Este fin de semana se abre un nuevo capítulo del enfrentamiento entre Cristina Kirchner y Alberto Fernández. Tras conocerse los fundamentos de su condena a seis años de prisión por el delito de administración fraudulenta, sus acólitos buscan instalar la proclama de la “proscripción” de la vicepresidenta y lanzan el operativo clamor para que se postule como candidata en este año electoral. Un obstáculo se interpone en su camino: Alberto Fernández y su indefinición sobre su eventual reelección.
El Kirchnerismo rechaza toda posibilidad de una nueva candidatura del presidente. Sin decirlo explícitamente, Cristina Kirchner lo sugirió este viernes desde Viedma, con duras críticas a la gestión de Alberto Fernández. “Es cierto que hay crecimiento y que la economía está creciendo y que se generan puestos de trabajo. Pero son precarizados y de muy bajo salario”, asestó. Y, en un dardo directo al titular del Banco Central Miguel Pesce, hombre del riñón de Fernández, agregó: “Hemos tenido una balanza comercial muy buena y los dólares se iban igual. Esto tiene que ver con la economía bimonetaria”.
El despliegue del Kirchnerismo continuó este sábado con un plenario en la localidad bonaerense de Avellaneda. Fue convocado con el histórico lema “Luche y Vuelve", el mismo que motorizó el retorno de Perón desde el exilio. El documento que surgirá del encuentro promete fuertes críticas a la gestión de Fernández. "La moderación no es nuestro idioma", dirá en uno de sus párrafos, una clara respuesta al discurso de apertura de sesiones del presidente Alberto Fernández en el que reivindicó su estilo moderado. También remarcará que "con Cristina vivíamos mejor" para explicar por qué el liderazgo de la vicepresidenta es "irremplazable".
El Presidente, mientras tanto, hace caso omiso a las presiones y a las críticas de sus ex aliados y, deliberadamente, busca ganar tiempo. Desde su entorno dejan trascender que recién hacia fines de mayo tomará una determinación sobre su futuro político. En la Casa Rosada recuerdan que Daniel Scioli como el propio Alberto Fernández fueron ungidos como candidatos por la misma Cristina Kirchner en mayo de 2015 y en mayo de 2019. Y en ambos casos, rememoran los albertistas, hubo “tiempo de sobra” para hacer campaña.
El Kirchnerismo cree que semejante demora en definir candidaturas solo beneficia a Juntos por el Cambio. “Me quedan dudas de que el Presidente tenga la intención de que el peronismo gane”, fustigó Andrés “El Cuervo” Larroque, devenido en vocero del Kirchnerismo duro. El “albertismo”, en la voz del verborrágico Aníbal Fernández, le respondió: “Que dejen de fastidiar al Presidente. Ni sueñen que se va a correr de una candidatura. Competiremos en las PASO”.
Cristina Kirchner, por el contrario, pretende que el presidente desista de inmediato de sus ambiciones electorales. La relación entre ambos atraviesa su peor momento. La vicepresidenta reaccionó ofuscada ante unas declaraciones en off the record que realizó Fernández a un medio oficialista. Allí aseveró que él o Daniel Scioli podrían poner fin a 20 años de Kirchnerismo si logran vencer en elecciones primarias al candidato presidencial impulsado por Cristina, sea Jorge Capitanich o Eduardo “Wado” De Pedro. La vicepresidenta aún no dejó trascender quién sería su candidato si finalmente ella decide no competir. Su mayor apuesta es Sergio Massa, pero no será ella quien lo decida. Será el curso que tome la economía en los próximos meses, que augura pocas buenas noticias.
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