El Tribunal Oral Federal en lo Criminal de Santa Fe condenó esta semana a Evelio “Yiyo” Ramallo, el célebre narco que en 2018 se hizo famoso por haberle arrojado un tacho de basura a un fiscal en una audiencia que se desarrolló en los tribunales de Rafaela. El fallo, en esta oportunidad, fue por haber dirigido el negocio narco desde la cárcel Piñero, establecimiento carcelario en el que supo estar alojado el narco rafaelino.
La sentencia, que lleva la firma del juez José María Escobar Cello, impuso una condena a Ramallo de ocho años de prisión tras declararlo autor de “organización de estupefacientes”. Dicha pena se unificará a las anteriores que posee el recluso, como la de ordenar un ataque sicario desde la cárcel o la que arrojó un tacho al fiscal Guillermo Loyola, entre otras.
La condena también recayó sobre un grupo de personas que para la Justicia fueron quienes colaboraron con las maniobras narcos que Ramallo orquestó desde el penal en donde se encontraba privado de su libertad.
Se trata de siete personas que recibieron penas de entre 2 y 5 años de cárcel: Carina Soledad Castillo; Yoana Carolina Olivera, Cristian Daniel Ferreyra, Diego Hernán Molina; Joaquín Ángel Babijezuk; Tatiana Anahí Molina y Yasmin Camila Rolón.
El inicio de la investigación se dio a partir de una causa que develó, por medio de escuchas telefónicas, cómo Ramallo mantenía diálogos vinculados a la compra y traslado de drogas, cuya base era la ciudad de Rafaela. Tales registros de audio fueron interceptados luego de que un fiscal del Ministerio Público de la Acusación investigó a dos mujeres que habían sido detenidas en el kilómetro 45 de la ruta provincial 70, el 22 de mayo del 2020, cuando portaban dos armas de fuego (pistolas), a bordo de un remis.
A partir de ese procedimiento se iniciaron tareas de inteligencia, entre ellas escuchas, a cargo de los investigadores de la Unidad Investigativa Antinarcóticos I -encargados de la pesquisa- que identificaron a una de las principales laderas de Ramallo fuera de la prisión: Carina Soledad Castillo, una joven de tan solo 21 años y la cual quedó registrada en una serie de llamadas telefónicas que fueron interceptadas.
Tal acusación, realizada por el fiscal Gustavo Onel, terminó en un procesamiento dictado por el juez Reinaldo Rodríguez, que procesó a Castillo y le endilgó haber sido quien “se encargaba de fraccionar, estirar, comercializar y distribuir la droga a puntos de venta” de Rafaela. En tanto, le atribuyó que se habría encargado de recaudar “las ganancias obtenidas de esa actividad ilícita”, todo ello bajo las órdenes y directivas que le impartía Ramallo.
Por ejemplo, en una escucha, “Yiyo” le dijo a Castillo “estás vendiendo droga, no caramelos, droga” a lo que la mujer le contestó: “lo hice como vos me dijiste, ósea le puse 40 gramos de la piola y 60 gramos de creatina y lo mezcle, lo pise en un plato de ahí, y lo estuve pisando, lo estuve pisando, lo pise, lo mezclaba, lo mezclaba…”.
La investigación reveló además que los cargamentos que traficó la organización tenía como eran buscados en la ciudad de Santa Fe, en inmediaciones de la zona del hipódromo, en donde se concretaban los encuentros con el proveedor de la banda.
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