El Gobierno Nacional enciende los motores electorales y el peronismo se reagrupa
Una sucesión de malas noticias para el Gobierno activó el calendario electoral con vistas a las elecciones presidenciales del año próximo.
Los números de la imagen de Javier Milei y del gobierno libertario son negativos en las encuestas.
Una sucesión de malas noticias para el Gobierno activó el calendario electoral con vistas a las elecciones presidenciales del año próximo. Si bien oficialistas y opositores ya habían anticipado que los motores electorales se pondrían en marcha una vez finalizado el Mundial de Fútbol, no se preveía que esta reanimación de la política tuviera la velocidad que hoy se observa.
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Los números negativos de la imagen de Javier Milei y del gobierno libertario en las encuestas; el respingo que dio la inflación el último mes (del 2,1%, cortando una racha descendente después de tres meses); la evolución del riesgo país y los tropiezos parlamentarios que, hasta ahora, frenan las leyes que demanda el Poder Ejecutivo exponen las dificultades que atraviesa la gestión mileísta.
Estos contratiempos, sumado al creciente malhumor social que impera en los sectores más afectados por el modelo económico, encendieron las luces de alarma en el oficialismo y, en paralelo, desperezó al peronismo, cuyo sentido del olfato suele reactivarse cada vez que huele debilidad en sus adversarios.
A sabiendas de que la posibilidad de un retorno del kirchnerismo al poder podría poner en riesgo la estabilidad alcanzada en estos dos años y, por consiguiente, la reelección de Javier Milei es que su hermana, Karina Milei, decidió hacer de tripa corazón y accedió a entablar un puente de diálogo con Mauricio Macri. Entendió que si La Libertad Avanza y Pro compiten por separado quedará pavimentado el camino para el regreso del peronismo.
Diálogo
Karina Milei y Macri conversaron por teléfono el lunes pasado: fue una charla formal, pero que sirvió para habilitar a sus delegados a negociar un esquema para lograr mayor coordinación entre los partidos, un paso previo a una eventual discusión sobre un entendimiento electoral en 2027.
“La idea es consolidar un ámbito, construir un poco más de confianza y blindar el cambio en la Argentina”, relató el diputado Fernando De Andreis, el interlocutor de Macri tras la reunión que mantuvo con los representantes libertarios en la Casa Rosada.
En el entorno de Macri aseguran que el expresidente es cauto sobre el reacercamiento con el Gobierno, aunque reconocen que contempla un acuerdo. Predomina la desconfianza después de los desplantes que sufrió de parte de los hermanos Milei y, por esa razón, no quiere apurar los tiempos. En caso de que LLA pida el respaldo de Pro, los macristas exigirán garantías al Gobierno respecto del armado electoral de 2027. La principal prioridad para el macrismo es blindar la Capital. El líder de Pro requiere conservar el poder en su territorio y desconfía de los libertarios.
En paralelo, en el peronismo los distintos actores de peso buscan deponer sus diferencias para intentar consensuar un camino en común. El martes por la noche, en una cumbre reservada que se celebró en el hotel Emperador de la ciudad de Buenos Aires, Sergio Massa, Máximo Kirchner y Axel Kicillof, junto a un puñado de gobernadores y legisladores, coincidieron en un punto: la defensa de las elecciones primarias ante la avanzada del Gobierno para eliminarlas.
El principal candidato presidencial del espacio es Kicillof, pero no se descarta que, con el correr de los meses, Sergio Massa pretenda disputarle el lugar. El jefe del Frente Renovador aún no confirmó que quiera volver a postularse para presidente tras la derrota con Javier Milei en 2023, pero sus movimientos se parecen bastante a los de alguien que está preparando el terreno.








