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Política Santa Fe | juez | Rosario

El fallo del juez Mascali es una derrota para Traferri y una victoria para la vida institucional de Santa Fe

El senador Armando Traferri había dado por cerrado el caso en el que dos fiscales de Rosario intentan investigarlo por supuestos vínculos con el juego clandestino. El análisis de un fallo clave que termina con un capítulo oscuro en la provincia.

A principio de junio pasado, el senador Armando Traferri comunicó que no se presentaría a la audiencia convocada por la Cámara de Apelaciones de Rosario, presidida por el juez José Luis Mascali. La decisión sorprendió porque esa postura delineada por el abogado José Luis Vázquez dejaba expuesto que el legislador tenía plena confianza de que los fiscales Luis Schiappa Pietra y Matías Edery morderían otra vez el polvo, como ya les había pasado –según la visión del senador- el 18 de diciembre cuando el Senado rechazó de plano el pedido de desafuero, con 12 votos en contra, cuatro a favor y tres abstenciones.

En esa audiencia convocada por Mascali se iba a empezar a tratar la apelación que habían presentado los fiscales que investigan una red de juego clandestino, luego de que el 23 de marzo pasado la magistrada Eleonora Verón rechazara la presentación de los funcionarios del MPA, que solicitaron que se declarara la inconstitucionalidad del artículo 27 del Código Procesal Penal de Santa Fe, que regula la protección de los fueros de los legisladores provinciales.

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Antes que la justicia, Traferri había dado por cerrado el caso en el que –según Schiappa Pietra y Edery- está involucrado, con el supuesto tejido de complicidades para alimentar la “empresa” de juego clandestino que lideraba Leonardo Peiti, actualmente preso en su casa.

Para corroborar esa mirada, el senador subió luego a las redes sociales una foto en la inauguración de la sede del MPA en Roldán. La imagen lo mostraba con su mano izquierda tomando un extremo de la cinta celeste y blanca que servía para dejar inaugurada esa oficina. Junto a él posaban en la fotografía el intendente de Roldán, José María Pedretti, el presidente de la Corte Suprema de Santa Fe, Roberto Falistocco, la jefa de los fiscales de Rosario, María Eugenia Iribarren y el fiscal General, Jorge Baclini.

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En la imagen se ve al senador Traferri acompañado del intendente de Roldán, José María Pedretti, el presidente de la Corte Suprema Roberto Falistocco, la fiscal regional María Eugenia Iribarren y el fiscal General Jorge Baclini.

En la imagen se ve al senador Traferri acompañado del intendente de Roldán, José María Pedretti, el presidente de la Corte Suprema Roberto Falistocco, la fiscal regional María Eugenia Iribarren y el fiscal General Jorge Baclini.

No era necesario decir nada. La imagen exhibía el “triunfo” de Traferri, en momentos en que la Legislatura de Santa Fe acorralaba a Marcelo Sain, el exministro de Seguridad y el artífice de las investigaciones en su contra –según el senador por San Lorenzo-, para correrlo del Organismo de Investigación.

Subestimaron al juez

Traferri y su abogado José Luis Vázquez subestimaron al juez Mascali, titular de la Cámara de Apelaciones. Y la ecuación se invirtió. Fueron ellos los que ahora mordieron el polvo. No es la primera vez que ocurre que desde sectores de poder tienen esa mirada. Hace seis años, en julio de 2015, Mascali integró el tribunal junto con Edgardo Fertitta y Julio Kesuani que pateó el tablero en la megacausa de Los Monos, al declarar nulo el acuerdo de juicio abreviado que en abril de ese año habían firmado el entonces fiscal de Cámara Guillermo Camporini y la defensa de Ariel “Guille” Cantero. Ese acuerdo establecía una pena de nueve años para el líder de Los Monos y de 8 para sus lugartenientes, Emanuel Chamorro y Leandro Vilches.

Ese acuerdo de juicio abreviado contaba con el respaldo de gran parte del gabinete del gobernador Antonio Bonfatti. Si Mascali, Fertitta y Kesuani avalaban esa “salida” política a la megacausa que había investigado el juez Juan Carlos Vienna, Guille Cantero hoy estaría con salidas transitorias en la calle.

Guille Cantero sumó más de 62 años de condenas en siete causas y está preso en el penal de máxima seguridad de Marcos Paz donde espera este año dos sentencias más.

En un contexto marcado por una violencia extrema, que se volvió a medir el domingo de la semana pasada con el ataque y la fuga de ocho presos de la cárcel de Piñero, muy pocos recuerdan la decisión que tomaron estos jueces, que cambió el rumbo de la historia reciente de Santa Fe.

Si se avalaba ese “pacto” hubiera quedado un mojón en la vida institucional de Santa Fe, porque demarcaba un nuevo capítulo, que el Estado podía negociar la impunidad con un líder mafioso su propio futuro y también el del resto de la sociedad, víctima de la violencia derramada del narcotráfico.

El caso de Traferri vuelve a poner en discusión escenarios similares, aunque con protagonistas diferentes. La decisión del Senado de impedir que dos fiscales investiguen e imputen a un legislador cierra otro capítulo oscuro, que Mascali neutralizó y logró que un poco de aire fresco corra por los pasillos de los tribunales.

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