Cristian “Gusano” Vera, el femicida santafesino condenado a prisión perpetua por el crimen de su pareja en 2013, nuevamente quedó envuelto en una causa judicial. En esta oportunidad, de índole federal, por haber presuntamente organizado el tráfico y venta de drogas desde la ciudad de Santa Fe a dos mujeres narcos de la localidad de Malabrigo, en el norte provincial.
Así lo revela una causa judicial que se instruye en la Fiscalía Federal de Reconquista, a cargo de Roberto Salúm, y que el pasado miércoles terminó con un total de siete allanamientos realizados en el pueblo norteño como también en casas del barrio El Abasto de la ciudad de Santa Fe. A su vez, fue inspeccionada la celda de Vera y de su concuñado, Juan Ignacio Figueroa, también acusado de integrar el engranaje narco criminal.
Por el caso, fueron detenidas además otras cinco personas identificadas como Patricia Oviedo, Yésica Yamila Oviedo, Doris Leiva, Palmira Del Carmen Gorosito y Julio Cesar Domínguez y quienes fueron indagadas, el último viernes, ante el juez federal de Reconquista, Aldo Alurralde. En tanto, los investigadores secuestraron después de siete allanamientos 323 gramos de cocaína; 3799,7 gramos de marihuana; la suma de $970.760; 2 automóviles, 1 camioneta, 1 motocicleta 28 celulares, 1 arma de fuego y una maquina contadora de billetes.
En los próximos días está previsto además que sean también llevados a audiencia indagatoria el “Gusano” Vera como también Figueroa, los cuales se encuentran actualmente detenidos en el penal de Coronda, a 40 kilómetros de la ciudad de Santa Fe.
Punto de partida
El inicio de la causa surgió en noviembre del 2022 a partir de una investigación impulsada por los detectives de la Dirección de Investigación Criminal sobre Narcotráfico de la Región III que detectó cómo dos mujeres de la ciudad de Malabrigo vendían drogas desde su domicilio particular.
Formado el expediente judicial en la Fiscalía de Reconquista, los teléfonos de las mujeres, identificadas como Doris Leiva y Palmira del Carmen Gorosito, fueron intervenidos en enero de este año y tras horas de escuchas los investigadores desentramaron cuál era su línea de provisión. Es que según deschavaron los audios, tanto Leiva como Gorosito viajaban constantemente a Santa Fe capital en donde permanecían unas horas, se aprovisionaban de estupefacientes y luego retornaban, mayormente en horas de la madrugada, a Malabrigo en un colectivo de línea intermedia.
De las intervenciones se estableció además que quienes proveían a las dos mujeres del norte provincial eran un tal “Vicky” y “Yamila”, las cuales mediante tareas de inteligencia, los investigadores detectaron que habrían sido Patricia Oviedo y Jesica Yamila Oviedo, ambas con residencia en el barrio El Abasto, en la zona norte de la ciudad de Santa Fe, y las cuales quedaron en el centro de la investigación.
El Gusano, desde el penal
Interceptados los teléfonos de las Oviedo, los detectives detectaron que quien estaba detrás de las mujeres eran un preso actualmente privado de su libertad: se trata de Cristian “Gusano” Vera, detenido en la cárcel de Coronda tras haber sido condenado en 2016 a la pena de prisión perpetua por haber -tres años antes- asesinado a balazos a su pareja, Griselda Correa, en un ataque ocurrido en una vivienda de Diez de Andino al 6700 del barrio El Abasto y por el cual permaneció varios meses oculto de la Justicia.
Es que en ese entonces , el “Gusano” huyó de la vivienda a bordo de un Volskwagen Bora negro y su paradero fue una incógnita para los entonces detectives de la vieja Sección Homicidios de la Unidad Regional I que desplegaron múltiples allanamientos en Santa Fe y Recreo. Sin embargo, no lo pudieron localizar y su captura tuvo que esperar hasta marzo del 2014 cuando los investigadores detectaron que el femicida estaba alojado en una cárcel de Córdoba.
A ese establecimiento carcelario había ingresado en el marco de una causa que investigó a Héctor Argentino “El Patrón” Gallardo de San Francisco, y en la cual Vera fue acusado (y después absuelto) de haber intentado cometer el homicidio de un “soplón” de la organización criminal que supo operar en límite entre Santa Fe y Córdoba y la cual bajaba de Paraguay y Bolivia estupefacientes a grandes escalas a un campo cercano a Frontera que luego eran distribuirlos por el país.
La detención de Vera se concretó cuando el santafesino, según la acusación de la Justicia en su momento, viajó a Misiones el 18 de diciembre del 2013 para cumplir con la orden de Gallardo, de “cocinar” al arrepentido de la banda. Camino al norte del país, los investigadores que escuchaban en directo los diálogos de la organización lograron interceptar a Vera y ponerlo a disposición de la Justicia.
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Sin embargo, al momento de ser identificado por los gendarmes a cargo del caso, Vera presentó una identidad falsa y usó el nombre de Juan Ignacio Figueroa, el cual utilizó para mantenerse prófugo de la causa por el femicidio de Griselda Correa ocurrido unos meses antes. Preso en la cárcel cordobesa, sus familiares fueron a visitarlo en reiteradas oportunidades, situación que alertó a los investigadores de Santa Fe que tras seguimientos lograron establecer que Vera estaba detenido en la provincia mediterránea.
En marzo del 2014, Vera fue descubierto y trasladado a la ciudad de Santa Fe para ser indagado ante el juez Jorge Pegassano, que luego lo procesó con prisión preventiva y bajo esa condición llegó al juicio oral y público que se debatió en tribunales en 2016 y en donde el juez de sentencia de la tercera nominación, Cristian Fiz, lo condenó a prisión perpetua por el femicidio de Correa.
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