martes 20 de octubre de 2020
Política | Santa Fe | ATE | UPCN

El tablero sindical de Santa Fe saltó por el aire

En tiempos de coronavirus y de debacle económica, el esquema de relaciones entre el sindicalismo santafesino y el gobierno provincial se transformó de manera profunda. ¿Cuáles pueden ser las consecuencias?

No queda del todo claro si fue el coronavirus, la crisis económica, el peronismo, el estilo de Omar Perotti o una compleja combinación de cada uno de estos factores. Pero lo que sí resulta evidente, es que el tablero sindical de la Provincia de Santa Fe voló por los aires en lo que va de 2020 y llevará tiempo que cada una de las piezas logre reacomodarse en un esquema novedoso y, para muchos, controvertido.

Los cambios son notorios. De hecho, desde hace años no se recuerda otro momento en el que un gobierno decidiera comenzar a negociar en paritarias con los gremios de la administración central, UPCN y ATE; y dejara para el último capítulo de las discusiones a los docentes de Amsafe, Sadop y Uda. Tampoco resulta fácil encontrar antecedentes de un año en el que cada una de las mejoras en los ingresos de los agentes públicos se realizara mediante el esquema de "sumas fijas", que no impactan en los aportes, ni en los cálculos de futuras jubilaciones.

Perotti virtual gremios
El gobierno de Omar Perotti cambió la estrategia de paritarias aplicada durante años en la provincia de Santa Fe.

El gobierno de Omar Perotti cambió la estrategia de paritarias aplicada durante años en la provincia de Santa Fe.

La mayoría de los afiliados no logra comprender todavía qué es lo que viene sucediendo. Reclama por viejas conquistas y sueña con reglas de juego que parecen haber quedado sepultadas en un pasado reciente que, en estas circunstancias, suele parecer demasiado lejano.

La mayoría de los afiliados no logra comprender todavía qué es lo que viene sucediendo. Reclama por viejas conquistas y sueña con reglas de juego que parecen haber quedado sepultadas en un pasado reciente que, en estas circunstancias, suele parecer demasiado lejano.

En marzo de este año -sí, en marzo de este año- algunos dirigentes sindicales aún intentaban -al menos desde lo discursivo- sostener consignas tales como la "cláusula gatillo", aquel esquema aplicado durante el gobierno socialista que permitió que los salarios de los agentes públicos de la provincia de Santa Fe acompañaran a la inflación, mientras los trabajadores del sector privado observaban abatidos cómo sus sueldos se desmoronaban mes a mes frente al descontrol de una inflación que se aceleró con la derrota del macrismo en la primera vuelta electoral.

Es verdad que el gobierno de Miguel Lifschitz consideraba que, frente a la gravísima crisis de la economía del país, el hecho de poner dinero en los bolsillos de los agentes públicos para que no perdieran frente a la inflación resultaba un aliciente para el sector privado que agonizaba. Esos fondos, en definitiva, se terminaban volcando a la actividad productiva y comercial de la provincia.

También es cierto que en 2019 las condiciones macroeconómicas de la Provincia ya no alcanzaban para sostener este esquema salarial. Pero se trataba de un año de elecciones en el que el socialismo no podía otorgar ninguna ventaja. Sobre todo, frente a dirigentes gremiales que abiertamente apoyaban y acompañaban al peronismo que, por entonces, seguía siendo oposición.

Se trata de una discusión mucho más profunda y que seguramente jamás se resolverá en la Argentina: los gremios que deberían representar a sus afiliados de cualquier concepción política, constituyen un eslabón más de un partido político en particular. Una verdadera contradicción absolutamente naturalizada desde hace más de setenta años en el país y que refleja el modelo implantado en Italia, tiempo antes de la Segunda Guerra Mundial. Todo un anacronismo en pleno siglo XXI.

Un nuevo tablero

En este 2020 de coronavirus y de peronismo en el poder, el tablero de las relaciones entre el Gobierno de Santa Fe y los sindicatos que representan al sector público refleja cambios evidentes. Durante los últimos años, las distintas administraciones provinciales optaron por la estrategia de comenzar a negociar con el sector docente, considerado el más intransigente, para luego continuar las paritarias con el resto de los sindicatos. Los maestros se convirtieron de esta manera en una suerte de mascarón de proa o punta de lanza.

La verdad es que este esquema se tornó por momentos funcional para el resto de los sindicatos, que evitaban el desgaste y comenzaban a negociar cuando las reglas de juego ya habían sido establecidas. La lógica de los distintos gobiernos era bastante simple: una vez destrabada la paritaria con los docentes, el resto de las negociaciones se sucedía en una suerte de efecto cascada y sin mayores inconvenientes.

Pero la administración de Omar Perotti invirtió el juego. En medios de una crisis histórica, con una pandemia que pulveriza la recaudación y frente a un estado de incertidumbre angustiante, optó por iniciar las paritarias con los gremios de UPCN y ATE.

La lógica política cambió desde ese preciso momento. La estrategia, ahora, fue la de negociar con los sindicatos más dialoguistas para arrinconar al sector docente que iniciará este lunes las conversaciones paritarias con la cancha marcada.

La lógica de los distintos gobiernos era bastante simple: una vez destrabada la paritaria con los docentes, el resto de las negociaciones se sucedían en una suerte de efecto cascada y sin mayores inconvenientes.

Mal que les pese a los dirigentes de UPCN y ATE, el malestar entre sus bases es profundo. Es verdad que muchos no comprenden la gravedad del presente y siguen soñando con aquellos viejos y buenos tiempos cuando los empleados públicos de Santa Fe gozaban de una situación realmente privilegiada en otro contexto nacional. Pero también es cierto que las cúpulas de estos sindicatos se apresuraron a cerrar un acuerdo con el gobierno sin consultar a sus afiliados, una situación que resulta por lo menos contradictoria con el principio de representatividad que toda entidad gremial debería sostener en su funcionamiento. El futuro dirá si el reciente acuerdo inconsulto con el gobierno repercute en el clima interno de estos gremios.

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Los sindicatos de la Salud también aceptaron el pago de sumas fijas, más un extra por la labor que vienen realizando sus afiliados ante la pandemia de coronavirus.

Los sindicatos de la Salud también aceptaron el pago de sumas fijas, más un extra por la labor que vienen realizando sus afiliados ante la pandemia de coronavirus.

El segundo turno de paritarias fue para el sector salud. El gobierno logró un acuerdo. Y a favor de UPCN y ATE habrá que decir que los médicos también aceptaron recibir sumas fijas que no se incorporarán al sueldo básico. El bono extraordinario de $ 4.600 que recibirán por estar en la primera línea de fuego ante la pandemia de coronavirus, ya fue reclamado por UPCN y ATE para sus afiliados que trabajan en el sistema hospitalario.

El capítulo de los maestros

¿Qué sucederá con los docentes a partir de la semana que se inicia? ¿Aceptarán el pago de sumas fijas como el resto de los sindicatos o sostendrán su histórica firmeza en los reclamos?

A estas alturas de las circunstancias, todo indica que los dirigentes docentes llegan a la mesa paritaria entre aliviados y resignados. Aliviados, porque esta vez el mayor desgaste impactó en otros sectores gremiales. Resignados, porque las cartas parecen estar echadas. En el caso de los maestros y al igual que los médicos, tampoco existen las mismas categorías que en la Administración Central. La antigüedad tiene gran incidencia en el esquema de salarios. De todos modos, lo más probable es que, frente a estas circunstancias, terminen aceptando también un esquema de sumas fijas, más algunas mejoras en conceptos tales como, por ejemplo, "material didáctico".

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Los docentes de Santa Fe vienen realizando sucesivas huelgas en pedido de mejoras salariales.

Los docentes de Santa Fe vienen realizando sucesivas huelgas en pedido de mejoras salariales.

La duda es si los sindicatos docentes consultarán a sus bases o decidirán cerrar un acuerdo sin someterlo a votación. El escenario es realmente delicado. Si los maestros votan, probablemente rechazarán la propuesta, patearán el nuevo tablero de relaciones del gobierno con los gremios y harán estallar las finanzas provinciales. Si los maestros no votan, significará que algunos sindicatos estarán arriando una de sus históricas banderas.

Si los maestros votan, seguramente rechazarán la propuesta, patearán el nuevo tablero de relaciones del gobierno con los gremios y harán saltar por los aires el manejo de las finanzas provinciales.

Mientras este nuevo tablero sindical se plantea en el sector público de Santa Fe, los trabajadores privados continúan padeciendo de manera inclemente los efectos de una economía en continuo declive. De hecho, el gremio de los empleados de comercio, que representa al mayor número de trabajadores en esta provincia y en el resto del país, acaba de acordar también el pago de sumas fijas hasta marzo de 2021. Lo mismo sucederá con la mayoría de los sindicatos. Y es que, a decir verdad, no hay demasiado para repartir y lo más responsable en estos momentos es proteger millones de endebles puestos de trabajo.

El presente es realmente complejo y el futuro asoma cargado de incertidumbre. El país está literalmente quebrado y no tiene sentido alguno evocar tiempos mejores. Sin embargo, habrá que advertir que el pago generalizado de sumas fijas a los trabajadores registrados -públicos y privados- de la Argentina tendrá inevitables consecuencias.

Las obras sociales sindicales no podrán sostenerse sin mayores aportes y frente a costos de salud que se multiplican día tras día. Sus afiliados terminarán indefectiblemente en hospitales públicos atestados de pacientes, en medio del mayor desafío del sistema sanitario nacional ante la pandemia de coronavirus.

Pero eso no es todo: con los aportes congelados por el pago de sumas fijas, el manoseado sistema jubilatorio también flaquea. Estas sumas no tendrán impacto en el cálculo de jubilaciones para quienes transitan sus últimos años de trabajo. Un verdadero mazazo, luego de toda una vida.

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