Dos fiscales rosarinos –uno de ellos el jefe regional en esa ciudad- sospechados de recibir coimas del juego clandestino son apenas la punta del iceberg de un oscuro entramado para garantizar impunidad al delito de guantes blancos en Santa Fe. Y esta trama, queda claro que desde el Estado algunos actores jugaron un rol activo para generar un verdadero contubernio con el delito.
En el programa Ahora Vengo, que conduce Luis Mino por Aire de Santa Fe, el periodista rosarino Hernán Lascano apuntó especialmente sobre el vidrioso procedimiento político para designar a los funcionarios judiciales que hoy están en la mira de la justicia de Rosario: el fiscal Gustavo Ponce Asahad y su jefe Patricio Serjal, fiscal regional de Rosario.
Serjal “accede a su cargo mediante un procedimiento legal pero con muchísimas oscuridades y vale la pena detenerse en cómo un Estado está presente para armar un contubernio con toda la apariencia de la ley, y hablo de su designación”, dijo.
Lascano precisó que Serjal será llevado “entre lunes y martes” a la audiencia imputativa en la causa que investiga el juego clandestino en el sur provincial, donde la palabra del empresario Leonardo Peiti en calidad de arrepentido terminó arrastrándolo al apuntarlo como uno de los funcionarios sobornados.
Se trata del mayor escándalo público desde la entrada en vigencia del nuevo sistema ya que –recordó- “nunca hubo un funcionario de esta magnitud implicado” en este tipo de delitos.
Serjal será llevado “entre lunes y martes” a la audiencia imputativa
El periodista opinó que sería “una excelente ocasión para evaluar” el sistema de selección de fiscales, apuntando a las “roscas del poder político que designan a estos funcionarios”.
Leer más ► Perotti apartó a Serjal de su cargo de fiscal del MPA
“El delito consistía en pasar información a empresarios del juego ilegal ¿Que hacían estos funcionarios? Le vendían a un emprendedor ilegal una mercancía muy valiosa: la protección”, relató.
“Es bloquear la aplicación de las leyes y eso vale dinero”, remarcó Lascano.
Para el periodista, “lo interesante es preguntarse cómo un hombre de la jerarquía de Serjal llega a ese cargo”.
“Un funcionario corrupto puede revelarse corrupto cumpliendo puntillosamente un procedimiento legal y transparente, pero el procedimiento que designó a Serjal no fue transparente”, advirtió Lascano.
Protección política
El jurado que armó la lista de concurso de fiscales debería explicar por qué colocó en primer lugar a Serjal cuando antes había posicionado a otros candidatos probos para el cargo que finalmente ocupó: el de fiscal regional.
“Hay que preguntarle a ese jurado si efectivamente ellos hicieron esa terna”, deslizó.
Leer más► Corrupción judicial: el gobierno quiere cambiar la forma de seleccionar los fiscales
A eso, se suman las sospechas sobre la “mano política”. Para Lascano, es al menos sugestivo que la llegada de Serjal a la Fiscalía Regional de Rosario se haya producido cuando había dos causas judiciales que quemaban y por las cuales “había gente enojada”: una es la gran estafa inmobiliaria con 10 imputados y la segunda, un legajo por presuntos delitos económicos de cinco senadores, esta última, investigada por la Oficina de Delitos Económicos que conducía Sebastián Narvaja.
Cuando Serjal es designado jefe de fiscales, “desmantela la Oficina de Delitos Económicos y le saca a Narvaja el cargo de jefe”. Por ende, le retira de sus manos la investigación contra los senadores.
Además, suspende el pedido de pena contra dos de los imputados en el fraude inmobiliario - que son empresarios- a cambio de una reparación económica a las víctimas.
A su vez, la Legislatura cambia la ley y se atribuye la potestad de sancionar a los fiscales. De esta manera, “los legisladores se diseñaron un traje a medida para asegurarse que nadie los persiga”.
Te puede interesar





Dejá tu comentario