menu
search
Política

Algunas claves para entender la grieta desde la historia argentina

El escritor cordobés Esteban Dómina acaba de presentar un libro que aborda los desencuentros de un país con una escasa afición a encontrar coincidencias.

Por Julio C. Perotti

“Argentina es el país de las antinomias. La nuestra es una historia de desencuentros, una saga de todos contra todos donde hay más conflicto que acuerdo, intolerancia que comprensión, discordia que consenso”.

Esa convicción llevó a Esteban Dómina (Las Varillas, Córdoba, 1952) a encarar su enésimo libro, con la mirada puesta en un país en el que las diferencias pesan más que la voluntad de crecer en unidad.

Economista de profesión, dirigente peronista desde siempre, concejal de la ciudad de Córdoba, “Tito” Dómina abre sus tiempos para dar rienda suelta a su vocación: hurgar en la historia para obtener lecciones del presente.

Dómina nació en Las Varillas. Es economista, dirigente peronista y escribió varios libros sobre historia y política.

Así, entre sus obras se cuentan una Historia Mínima de Córdoba (2003), Morir en Grande (2006), Santiago Derqui, el federalismo perdido (2010), Tejas con historia (2011), El General Cautivo (2012), Los Pujadas. De la épica guerrillera al horror (2013), Las promesas del general (2014), La independencia argentina. 14 años de política, diplomacia y guerra (2016), Mujeres argentinas. La otra historia (2017) y Protagonistas de la historia (2018).

Pero también incursionó en rescatar historias de tinte policial que marcaron épocas en Córdoba, como La misteriosa desaparición de Martita Stutz (editado 2005, reflejo de un caso ocurrido en 1938 y nunca resuelto), el Caso Penjerek (de 2007, que narra otra desaparición, en 1962), el Caso Yalovetzky. Masacre en barrio San Martín (escrito en 2008 a partir de un hecho de 1959) y La mafia en acción. Caso Ayerza (de 2018, sobre el secuestro en 1932 de Abel Ayerza, 26 años, estudiante de Medicina en la Universidad de Buenos Aires, hijo de Abel Teodato Ayerza, un prestigioso médico, junto a Santiago Hueyo, hijo del ministro de Hacienda del presidente Agustín Justo, y Alberto Malaver, cuyo padre era director de la Lotería Nacional).

Dos modelos disputan en el PJ el sillón de Seguridad en la gestión Perotti

Los encarnan una concepción tradicionalista cuya cabeza visible es el senador por San Lorenzo Armando Traferri y un esquema que conecta las políticas del área con desarrollo social, donde están el politólogo Marcelo Saín y referentes del kirchnerismo provincial.

Esta nueva obra, La grieta. Historia de los desencuentros argentinos, va al hueso de una larga historia de desavenencias que llega hasta el presente. Así, arranca en lo que Dómina llama “las provincias desunidas del Río de la Plata”, revisa la lucha entre unitarios y federales, pasa por radicales y conservadores, peronistas y antiperonistas, civiles y militares, el terrorismo de Estado y “la República agrietada”.

El autor ofrece cinco claves a Aire Digital para explicar el momento en el que estamos.

Después de analizar todas las grietas que surcaron la historia argentina y que detalla en el libro, ¿cuál es el patrón común que encontró?

— El patrón podría ser la propensión de los argentinos por el conflicto y las divisiones estériles y, a la vez, la escasa afición a la búsqueda de acuerdos. El conflicto es el motor de la historia, pero en nuestro caso tienden a perpetuarse hasta convertirse en un factor paralizante antes que dinámico.

Cuando comenzó a estudiar cada una de las grietas, ¿qué sorpresas se llevó?

— Llama la atención la facilidad con que se instala el conflicto, aún donde no lo hay. Es como si los argentinos necesitáramos de ese estímulo un tanto perverso que, salvo escasas excepciones, ocasionó más daño que beneficio a lo largo de la historia.

Liberales argentinos, dueños de un fracaso cíclico que tiene nombres propios

El control de cambios y las trabas al movimiento indiscriminado de capitales se adoptan para evitar las crisis. Sin embargo gobierno de Macri, que ahora se ve forzado a imponerlos, vendió dólares en forma irrestricta, eliminó los encajes bancarios y otorgó plazos de diez años para liquidar divisas a exportadores / por Hernán Lascano

— Si uno pudiese establecer una escala de Richter de las grietas, ¿cuánta magnitud tiene la actual y con cuál podría compararse por su efecto?

— La actual, si bien tiene algunos puntos en común, es diferente a las demás. Diría que es inferior en la escala de Richter porque no es violenta en sentido físico, como lo fueron otras en el siglo pasado (Revolución Libertadora, Proceso), aunque tiene una intensidad cultural equivalente y despierta intolerancia en ambas orillas.

— ¿Siempre las grietas calaron en la sociedad de manera tan profunda y llegaron a romper afectos?

— Sí, y quizás más. En la primera hora y hasta fines del siglo XIX los conflictos se resolvían de manera violenta. Y también rompieron afectos, ya sea en tiempos de unitarios y federales, como después de que el peronismo ocupó la centralidad de la política argentina.

— Si pudiese determinar tres acciones que puedan solucionar una grieta, ¿cuáles sugeriría?

— Intentar, pese a lo gastado de la invocación, un Pacto de la Moncloa a la criolla, que permita avanzar en cuestiones esenciales sin volver siempre a fojas cero y desechar lo que hicieron los anteriores. Una apuesta fuerte a la educación como fue en la etapa fundacional, procurando inculcar valores que tengan que ver con la convivencia democrática, la tolerancia, el republicanismo y los derechos humanos. Una lucha frontal y real contra la pobreza; es inadmisible que un país que tiene las potencialidades y ventajas del nuestro no se capaz de garantizar una vida digna a sus habitantes.

Sobre el final, el libro deja el interrogante de si pesa sobre los argentinos una condena a “grieta perpetua”, a seguir dentro de un mar de conflictos y divisiones o si, por el contrario, “si algún día seremos capaces de reencontrarnos y navegar en aguas abiertas, de cara al futuro”. La obra ayuda a esta reflexión.

Dejá tu comentario