El nuevo desafío que enfrenta Javier Milei: el "ningunismo"
Mientras el Gobierno de Javier Milei busca recomponer su vínculo con Mauricio Macri y el PRO, encuestas recientes muestran un electorado cada vez más distante de las estructuras partidarias.
Javier Milei, en el Consejo de las Américas, dejó en claro que los ejes de su modelo económico se mantendrán intactos.
Tras varios días sin hacer apariciones públicas, el presidente Javier Milei aprovechó el selecto grupo de empresarios, políticos y funcionarios que asistió al Consejo de las Américas el jueves pasado para dejar en claro que los ejes de su modelo se mantendrán incólumes pese al estancamiento de la actividad económica. Sin autocrítica, relativizó el cierre de empresas, la caída del consumo y del salario y, fiel a su estilo, utilizó un tono entre ofuscado y virulento para embestir contra sus detractores.
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Este “Milei en estado puro” genera cada vez más preocupación en el llamado “círculo rojo” de empresarios y potenciales inversores, que temen que esta frialdad y distancia que exhibe el presidente con el sentir mayoritario de la población ponga en riesgo su reelección. Lo cierto es que el deterioro del humor social y el impacto político-electoral que eso podría tener son ítems de creciente relevancia en el cálculo de riesgo que hacen los empresarios para tomar decisiones respecto de sus inversiones y negocios. Es por ello que, salvo aquellos proyectos comprometidos en el RIGI, los demás se encuentran en “stand-by” hasta que el panorama político electoral muestre mayores certezas.
El ala política del Gobierno, encarnado en Karina Milei, el jefe de Gabinete Diego Santilli, los primos Lule y Martín Menem, incluso Santiago Caputo, toman nota de la situación. Esto explica su reciente acercamiento al Pro y a Mauricio Macri, otrora blanco de destratos de parte de la cúpula libertaria. El cambio de actitud obedece a la necesidad de despejar incertidumbres que impacten negativamente en la economía; una eventual alianza con el partido amarillo sería vista no solo como una señal de madurez política sino también como una estrategia para recuperar a aquel “votante blando" ubicado en el centro moderado del espectro electoral.
El fenómeno del “ningunismo”
Sin el apoyo de este “voto blando” en las urnas, la reelección de Milei en 2027 será una quimera. Se trata de un universo cada vez más amplio de ciudadanos y que las encuestas ya comenzaron a dimensionarlo. De hecho, el Observatorio Pulsar de la Universidad de Buenos Aires (UBA), que bautizó este fenómeno como “ningunismo”, advirtió en un informe que el 42% del país no se identifica con ningún partido. La conclusión gana volumen cuando se la cruza con otro dato del mismo relevamiento: el 63% declara estar poco o nada interesado en la política, 18 puntos más que el año pasado.
La consultora Aresco, en tanto, presentó en los últimos días otro informe que revela que el 14,6% de los encuestados respondió que seguramente votará en 2027 a un espacio que no represente ni al mileísmo ni al kirchnerismo, mientras que otro 40,7% admitió que podría llegar a hacerlo. Sumados, 55,3% manifiesta alguna disponibilidad para mirar una tercera alternativa.
Outsiders en la arena electoral
En resumidas cuentas, la polarización entre el oficialismo y el kirchnerismo que dominó hasta hoy la escena política se ve amenazada por la posibilidad del surgimiento de una tercera vía que capitalice el descontento que generan ambos polos. Es en este contexto que cobran creciente interés las versiones sobre el advenimiento de nuevos outsiders a la arena electoral. Tres apellidos empezaron a repetirse en despachos políticos, reuniones empresariales y conversaciones del siempre inquieto círculo rojo: el predicador evangélico Dante Gebel, el banquero Jorge Brito y el empresario de medios Daniel Hadad.
Ninguno de ellos lanzó candidatura alguna y ni siquiera adelantaron si jugarán electoralmente el año próximo. Se limitan por ahora a tantear el terreno y, esporádicamente, a marcar línea sobre su mirada política sobre el contexto actual. En este sentido reivindican el equilibrio en las cuentas públicas alcanzado por el gobierno de Milei y la orientación de sus políticas en favor del sector privado, aunque cuestionan su falta de empatía con aquellos sectores de la economía desprotegidos por el modelo libertario.
El interrogante está abierto. ¿Las elecciones presidenciales del año próximo volverán a resolverse entre los dos polos conocidos o existe una porción suficientemente grande de argentinos dispuesta a escuchar una propuesta nueva? A catorce meses de que se abran los cuartos oscuros, la respuesta todavía está lejos de aparecer.





