Javier Milei aprovecha la fiebre mundialista para renovar su agenda económica
La fiebre mundialista que envuelve de emoción a los argentinos de la mano de la selección nacional de fútbol mantiene al país anestesiado frente a los avatares de la política y de la economía.
Con la mira puesta en 2027, Milei va por más.
El presidente Javier Milei busca mostrar una agenda proactiva en materia económica para que, antes del arranque del año electoral, asomen señales de reactivación más firmes que le pavimenten el camino hacia su reelección. Mientras, la fiebre mundialista que envuelve de emoción a los argentinos y mantiene al país anestesiado.
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En el Gobierno predomina cierta confianza de que el segundo semestre de este año será mejor que el primero, atravesado por el escándalo patrimonial del jefe de Gabinete Manuel Adorni —el cual le costó varios puntos de imagen negativa en las encuestas— y una economía a media máquina.
La salida de Adorni quiere ser utilizada como un punto de inflexión en la gestión, con un mayor dinamismo en la toma de decisiones políticas, concentrada en las manos de Karina Milei, la hermana del presidente, y de Diego Santilli, sucesor de Adorni.
En materia económica el triángulo está conformado por Milei, el ministro de Economía Luis Caputo y Santiago Bausili, titular del Banco Central. Este es el terreno -a diferencia de la política- al que Milei dedica sus esfuerzos con obsesión. Esta semana espera con especial ansiedad el índice de la inflación mensual de junio, la inflación mensual de junio, la cual creen que será menor a 2 %; y la llegada del riesgo país a niveles menores de 400 puntos básicos, luego de que el pasado jueves quedara al borde de perforar esa marca luego del pago a bonistas.
Con la mira puesta en 2027, Milei va por más. Ya anticipó que enviará al Congreso una reforma de la Carta Orgánica del BCRA junto al nuevo proyecto de shutdown al estilo norteamericano, que frena los gastos del Estado cuando se terminan las partidas previstas. Ambas iniciativas pretenden imponer límites fijos al Estado en materia de gasto público para preservar el equilibrio en las cuentas.
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En paralelo, el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, insistirá con nuevas medidas desregulatorias: en su cartera se avanza en la elaboración de un megaproyecto que contendrá algunas medidas que, por distintas cuestiones, fueron frenadas por la Justicia. Entre ellas, una reforma de la ley de cabotaje fluvial y marítima para que buques extranjeros puedan ofrecer el servicio de transporte entre puertos argentinos. También buscaría reflotar la iniciativa para habilitar la venta de medicamentos de venta libre fuera de las farmacias.
El problema con que se topa el Gobierno es que, a falta de mayorías propias en el Congreso, las iniciativas se topan con la lentitud que imponen las negociaciones con los distintos bloques cuando no con el rechazo cerrado para aprobarlas.
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Ejemplo de ello es el proyecto de reforma política y electoral que envió el Poder Ejecutivo en abril de este año; desde entonces no hubo avances para su aprobación en el Congreso. Los gobernadores y los bloques dialoguistas desconfían y no parecen dispuestos a concederles a los hermanos Milei la llave para eliminar las elecciones primarias. Los votos en el Senado todavía están lejos.
Habrá que ver si una vez pasada la fiebre mundialista el Gobierno encontrará el empuje que necesita para avanzar; si bien el presidente domina el escenario y mantiene el control de la agenda, enfrenta límites que, por ahora, no logra trasponer.






