Cristina Kirchner ya no disimula su profundo malestar con la gestión y la figura de Alberto Fernández. Quienes la frecuentan en su despacho del Senado salen sorprendidos por la virulencia de sus críticas. Quien oficia de vocero, el camporista Andrés “Cuervo” Larroque, expresó públicamente el jueves pasado lo que muchos piensan en el entorno de la vicepresidenta. “La única persona que todavía es creíble, genera esperanza y es capaz de ordenar al poder es Cristina", sentenció. Empezó el “operativo clamor” Cristina 2023.
La vicepresidenta no revela sus cartas sobre su futuro electoral, pero está claro que su objetivo inmediato será vaciar de poder la figura de Fernández para rearmar luego una estructura político partidaria que gire alrededor suyo. Muestra de ello es el acto en Ensenada para conmemorar un nuevo aniversario de la muerte de Juan Perón: una demostración de fuerza con la que la vicepresidenta se exhibe rodeada de la plana mayor de la dirigencia peronista bonaerense destinada a dejar en el plano testimonial a la conducción nacional que lidera Fernández.
Leer más ► Fernández dijo que su "obsesión es poner a la Argentina de pie" y cuestionó a dirigentes del campo
En paralelo, dirigentes camporistas hicieron circular por las redes sociales una foto de Cristina tomada en el Senado, acompañada por la leyenda “la única salida”, en una suerte de operativo clamor anticipado para instalar la posible candidatura de la vicepresidenta. Algunos quieren que se postule para tratar de regresar a la Casa Rosada, pero otros proyectan que lo hará como senadora por la provincia de Buenos Aires.
Mientras el “operativo clamor” busca cobrar vuelo, recrudecieron en los últimos días las versiones sobre cambios de gabinete. Nada nuevo bajo el sol: cada tanto arrecian los rumores que tienen como blanco al ministro de Economía, Martín Guzmán. Las versiones son infinitas: una de ellas desliza que el jefe de la cartera económica sería reemplazado por Sergio Massa, entronizado como un superministro de Economía y de Producción. Otros rumores hablan de la llegada de Massa al gobierno nacional, pero como jefe de Gabinete en reemplazo de Juan Manzur. En ese esquema, Guzmán sería reemplazado por Martín Redrado –un alfil de Massa- o por Emanuel Álvarez Agis, quien supo ser viceministro de Economía junto a Axel Kicillof durante la gestión de Cristina.
El vínculo entre Massa y Guzmán es malo, hace meses que no tienen una conversación mano a mano. El diputado es una de las usinas, en sintonía con el cristinismo, que objeta al ministro, cuestiona sus resultados y le imputa falta de muñeca política para administrar una crisis que no es únicamente económica.
Leer más ► Sin Alberto, Cristina encabezará otro acto en el conurbano bonaerense
Lo cierto es que por ahora el presidente Fernández no parece dispuesto a desprenderse de su ministro, a quien se aferra como salvavidas en medio del tembladeral económico y financiero. Sin embargo, en el entorno del jefe de Estado deslizan que si el índice de inflación no comienza a bajar a partir de este mes, Guzmán quedará muy golpeado.
El clima de descomposición y de tensión interna en la cúspide del gobierno aceleró las hipótesis de cambios cercanos: la mitad de las provincias siguen sin gasoil, lo que redundó en bloqueos en importantes rutas del país y una convocatoria del campo a un paro de comercialización el 13 de julio próximo. Todo esto acompañado por una nueva disparada del dólar blue y del riesgo país, pérdida de los bonos y empresas desconcertadas –y paralizadas- por el cepo a las importaciones.
El único consuelo fue la recuperación de reservas producto de las restricciones a la compra de dólares del Banco Central para los importadores. Para Guzmán, al menos, el objetivo de la semana está cumplido.
Te puede interesar





