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La última dictadura militar: el análisis de un exmontonero sobre el origen político del golpe

Aldo Duzdevich analiza el contexto internacional, la violencia interna y las tensiones políticas que, según su mirada, posibilitaron el golpe militar de 1976.

A medio siglo del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 y el inicio de la dictadura cívico-militar, Aldo Duzdevich, exintegrante de Montoneros de la Columna José Gervasio Artigas —que en 1974 rompió con la organización para conformar la JP Lealtad—, propone una lectura que articula el escenario internacional con la dinámica política y social interna de la Argentina.

“Todo el golpe del 76 hay que encuadrarlo dentro del contexto internacional que el mundo estaba viviendo en los 60 y 70”, sostiene en diálogo con AIRE. En ese sentido, remite directamente a la lógica de la Guerra Fría: “Era el enfrentamiento entre Estados Unidos y la Unión Soviética”.

La última dictadura militar: el análisis de un exmontonero sobre el origen político del golpe de 1976

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En esa disputa global, ubica como punto de inflexión a la Revolución Cubana: “La Unión Soviética había logrado desembarcar en Cuba en el año 59 y era como una suerte de amenaza hacia el poderío norteamericano, que entendía que Latinoamérica era su patio trasero”.

Según describe, ambas potencias desplegaron estrategias concretas en la región. “Estados Unidos tenía en el canal de Panamá la Escuela de las Américas, donde entrenaba a los militares latinoamericanos en la lucha antisubversiva y la doctrina de la seguridad nacional”. En paralelo, agrega que “Cuba tenía en Punto Cero un centro de entrenamiento de jóvenes latinoamericanos que iban a recibir instrucción militar e ideológica para impulsar guerrillas en sus países”.

Un continente cercado por dictaduras

Duzdevich también reconstruye el contexto regional que rodeó a la Argentina en los años previos al golpe. “En 1973, cuando el peronismo llega al gobierno, ya se empieza a armar un cerco de dictaduras”, afirma.

En ese proceso menciona la seguidilla de quiebres institucionales: “Bolivia ya estaba en dictadura, Brasil también, en junio-julio del 73 se da el golpe en Uruguay y en septiembre el golpe en Chile contra Salvador Allende”.

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“Todo el golpe del 76 hay que encuadrarlo dentro del contexto internacional que el mundo estaba viviendo en los 60 y 70”, sostiene el exintegrante de Montoneros, Aldo Duzdevich, en diálogo con AIRE.

“Todo el golpe del 76 hay que encuadrarlo dentro del contexto internacional que el mundo estaba viviendo en los 60 y 70”, sostiene el exintegrante de Montoneros, Aldo Duzdevich, en diálogo con AIRE.

“Cuando llegamos al 76, prácticamente toda Latinoamérica estaba en manos de dictaduras militares y en esos golpes, en forma directa o encubierta, siempre estuvo la mano de la CIA y el Departamento de Estado norteamericano”, agrega.

Derechos humanos y tensiones internacionales

Tras el golpe, el exmontonero marca una aparente contradicción en el tablero global. “A poco del golpe asume en Estados Unidos Jimmy Carter, que intenta mejorar la imagen de su país poniendo el foco en los derechos humanos”, explica.

Jimmy Carter
Tras el golpe, Duzdevich marca una aparente contradicción en el tablero global. “A poco del golpe asume en Estados Unidos Jimmy Carter, que intenta mejorar la imagen de su país poniendo el foco en los derechos humanos”, explica.

Tras el golpe, Duzdevich marca una aparente contradicción en el tablero global. “A poco del golpe asume en Estados Unidos Jimmy Carter, que intenta mejorar la imagen de su país poniendo el foco en los derechos humanos”, explica.

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“Entonces empieza a condenar a las dictaduras latinoamericanas y también a la argentina”, señala. Sin embargo, contrapone: “La Unión Soviética va a oponerse a esa política en los foros internacionales”. En esa línea, aporta un dato menos difundido: “Cuba condenaba muy fuertemente al régimen de Pinochet, pero evitó durante muchos años condenar a la dictadura argentina”.

Según su interpretación, esto respondía a intereses estratégicos: “Cuando Estados Unidos llevaba intentos de sanción al Consejo de Seguridad de la ONU, eran Rusia y Cuba los que se oponían a esas investigaciones”.

También incluye en ese esquema al Partido Comunista local: “Se oponía a lo que llamaban la campaña antiargentina en el exterior, que no era más que el exiliado denunciando lo que pasaba en el país”.

Economía y pragmatismo en plena Guerra Fría

Duzdevich subraya además el peso de los intereses económicos en las decisiones del régimen militar. “Cuando la Unión Soviética invade Afganistán, Estados Unidos decreta un bloqueo y deja de venderle granos. Argentina se niega a participar y multiplica sus exportaciones”, detalla.

En ese contexto, recuerda una escena que grafica el pragmatismo de la época: “Un funcionario norteamericano vino a presionar para que cortaran la venta y Martínez de Hoz le respondió: 'Somos totalmente anticomunistas, pero no hay que mezclar negocios con ideología’”.

Violencia política y crisis interna

En el plano local, Duzdevich identifica dos factores centrales durante el regreso del peronismo al poder en 1973: “La disputa por la herencia y el liderazgo de Perón dentro del movimiento, y la violencia”.

ejercito revolucionario del pueblo
“La violencia ya estaba instalada antes del 73 a través de la guerrilla, la represión y grupos paramilitares, y lejos de frenarse, se profundizó”, sostiene Duzdevich.

“La violencia ya estaba instalada antes del 73 a través de la guerrilla, la represión y grupos paramilitares, y lejos de frenarse, se profundizó”, sostiene Duzdevich.

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“La violencia ya estaba instalada antes del 73 a través de la guerrilla, la represión y grupos paramilitares, y lejos de frenarse, se profundizó”, sostiene. En ese sentido, señala que algunas organizaciones armadas decidieron continuar la lucha incluso con un gobierno democrático: “El ERP dijo claramente que, aunque hubiera ganado Cámpora, iba a seguir combatiendo”.

“Seguían con acciones cada vez más violentas, incluso amparados por la legalidad que daba la democracia”, agrega.

También apunta a decisiones del propio gobierno: “Lo primero que hicimos fue liberar a todos los presos, incluidos los del ERP, que pasaron a la clandestinidad para combatir al gobierno”.

Respecto de las organizaciones vinculadas al peronismo, afirma: “La FAP siguió cometiendo atentados y asesinatos. Y Montoneros continuó actuando, muchas veces sin firmar, como en el caso del asesinato de José Ignacio Rucci”.