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La madre del pequeño, Mirta Portillo, tiene 41 años y es oriunda de Misiones. Se trasladó hace dos décadas a la Patagonia buscando un clima más favorable para tratar los problemas respiratorios de su primer hijo, Adam, que hoy tiene 18 años. Desde entonces, la familia creció considerablemente, con la llegada de Iván (16), Tiago (12), Aaron (10), Ezel (8), David (2), y finalmente Noah, quien completa la serie de siete hijos varones.
"Me dijeron que están en contacto con el Presidente, así que podría ser el ahijado", comentó Mirta, en una entrevista a una radio local. Entre risas, también confesó que no esperaba tener tantos varones: "Llegamos a siete niños buscando una hermanita, pero ya me di cuenta que no estoy para la nena".
El padrinazgo presidencial es una tradición que se remonta a 1907, con el objetivo de combatir antiguas creencias supersticiosas sobre el séptimo hijo varón.
Aunque el presidente de la nación está obligado a aceptar la solicitud, no es común que asista al bautismo. Sin embargo, existen excepciones, como el caso de Carlos Menem, quien en 1996 apadrinó personalmente a Mateo Cagliari en la quinta presidencial de Olivos.
Además del honor simbólico, esta ley otorga una beca completa al ahijado presidencial, cubriendo los gastos educativos hasta la finalización de los estudios universitarios. Los trámites para formalizar el apadrinamiento ya están en curso, y si todo sigue según lo planeado, Milei deberá viajar a Río Gallegos para el bautismo de Noah, lo que marcaría un hecho significativo en su presidencia.