Después del feriado del Día de la Memoria, el consejero Álvaro González, diputado ligado a Horacio Rodríguez Larreta, quien es uno de los que investiga a Bailaque en la Comisión de Acusación, pidió al vicepresidente de la comisión, el kirchnerista Rodoldo Tailhade, que le pida a la justicia federal los antecedentes de esa declaración de Vaudagna que provocó un huracán.
Hasta antes de que el exjefe de ARCA decidiera evitar ir preso y reconocer que cometió una serie de delitos con personajes de peso, como Bailaque, y salpicó a otros empresarios, como Carlos Nahuel Caputto, el gremialista de turf Carlos Felice, y Omar Scarel, exdirectivo de Vicentín, el Consejo de la Magistratura de la Nación transitaba con lentitud la investigación contra el juez federal de Rosario, quien tiene o tenía varios respaldos internos en ese cuerpo, que planteaban dudas sobre el futuro de la acusación en su contra.
LEER MÁS ► Nahuel Caputto, el empresario investigado por el caso Vaudagna que busca ser cónsul de Francia
Como si fuera una jugada de ajedrez, los consejeros parecieron hacer tiempo, esperar que la causa contra Bailaque decantara, para profundizar una investigación que fue sumando elementos que cada vez más complicaban al magistrado rosarino, que fue designado en su cargo en 2008, después de iniciar su carrera en la justicia en Caleta Olivia, Santa Cruz, una década antes, cuando gobernaba Néstor Kirchner esa provincia. Bailaque construyó una red de contención política que lo sostuvo durante largo tiempo, pero el contexto cambió de manera abrupta.
Carlos Vaudagna 003.jpg
Las declaraciones de Carlos Vaudagna provocaron un huracán.
Los primeros que mencionaron la responsabilidad del Estado en omitir investigaciones que contribuyeron a que Rosario fuera escenario de un territorio arrasado por la violencia narco, fueron los fiscales Luis Schiappa Pietra y Matías Edery, que advirtieron en los alegatos del juicio contra Alvarado que este jefe narco construyó su poder no sólo a partir de la violencia extrema, sino también a partir de la complicidad del Estado.
Al demorar en investigar a Alvarado, cuando el jefe de la PSA de Rosario Emilio Lencina le pidió en 2013 intervenir los teléfonos del jefe narco, el juez federal contribuyó a que el líder criminal engrosara su fortuna con dinero sucio y tramara decenas de crímenes. Los dos fiscales que lograron en 2022 que Alvarado fuera condenado a prisión perpetua fueron los primeros que dejaron expuesto a Bailaque, que luego sumó otros indicios en su contra, como reveló AIRE, que sumaban cuestionamientos de su tarea como magistrado.
Hasta ese momento el juez federal sumaba críticas por “no investigar”, es decir, por tener un rol pasivo frente a criminales, como Alvarado, pero la declaración como arrepentido de Vaudagna lo puso en un lugar mucho más complicado, como ser parte de un esquema de corrupción en el que tuvo un papel activo.
LEER MÁS ► Carlos Vaudagna apretaba a empresas de venta de hielo para favorecer a su amigo de la AFIP que tiene una distribuidora en Colastiné Norte
Es un cambio de paradigma en el que el propio sistema, que tiene innumerables dobleces y oscuridades, no lo puede aceptar: que un juez ponga el aparatado del Estado para perpetrar una extorsión a dos empresarios, como reconoció Vaudagna.
Bailaque rompió hasta los códigos de la propia corrupción, que en la Justicia transitaron siempre en modo pasivo, que consiste en que el paso tiempo la diluya de los problemas. El “no hacer” es una respuesta. Los funcionarios judiciales que tomaron un rol activo a la hora de cometer un delito terminaron en su mayoría destituidos y muchos en la cárcel, como el exmagistrado de Orán Raúl Reynoso o el de Corrientes Carlos Soto Dávila.
En estos dos casos el fiscal que los investigó fue Diego Iglesias, titular de Procunar, quien también lo hace ahora contra Bailaque, junto a una decena funcionarios del Ministerio Público de Rosario, Santa Fe, Reconquista y Buenos Aires.
Ahora el Consejo de la Magistratura de la Nación inició su camino, después de manejarse con una lentitud enorme, para destituir al juez federal de Rosario. Ahora caerán todos las críticas y sanciones contra Bailaque, que durante mucho tiempo tuvo el respaldo de parte del sistema que hoy mira para otro lado y dice desconocerlo.
En las próximas semanas los fiscales federales que investigan esta trama expondrán una batería de pruebas que están en proceso de análisis, sobre la base de la declaración como arrepentido de Vaudagna y el contenido del teléfono del exjefe de ARCA, cuya segunda pericia aporta datos demoledores y aparecen nuevos personajes que posiblemente salgan a la luz.