Javier Milei necesita una "remontada" para revertir las caídas en la economía, el consumo y el humor social
Los datos de la economía y las encuestas dan cuenta de un deterioro del humor social, mientras el presidente Javier Milei apura las reformas pendientes.
Javier Milei busca la aprobación de proyectos de desregulación y de apertura, como la ley de Tierras, y de la reforma político-electoral, que no han logrado avanzar en el Congreso.
Concluidos los estertores del Mundial con los argentinos embriagados de fútbol y exitismo, la realidad política y económica se impone con más sombras que luces. De ello dan fe no solo las cifras oficiales del mes pasado que exhiben caídas sostenidas en el nivel de crecimiento y consumo, sino también las encuestas, coincidentes la mayoría de ellas en que el humor social muestra un deterioro generalizado.
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La caída de la inflación, que por primera vez en 13 meses perforó el 2% es, junto al crecimiento en las exportaciones –sobre todo en materia de agro, minería y energía–, uno de los pocos datos económicos positivos que el gobierno de Javier Milei puede exhibir con orgullo.
Sin embargo, el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) cayó 0,5% en mayo pasado respecto de abril y acumuló su segunda contracción consecutiva; esto obedece a que los sectores ligados a la producción siguen presentando caídas sistemáticas: el comercio cayó un 4,3% mientras que la industria manufacturera lo hizo en un 5,6%.
El deterioro también se refleja en el consumo. Las ventas en supermercados cayeron 1,6% interanual en mayo y todavía se ubican 10,3% por debajo del promedio de 2023. En los autoservicios mayoristas la baja fue de 2,2% interanual y el acumulado contra 2023 alcanza el 16,8%.
Estos datos confirman que ni la desaceleración de la inflación, ni el superávit fiscal, ni el dólar estable, logran transformarse en una recuperación general de la actividad.
La imagen y la opinión respecto del Gobierno parece reflejar esta dinámica zigzagueante de la economía, un poco para abajo y otro poco para arriba. En líneas generales las encuestas marcan que la gestión libertaria mantiene imagen positiva que orilla entre el 30 y el 35%, aunque con una imagen negativa creciente, que oscila el 60%.
En su última encuesta, Poliarquía remarca que este mes cayeron los niveles de apoyo al Gobierno, la confianza de los consumidores, el optimismo y la esperanza social, lo que se traduce –asevera– en una merma del apoyo electoral al oficialismo.
“Este mes, en especial, se profundiza la percepción de fragilidad de la economía familiar, principalmente entre los jóvenes, los hombres, los sectores medios bajos y los habitantes del Gran Buenos Aires”, señala la encuesta.
De todas maneras, la consultora sostiene que la situación no es dramática y que el gobierno de Milei “mantiene un crédito social superior al de gobiernos anteriores en esta misma instancia y sigue encabezando las preferencias electorales”.
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A sabiendas de que debe aprovechar esta ventana de tiempo para avanzar en reformas que redunden en réditos electorales, Milei urge por la aprobación de proyectos de desregulación y de apertura, como la ley de Tierras, tanto como con la reforma político-electoral, que no han logrado avanzar hacia su sanción en el Congreso.
El Ministerio de Economía, en tanto, alista el presupuesto nacional para 2026 y envió un nuevo proyecto para incentivar a los argentinos a que saquen sus dólares del colchón para invertirlos en la economía.
Habrá que ver si esto bastará para revertir el humor social y recuperar a parte de los desilusionados. Para el Gobierno es vital llegar al proceso electoral con la menor carga de incertidumbre posible: sabe que los mercados, si se ponen intranquilos, podrían echar por la borda los éxitos conseguidos.






