El intento de magnicidio contra Cristina Kirchner marcó el punto de largada para el kirchnerismo en la lucha electoral con vistas a 2023. La dirigencia kirchnerista aprovechará el episodio para acelerar la reorganización del oficialismo en torno a su figura, a la que creen empoderada tras el ataque sufrido hace diez días.
“La bala que no salió la hizo candidata”, reflexionó, sin tapujos, un funcionario que responde al Instituto Patria. El operativo clamor, que ya había arrancado tras el alegato acusatorio del fiscal Diego Luciani en el marco de la Causa Vialidad, se repotenció en los últimos días con la consigna “Cristina 2023”.
Quienes la rodean sostienen que, aún si la vicepresidenta no quiere competir por un tercer mandato presidencial, es importante para el espacio que ella se posicione otra vez como la gran electora del PJ. En buen romance, que la oferta electoral del Frente de Todos tenga a la vicepresidenta como decisora.
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Cristina Kirchner aún no da señales sobre su destino electoral, aunque está muy activa en lo político. En la intimidad confiesa que, si bien el oficialismo tiene una batalla electoral muy difícil el año próximo, una recuperación –aunque leve– de la economía podría darle el envión necesario para posicionar al Frente de Todos en un escenario de balotaje. Un cuadro optimista que se completaría si Juntos por el Cambio, que apenas puede disimular sus disputas internas, termina por dividirse. El Gobierno hará lo imposible para meter cizaña en el principal espacio opositor.
En efecto, los opositores temen que, antes de fin de año, el oficialismo promueva la suspensión de las elecciones primarias, una herramienta clave para el ordenamiento interno de sus candidaturas para el año próximo. Sin embargo, esta decisión aún no está tomada en las altas esferas del Gobierno: el kirchnerismo hizo saber que conviene mantener el sistema de las Paso para fortalecer al Frente de Todos en las jurisdicciones clave.
Mientras el kirchnerismo busca recuperar la centralidad perdida, aún no está claro cómo se comportarán los distintos satélites del peronismo. Los gobernadores, intendentes y dirigentes que integran otras tribus del Frente de Todos expresaron solidaridad con la vicepresidenta frente al ataque y se plegaron al libreto contra los “discursos de odio” que agita la oposición. Pero no muestran fervor frente a la nueva fase expansiva del núcleo kirchnerista.
Los gobernadores peronistas están obsesionados por estos días en que el ajuste en el gasto público que ordenó el ministro de Economía, Sergio Massa, no les toque a ellos. La discusión del presupuesto 2023 será clave. A manera de antesala del debate que se viene en el Congreso, los gobernadores de las diez provincias del Norte Grande se reunieron en Resistencia, Chaco, con el jefe de Gabinete Juan Manzur y con el ministro del Interior Eduardo Wado de Pedro para discutir una serie de puntos que consideran indispensables para romper las asimetrías en relación con el “país central”.
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Lo más importante fue la petición concreta de que por espacio de 15 años, el presupuesto nacional invierta en el Norte Grande no menos del 40% de los recursos previstos para obras públicas. Además, los mandatarios reclaman un plan de implementación de subsidios de carácter diferencial para la región, en virtud de su condición de electrodependientes. Un reclamo que va en la dirección contraria a la reducción de subsidios que pretende el ministro de Economía para ajustar el gasto público.
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