Derogación de la Ley del Libro: el duro pronóstico de las editoriales sobre lo que podría pasar

La posible derogación de la Ley del Libro preocupa a editoriales y librerías, que advierten sobre un fuerte impacto en el acceso a la cultura.

La directora editorial de Ediciones UNL advirtió que la eventual derogación llegaría en un contexto especialmente delicado para el sector.

La directora editorial de Ediciones UNL advirtió que la eventual derogación llegaría en un contexto especialmente delicado para el sector.

La posibilidad de que el Gobierno nacional impulse la derogación de la Ley 25.542, conocida como la Ley del Libro, volvió a encender las alarmas en toda la cadena editorial argentina. El borrador de un proyecto elaborado por el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado, que conduce Federico Sturzenegger, propone eliminar la normativa que desde hace más de dos décadas regula el precio uniforme de venta de los libros. Aunque la iniciativa todavía no ingresó al Congreso, el sector ya comenzó a movilizarse para frenar su avance.

La preocupación atraviesa a unas 2.000 editoriales y cerca de 1.500 librerías de todo el país. Desde cámaras empresarias hasta editoriales universitarias advierten que la derogación podría alterar el funcionamiento de un mercado que, aseguran, permitió sostener la diversidad editorial y la supervivencia de las librerías independientes. En diálogo con AIRE, la directora editorial de Ediciones UNL, Ivana Tosti, explicó por qué considera que la medida tendría un fuerte impacto sobre toda la industria.

Una ley que protege a toda la cadena del libro

Para Tosti, la discusión excede el precio que paga el lector por un ejemplar. La Ley del Libro establece que cada título debe comercializarse al mismo precio en todos los puntos de venta durante un período determinado, evitando que grandes superficies o cadenas utilicen descuentos agresivos para desplazar a las librerías más pequeñas.

"Nos afectaría mucho que se derogue esta ley. Afectaría a todo el mundo del libro, a toda la cadena de valor", sostuvo la directora de Ediciones UNL. En ese sentido, explicó que las editoriales universitarias encuentran en las librerías independientes su principal canal de comercialización, ya que allí tienen mayor presencia que en las grandes cadenas.

Según remarcó, la normativa permitió durante años el crecimiento de editoriales independientes, la traducción de obras que antes debían importarse y el desarrollo de una red federal de librerías. "Es una ley que funciona y que permitió reglas claras para todos los actores del sector", afirmó.

El precio del libro y el costo del papel

Uno de los principales argumentos del Gobierno para impulsar la desregulación apunta a que el precio único limita la competencia entre librerías y mantiene elevados los valores de los libros. Sin embargo, Tosti cuestionó esa explicación y aseguró que el verdadero problema está mucho antes del mostrador.

"Hoy el costo más alto que tiene producir un libro es el papel", explicó. Según indicó, ese insumo representa más de la mitad del costo total de impresión y su precio está condicionado por un mercado concentrado.

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"Siempre se pone el foco en el precio del libro, pero nunca en el precio del papel", sostuvo. Para la editora, cualquier discusión sobre el valor final de los ejemplares debería comenzar por analizar la estructura de costos de producción y el funcionamiento del mercado papelero argentino.

El antecedente que dio origen a la ley

Tosti recordó que la Ley del Libro nació a comienzos de los años 2000 como respuesta a una situación que amenazaba con hacer desaparecer numerosas librerías.

Con la llegada de los hipermercados, explicó, comenzaron a venderse libros incluso por debajo del precio de las propias editoriales, utilizando estrategias comerciales conocidas como dumping. Esa competencia desigual provocó el cierre de numerosos comercios especializados hasta que la sanción de la ley estableció un precio uniforme para todos los puntos de venta.

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"Estas leyes protegen la comercialización del libro, pero al hacerlo también protegen toda la cadena, desde los autores hasta los lectores", señaló.

El riesgo para las librerías independientes y el acceso a la cultura

La directora editorial de Ediciones UNL advirtió que la eventual derogación llegaría en un contexto especialmente delicado para el sector, marcado por la caída de las ventas y el aumento de los costos de producción.

En ese escenario, consideró que las primeras perjudicadas serían las librerías pequeñas e independientes, que perderían capacidad para competir frente a grandes cadenas comerciales.

"Sería un complemento ideal para que empiecen a desaparecer", afirmó al referirse al impacto que tendría la desregulación.

Además, recordó que la Ley del Libro no solo regula la comercialización, sino que también reconoce al libro como un bien cultural y promueve políticas públicas de acceso a la lectura, como la compra de ejemplares para bibliotecas y escuelas. "Cuando se empieza a desregular todo eso, no solo cambia el mercado: también cambia el acceso a la cultura", concluyó.

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