Tras la aprobación en la Cámara de Diputados de la denominada Ley de Modernización Laboral, el diputado nacional por Santa Fe, Diego Giuliano, cuestionó con dureza el contenido de la norma y anticipó un escenario de judicialización. En una entrevista con el programa “Ahora Vengo”, que se emite cada mañana por AIRE, el legislador aseguró que la iniciativa “no crea empleo”, que implica un retroceso en derechos laborales y que terminará “inevitablemente en la Justicia”.
Su diagnóstico fue categórico: “Es una fábrica de juicios”, afirmó, al advertir que varios artículos colisionan con el artículo 14 bis de la Constitución Nacional.
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“No crea empleo”: la crítica central a la reforma laboral
Para Giuliano, el eje del debate no debe centrarse en la retórica de la “modernización”, sino en la eficacia real de la ley frente a la crisis económica. En ese sentido, planteó que el problema del empleo en la Argentina no es normativo sino macroeconómico.
“La ley por sí sola no crea empleo”, sostuvo. Y amplió: “El problema es la economía. Cuando empiezan a cerrar los comercios en los barrios, cuando las empresas suspenden trabajadores, eso no lo resuelve una reforma laboral”.
El diputado remarcó que la recesión impacta tanto en pequeñas como en grandes compañías y mencionó casos de empresas industriales afectadas por la caída de la actividad. Desde su perspectiva, modificar las reglas laborales sin resolver el contexto económico solo agravará la precarización.
Además, cuestionó que la reforma no haya abordado con profundidad la situación de las pymes ni la alta informalidad. Recordó que alrededor del 60% de los trabajadores se encuentra en la informalidad y consideró que el proyecto aprobado no ofrece herramientas efectivas para revertir esa situación.
“Es una fábrica de juicios”: el conflicto con el artículo 14 bis
Uno de los puntos más fuertes de la entrevista fue la advertencia sobre la constitucionalidad de la norma. Giuliano sostuvo que varios artículos vulneran garantías establecidas en el artículo 14 bis, que protege al trabajador frente al despido arbitrario y consagra condiciones dignas y equitativas de labor.
“Podrá decir el Congreso una cosa, pero en la Argentina hay Constitución. Y la Constitución no se modifica con una ley común”, afirmó.
Según explicó, al alterar el esquema de indemnizaciones y otras protecciones, la reforma abre la puerta a una ola de litigios. “Esto va a terminar en la Justicia”, insistió, al anticipar que jueces laborales deberán intervenir ante planteos de inconstitucionalidad.
En ese marco, sostuvo que la ley generará más conflictos judiciales en lugar de reducirlos, como prometen sus impulsores. “Creen que van a bajar los juicios, pero los van a aumentar”, advirtió.
El Fondo de Asistencia Laboral (FAL) y el impacto en jubilaciones
Otro de los ejes centrales de su crítica fue la creación del Fondo de Asistencia Laboral (FAL), mecanismo que reemplaza en parte el esquema tradicional de indemnizaciones por despido.
Giuliano explicó que el fondo se financiaría con un porcentaje de los aportes patronales que hoy se destinan al sistema previsional. “En vez de ir a las jubilaciones, ese dinero va a un fondo privado que se utiliza cuando hay despidos”, detalló.
Desde su punto de vista, el esquema tiene dos problemas estructurales:
Afecta al sistema jubilatorio, al desviar recursos en un contexto de envejecimiento poblacional y fragilidad financiera.
Expone las indemnizaciones a la volatilidad del mercado, ya que el fondo se invierte y puede perder valor en momentos de crisis.
Votación Diputados Reforma Laboral 2
El proyecto de reforma laboral obtuvo media sanción en Diputados, con 135 votos a favor y 115 rechazos.
“El mercado es volátil. Cuando más se necesita el fondo, que es en las crisis, puede desvalorizarse”, sostuvo. Y agregó que, en última instancia, el empleador no queda eximido de responsabilidad si el fondo no alcanza, lo que podría derivar en nuevos litigios.
Para Giuliano, el FAL representa “pan para hoy, hambre para mañana” y puede terminar afectando tanto a trabajadores como a jubilados.
Cambios en vacaciones, banco de horas y enfermedades
Durante la entrevista también cuestionó modificaciones vinculadas a las vacaciones y la jornada laboral.
Advirtió que el nuevo esquema habilita acuerdos individuales que, en una relación asimétrica entre empleador y trabajador, pueden convertirse en imposiciones de hecho. “No es lo mismo el dueño que el empleado”, remarcó, al insistir en que el derecho laboral nació precisamente para equilibrar esa desigualdad.
Sobre el llamado “banco de horas”, sostuvo que puede afectar a trabajadores con pluriempleo, ya que la ampliación o reorganización de la jornada por acuerdo podría impedirles sostener otras actividades laborales.
Asimismo, cuestionó cambios en el régimen de licencias por enfermedad no vinculada al trabajo, al señalar que podrían implicar una reducción de ingresos en situaciones de vulnerabilidad.
Debate político y rol de los gobernadores
Giuliano también apuntó contra gobernadores que, según su visión, acompañaron la reforma de manera indirecta a través de legisladores alineados, pese a expresar públicamente posiciones más críticas.
Sin mencionar nombres propios en profundidad, cuestionó la división de votos en algunas provincias y atribuyó esas decisiones a presiones políticas.
Más allá del cruce partidario, su planteo de fondo fue que el Congreso debe debatir reformas estructurales con mayor profundidad y sin reducir la discusión a consignas.
“Va a terminar en la Justicia”
El pronóstico final del diputado fue contundente. Consideró que la ley será objeto de múltiples planteos judiciales y que los tribunales deberán resolver si las modificaciones se ajustan a la Constitución.
“La Constitución no se cambia por decreto ni por ley simple”, afirmó, al dejar planteado que el debate recién comienza y que la instancia parlamentaria no será la última palabra.
Mientras el proyecto avanza hacia el Senado, Giuliano anticipa un escenario de conflicto legal y social. Para él, la reforma no moderniza el sistema ni genera empleo, sino que introduce incertidumbre y abre un frente judicial que, lejos de cerrar discusiones, las multiplica.