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Política Javier Milei | gasto público | Congreso de la Nación

Javier Milei llega a la Casa Rosada para ejecutar el más duro ajuste del gasto público de los últimos años

El presidente electo Javier Milei desembarcará en la Casa Rosada este domingo con un gabinete integrado por nueve ministerios en el que convivirán funcionarios de orígenes políticos dispares que van desde el peronismo hasta el PRO. El primer paquete de medidas se lanzará el lunes.

El presidente electo Javier Milei desembarcará oficialmente en la Casa Rosada este domingo con un gabinete integrado por nueve ministerios en el que convivirán funcionarios de orígenes políticos dispares que van desde el peronismo hasta el PRO, incluso importantes referentes de Sergio Massa.

Con ese gabinete variopinto y decidido a aprovechar al máximo su “luna de miel” con el 56% del electorado que lo votó cuatro semanas atrás en el balotaje, Milei buscará llevar adelante su misión más difícil: ejecutar el más duro ajuste del gasto público de los últimos años.

El primer paquete de medidas se lanzará el lunes. El presidente electo ordenó a su equipo no filtrar de antemano las iniciativas, aunque ya trascendieron algunos ejes claves.

Una de ellas es la prohibición al Banco Central para emitir y financiar al Tesoro, uno de los factores que inducen a la inflación.

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Asimismo, se avanzará hacia una quita gradual de los subsidios, aunque con la intención de que las tarifas reales comiencen a pagarse a partir del segundo trimestre de 2024. No se girarán recursos a nuevas obras públicas y se prorrogará el presupuesto 2023: así, la inflación se encargará de la tarea sucia de licuar el gasto.

La prórroga del presupuesto le otorgará a Milei otra facultad: reasignar las distintas partidas a discreción por medio de decretos de necesidad y urgencia (DNU) y decisiones administrativas. Esto le permitirá esquivar al Congreso.

La misión política más compleja que deberá emprender el nuevo presidente será lograr que ambas cámaras le aprueben el paquete de leyes que enviará la semana próxima al Congreso Nacional.

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Javier Milei, Mauricio Macri y Patricia Bullrich, poco después del triunfo del libertario en el balotaje contra Sergio Massa.

Javier Milei, Mauricio Macri y Patricia Bullrich, poco después del triunfo del libertario en el balotaje contra Sergio Massa.

No será una cuestión sencilla por dos razones: en primer lugar, porque La Libertad Avanza tiene apenas el 15% de representación en la Cámara de Diputados y un 8% en el Senado. Segundo, porque el nuevo escenario parlamentario se presenta por demás fragmentado luego de la implosión que sufrió Juntos por el Cambio.

Desde una posición de minoría extrema, La Libertad Avanza deberá tocar varias puertas para buscar los apoyos que necesita, pero esos apoyos tendrán su costo. Ningún bloque le va a entregar sus votos de manera gratuita. Tal vez Milei deba realizar demasiadas concesiones para lograr que sus reformas puedan instrumentarse.

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El futuro presidente, sin embargo, está convencido que el capital político se lo da el 56% de los votos que obtuvo en el balotaje y que eso será suficiente para implementar cambios de shock y transitar airoso los meses más dolorosos en términos de crisis económica e inflación. La “casta”, cree, debería acompañar ese mandato.

Más allá de su interpretación del mensaje de las urnas, el presidente electo sabe que tiene que revalidar y exhibir constantemente su aprobación popular, y por eso necesita hablarle a la calle.

Esa es la razón por la cual decidió dar su discurso inaugural de gestión en las escalinatas del Congreso y no en la Asamblea Legislativa. El símbolo será claro: darle la espalda a la “casta” (los diputados y senadores) y hablarle a la gente, que es la que –dentro de su discurso– le dio el “mandato popular” de hacer un cambio en el país.

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Alberto Fernández y Javier Milei, en el inicio de la transición.

Alberto Fernández y Javier Milei, en el inicio de la transición.

La actitud de Milei generó malestar entre las fuerzas políticas que ejercerán el papel opositor al nuevo gobierno. Peronistas, radicales e incluso aquellos espacios cercanos a las ideas de Milei creen que esta actitud de desdén hacia la institución más representativa del sistema republicano no es una buena señal en términos democráticos.

Advierten que darle la espalda a la Asamblea Legislativa a manera de testimonio simbólico de rechazo a la “casta política” no deja de ser, al mismo tiempo, un desplante hacia el 44% de los argentinos que no votaron a La Libertad Avanza, señalan.

El gesto de Milei podría generar un clima de malestar innecesario en las vísperas del debate del paquete de proyectos de ley con las que pretende arrancar su gestión. “Nos da vuelta la cara en la Asamblea Legislativa y después va a venir a pedirnos el voto. No es una buena actitud”, advierten en las bancadas que se preanuncian más proclives a facilitar el arranque de la nueva gestión.