.
La discusión llega al recinto tras un recorrido legislativo cargado de controversias. El Senado aprobó la reforma a fines de febrero con 40 votos a favor, 31 en contra y una abstención, en una votación que dejó al descubierto divisiones internas tanto en el oficialismo como en la oposición. En Diputados, el oficialismo consiguió dictamen de mayoría y allanó el camino para su tratamiento, aunque en un escenario de paridad ajustada.
Uno de los ejes centrales del proyecto es el cambio en el criterio para definir qué zonas deben ser protegidas: quedarían bajo resguardo solo aquellas que acrediten un “aporte hídrico relevante y comprobable”. Además, la iniciativa otorga mayor poder a las provincias en la delimitación de esas áreas.
Desde el oficialismo sostienen que la reforma busca equilibrar la protección ambiental con el desarrollo productivo y reforzar la autonomía provincial sobre los recursos naturales. En la vereda opuesta, sectores de la oposición, gobiernos provinciales y organizaciones socioambientales advierten que los cambios implican un retroceso en materia ambiental y podrían comprometer el acceso al agua.
Ley de glaciares
Uno de los ejes centrales del proyecto de la reforma de Ley de Glaciares es el cambio en el criterio para definir qué zonas deben ser protegidas.
La fuerte participación en las audiencias públicas —con decenas de miles de inscriptos— reflejó el nivel de movilización social que rodea el debate y anticipa una discusión de alto voltaje en el recinto.
El dictamen de mayoría reunió 37 firmas y evidenció la estrategia del oficialismo de tejer alianzas con sectores dialoguistas y bloques provinciales para sostener la iniciativa.
En contrapartida, Unión por la Patria presentó un dictamen de rechazo con 23 firmas, al que se sumaron otras tres posiciones minoritarias también en contra: un dictamen de cinco diputados de Provincias Unidas y otro de la Coalición Cívica, con una sola firma.
La dispersión opositora expone no solo el rechazo al proyecto, sino también la falta de una postura unificada frente a la reforma, un factor que podría incidir en el resultado de la votación.
Con este escenario, la sesión se encamina a convertirse en uno de los debates legislativos más sensibles del año, donde no solo se definirá el alcance de la protección ambiental, sino también la capacidad del oficialismo de sostener mayorías en un Congreso atravesado por equilibrios frágiles.