En su cadena nacional del miércoles, en la que anunció el controvertido mega DNU titulado “Bases para la reconstrucción de la economía argentina”, el presidente Javier Milei insistió con su habitual prédica respecto del origen de la inflación: el déficit fiscal.
Ese argumento se incluyó en los considerandos del decreto: “Que para comenzar a solucionar la enorme cantidad de problemas derivados de la herencia que la administración saliente deja a todos los argentinos, es necesario un ajuste fiscal en el sector público nacional de 5 puntos del PBI, y -al mismo tiempo- se requiere resolver la situación de los pasivos remunerados del Banco Central de la República Argentina, los que son responsables de los 10 puntos de su déficit”. De esa suma, también polémica, se llega a los famosos 15 puntos.
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Y luego agrega: “Que, de esta manera, se pondría fin tanto al déficit fiscal como a la emisión de dinero necesaria para financiarlo y, con ello, a la única causa de la inflación empíricamente cierta y válida en términos teóricos”.
En términos estrictamente de déficit fiscal, sin embargo, Argentina no es el peor de la clase. Según el Monitor del FMI, la proyección de 2023 indica que nuestro país cerrará este año con un rojo del 3,99%, mientras que ese mismo cálculo para las “Economías avanzadas” es de 5,2%.
En ejemplos concretos: las dos primeras potencias mundiales, Estados Unidos y China, terminarán 2023 con un déficit superior a la Argentina. Para el gigante norteamericano, la previsión es del 8,24%. En el caso del país asiático, del 7,11%. Están en los principales lugares del ranking mundial, junto con India, para nombrar uno de los principales destinos de exportaciones santafesinas, cuyo rojo trepará a 8,77%, siempre según los pronósticos del Fondo.
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En Latinoamérica prácticamente no hay países sin déficit fiscal. De acuerdo al FMI, México concluirá con un 3,90%, similar a Argentina. Los vecinos: Brasil 7,1%; Bolivia 5,73%; Paraguay 4,24%; Uruguay 3,23% y Chile 1,65%. En Perú, donde el presidente del Banco Central, Julio Velarde Flores, se mantiene en su cargo desde hace 17 años pese a los cambios de gobierno, el rojo será del 2,21%.
Singular es el caso de Nicaragua, cuyo gobierno es considerado una dictadura por el presidente Milei, al punto de que no designará embajador, según trascendió días atrás. Esa nación centroamericana finalizará con un superávit fiscal del 0,76% y forma parte del selecto grupo de 32 países con esa cuenta a favor. El primero en la tabla es la República de Nauru, una pequeña isla de 10.000 habitantes ubicada en el Océano Pacífico, que exporta fosfato a Australia.
Otros ejemplos de países con mayor déficit fiscal que Argentina: Reino Unido 4,46%; Francia 4,86%; Italia 4,49% y Sudáfrica 6,36%. Con España, al igual que con México, es empate: 3,9%.
Está demás decirlo por lo obvio, pero va igual: ninguna de las naciones mencionadas tiene, ni de cerca, la inflación que se padece en Argentina, que se encuentra en el top 3 de esa penosa tabla de posiciones con Venezuela y Líbano, dos países sobre los cuales el FMI no tiene datos fiscales.
Vale la pena una aclaración final: estos pronósticos son de un organismo que, como bien se sabe, puede fallar.
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