La salida de Adorni, el debut de Santilli y los desafíos de Karina Milei con la reforma electoral a la cabeza

La plana mayor de la Casa Rosada busca dar vuelta la página, tras la renuncia de Adorni, para enfocar sus energías en lograr la reelección de Javier Milei.

La imagen de la semana: los hermanos Milei junto al flamante jefe de Gabinete, Diego Santilli.

La imagen de la semana: los hermanos Milei junto al flamante jefe de Gabinete, Diego Santilli.

La partida de Manuel Adorni del Gobierno –tardía y bochornosa– pretende marcar un punto de inflexión en la gestión libertaria. La plana mayor de la Casa Rosada busca dar vuelta rápidamente la página para enfocar sus energías en lograr la reelección de Javier Milei el año próximo. Su hermana Karina, el “Jefe”, se puso al frente del operativo y de la estrategia electoral; será el vértice superior desde donde partirán las directivas para el armado político.

Las decisiones más importantes que se impartieron la semana pasada apuntan a un mismo objetivo: ganar las elecciones presidenciales de 2027. El discurso proselitista tendrá como anclaje la estabilidad económica, la baja de la inflación y la austeridad del gasto, baluartes de la gestión libertaria; el flamante vocero, Adrián Ravier, será el encargado de bajar esa línea a los medios.

Diego Santilli, por su parte, tendrá la misión de persuadir a los gobernadores a que avalen la eliminación –o, al menos, una nueva suspensión– de las elecciones primarias; para ello se lo encumbró como jefe de Gabinete sin despojarlo de las funciones que tenía como ministro del Interior.

En paralelo, el Ministerio de Economía y el Banco Central trabajan en despejar el camino de los fuertes vencimientos de deuda previstos para el año próximo; quieren evitar que los ruidos de la campaña electoral alternen la estabilidad cambiaria y, con ello, se afecte el ánimo siempre volátil de los votantes.

El viernes último se dio un paso clave en ese sentido con el anuncio de la máxima autoridad monetaria de que extendió hasta 2028 la refinanciación de los repos –préstamos– ya pactados con bancos internacionales. El Gobierno concretó así el primer paso de la estrategia general de asegurarse una amplia disponibilidad de dólares en la previa de las elecciones del año que viene y contar, además, con los recursos necesarios para honrar todos los compromisos de deuda.

El Gobierno perdió terreno en las encuestas con el affaire Adorni y la economía real en los sectores de mano de obra intensiva –comercio, industria y construcción– sigue sin mostrar señales de crecimiento. Si, en cambio, el segundo semestre confirma salarios que empatan o le ganan a la inflación, y si ese proceso se combina con un ordenamiento de las internas y una primacía de la idea de consenso, el Gobierno quedaría en mejores condiciones de armarse de cara a 2027.

La partida de Manuel Adorni del Gobierno pretende marcar un punto de inflexión en la gestión libertaria.

La partida de Manuel Adorni del Gobierno pretende marcar un punto de inflexión en la gestión libertaria.

Los focos se posan sobre Karina Milei. Todavía no parece claro si la hermana del presidente resignará el “purismo libertario” que ha caracterizado el armado electoral del oficialismo hasta ahora o se avendrá a un esquema más amplio que contenga al PRO, a un sector de la UCR y, por qué no, a caciques provinciales del interior.

Esta es la estrategia que impulsa el flamante jefe de Gabinete quien, vale recordar, todavía no renunció al PRO y se ganó, a fuerza de repetidos viajes al interior, la simpatía de varios gobernadores. Necesita de ellos para avanzar en el Congreso con la reforma del sistema electoral y, con ella, la eliminación de las primarias, una instancia que fue lapidaria para Mauricio Macri en 2019. Milei no quiere arriesgar.

Ante la resistencia de los gobernadores y bloques aliados de eliminar las elecciones primarias, Santilli avanzó con una contrapropuesta: suspender una vez más esta instancia e incluir en el régimen en electoral el mecanismo de colectoras, que permite que distintas listas de candidatos para una categoría menor (por ejemplo, de diputados) se enganchen o adhieran a una única lista de una categoría superior (presidente o gobernador).

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La Casa Rosada lo plantea como una alternativa a las PASO, dado que les ofrece la posibilidad a los gobernadores de ganar en sus distritos y meter a sus diputados en el Congreso sin constituir una alianza formal, lo que también vale para la UCR o al PRO.

Las negociaciones están en marcha. Los potenciales aliados aún desconfían: ¿qué garantía tendrán de que, a último momento, los libertarios no impondrán candidatos propios en sus territorios? El margen de maniobra de Santilli es acotado: es Karina Milei la dueña de la respuesta.

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