La reforma electoral pone en juego el diseño de la Boleta Única en Santa Fe: todas las alternativas en debate

La reforma electoral avanza en Santa Fe y todas las fuerzas coinciden en mantener la Boleta Única, aunque proponen distintos modelos.

La continuidad de la Boleta Única aparece como uno de los pocos puntos donde coinciden oficialismo y oposición.

La continuidad de la Boleta Única aparece como uno de los pocos puntos donde coinciden oficialismo y oposición.

La discusión por la reforma electoral de Santa Fe no solo reabrió el debate sobre las PASO y los pisos electorales. También volvió a poner en el centro de la escena a la Boleta Única de Papel, una herramienta que, tras más de una década de implementación en la provincia, aparece como uno de los pocos aspectos sobre los que existe un consenso transversal entre todas las fuerzas políticas que presentaron proyectos de reforma.

A diferencia de otros puntos donde las iniciativas exhiben diferencias importantes, ninguna de las siete propuestas en análisis en la Legislatura provincial plantea abandonar el sistema de Boleta Única. El debate pasa por su diseño, la cantidad de boletas que utilizará el elector y algunos aspectos operativos vinculados al proceso de votación y escrutinio. Entonces, la discusión no es si continuará vigente, sino cómo evolucionará para las elecciones de 2027, cuando entre en vigencia el nuevo Código Electoral ordenado por la Constitución reformada.

Boleta única: un modelo que ya forma parte del sistema santafesino

La Boleta Única de Papel se convirtió con el paso de los años en uno de los rasgos distintivos del sistema electoral santafesino. En el marco de la reforma política que comenzó a debatirse en la Legislatura, ese instrumento aparece consolidado como una política de Estado.

Los siete proyectos que ingresaron al debate parlamentario —dos del Partido Justicialista, uno de la Unión Cívica Radical, uno del Partido Socialista, uno del Partido UNO, uno del Frente Amplio por la Soberanía (FAS) y el más reciente presentado por diputadas del PRO— mantienen la utilización de la Boleta Única como mecanismo exclusivo para las elecciones provinciales y municipales.

Esa coincidencia contrasta con las diferencias que sí aparecen en otros aspectos de la reforma, como la obligatoriedad de las PASO, los umbrales electorales para acceder a la elección general, la distribución de candidaturas o el funcionamiento de la futura Justicia Electoral.

Las diferencias pasan por el diseño

Aunque todos sostienen la Boleta Única, cada espacio propone un formato diferente para su implementación.

El Partido Socialista plantea conservar el esquema vigente, con una boleta para cada categoría electoral. Además, incorpora fotografías de los candidatos, criterios gráficos uniformes y plantillas en sistema Braille para facilitar el voto de personas con discapacidad visual.

La UCR introduce uno de los cambios más importantes. Para las elecciones generales propone reemplazar la tradicional boleta por categoría por dos únicas boletas: una destinada a las categorías provinciales —gobernador, vicegobernador, diputados y senadores— y otra para las categorías municipales, como intendentes y concejales. En las PASO, en cambio, continuaría utilizándose el sistema actual de una boleta por cargo.

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El Partido Justicialista mantiene el modelo histórico de una boleta por categoría, pero incorpora una modificación operativa: una urna diferenciada para cada una de ellas. Según los fundamentos del proyecto, el objetivo es facilitar el escrutinio y reducir posibles errores durante el recuento de votos.

Por su parte, el Frente Amplio por la Soberanía ratifica la Boleta Única de Papel como único instrumento de votación y limita el uso de tecnología a funciones complementarias, como la identificación de electores, la transmisión de resultados y las auditorías informáticas.

El proyecto del PRO también mantiene la Boleta Única y acompaña varias de las herramientas de accesibilidad ya presentes en otras iniciativas, aunque pone el foco en otros aspectos de la reforma, como la implementación del principio de Ficha Limpia, nuevas reglas para el financiamiento político y modificaciones a la veda electoral.

Un consenso que atraviesa a oficialismo y oposición

La continuidad de la Boleta Única aparece como uno de los pocos puntos donde coinciden oficialismo y oposición.

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Mientras las distintas fuerzas mantienen posiciones diferentes respecto de los pisos electorales o de la organización de las PASO, ninguna propone regresar al sistema de boletas partidarias tradicionales. El consenso también alcanza al mantenimiento del voto con soporte papel, descartando mecanismos de votación electrónica para la emisión del sufragio.

Ese acuerdo político adquiere relevancia porque el nuevo Código Electoral deberá establecer las reglas que regirán las elecciones provinciales desde 2027, en cumplimiento del mandato incorporado por la Constitución reformada.

La discusión que viene

Con siete proyectos ya presentados en la Legislatura, el debate ingresó en una etapa de negociación parlamentaria. El oficialismo buscará construir un texto de consenso que unifique los distintos aportes y permita sancionar el nuevo Código Electoral.

En ese proceso, la Boleta Única parece tener asegurada su continuidad. Lo que resta definir es cuál será el formato definitivo con el que los santafesinos volverán a votar a partir de 2027

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