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Política Alberto Fernández | Cristina Fernández de Kirchner | elecciones Paso

Frente a la presión kirchnerista, Alberto Fernández hace valer su lapicera y promete mantener las Paso

Apenas fue presentado el proyecto en el Congreso para derogar las Paso, los alfiles de Cristina Kirchner se movieron rápido y salieron a ejercer presión sobre el jefe de Estado. Sin embargo, el presidente Alberto Fernández está decidido a resistir una nueva embestida.

El presidente Alberto Fernández está decidido a resistir una nueva embestida del kirchnerismo, en esta oportunidad para derogar las elecciones primarias obligatorias (Paso), iniciativa que también es promovida por un nutrido grupo de gobernadores e intendentes bonaerenses peronistas. Insistirá con su intento de reelección – que en la coalición gobernante califican de “quimérico” - o con instalar un candidato presidencial propio. La tregua entre el presidente Fernández y la vicepresidenta Cristina Kirchner terminó y arranca una nueva etapa de profundas disputas internas en el Frente de Todos.

Pocas horas después de que cuatro diputados aliados del oficialismo presentaran un proyecto de ley para derogar las Paso, los alfiles de Cristina Kirchner se movieron rápido y salieron a ejercer presión sobre el jefe de Estado para que acepte discutir el asunto en la mesa chica del Frente de Todos. La jugada esconde una doble motivación: fortalecer la figura de la vicepresidenta como máxima decisora de la coalición oficialista; y al mismo tiempo acicatear la fragmentación de Juntos por el Cambio.

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Si se considera que Fernández está en contra de derogar las primarias, resultaría muy extraño que incluya el proyecto presentado por el diputado Luis Di Giacomo en un temario de sesiones extraordinarias.

Si se considera que Fernández está en contra de derogar las primarias, resultaría muy extraño que incluya el proyecto presentado por el diputado Luis Di Giacomo en un temario de sesiones extraordinarias.

Sin embargo, los impulsores de la derogación de las primarias se topan con dos obstáculos. En primer lugar, el rechazo de buena parte de la oposición y de un sector del oficialismo en el Congreso. Son nueve los diputados del Frente de Todos que son contrarios a la iniciativa: Juan Carlos Alderete y Verónica Caliva, de la Corriente Clasista y Combativa; Leonardo Grosso y Eduardo Toniolli, del Movimiento Evita; Natalia Souto, de Barrios de Pie y los diputados Leandro Santoro, Eduardo Valdés, Carolina Gaillard y Marcelo Casaretto, con distintos grados de proximidad al presidente Fernández. Todos estos sectores necesitan preservar la herramienta de las primarias, que les garantiza la competencia interna para dirimir las candidaturas dentro del Frente de Todos; de lo contrario, estas quedarán al arbitrio de la lapicera Cristina Kirchner y de los gobernadores del PJ.

Si estos nueve legisladores oficialistas no cambian de opinión, derogar las primarias será una misión imposible en el Congreso, aun cuando sume como aliados a quienes podrían votar a favor: los cordobeses que responden a Juan Schiaretti; los bloques de izquierda; los libertarios y los diputados que integran el interbloque Provincias Unidas, promotores del proyecto. Entre todos no alcanzan los 129 votos necesarios en la Cámara de Diputados para darle media sanción al proyecto.

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Pocas horas después de que cuatro diputados aliados del oficialismo presentaran un proyecto de ley para derogar las Paso, los alfiles de Cristina Kirchner se movieron rápido y salieron a ejercer presión sobre el jefe de Estado.

Pocas horas después de que cuatro diputados aliados del oficialismo presentaran un proyecto de ley para derogar las Paso, los alfiles de Cristina Kirchner se movieron rápido y salieron a ejercer presión sobre el jefe de Estado.

El otro obstáculo es el tiempo. Queda apenas un mes para el cierre del año legislativo y difícilmente ambas cámaras puedan sancionar una norma de estas características. ¿Podría avanzar después del cierre de las sesiones ordinarias? También es difícil: para ello es necesario que la firma de Alberto Fernández quede estampada en un decreto que disponga prolongar las sesiones en el Congreso más allá del 30 de noviembre. El Presidente podría, por caso, convocar a sesiones extraordinarias, una facultad que cuenta el primer mandatario para habilitar el funcionamiento de ambas cámaras durante el receso, pero sujetas a un temario de proyectos que envíe el Poder Ejecutivo.

Si se considera que Fernández está en contra de derogar las primarias, resultaría muy extraño (salvo que llegue a un acuerdo político con sus socios en la coalición) que incluya el proyecto presentado anoche por el diputado Luis Di Giacomo en un temario de sesiones extraordinarias, si es que las convoca.

En definitiva, hoy por hoy la única posibilidad de que el proyecto de Di Giacomo prospere y que no haya elecciones primarias el año próximo depende del Presidente: de su lapicera, para convocar a sesiones extraordinarias; y de su voluntad política, para que el puñado de diputados que le responden y hoy retacean su voto, finalmente apoyen la iniciativa. Por ahora, estas condiciones no están dadas.