El juez penal de primera instancia, Rodolfo Mingarini, ordenó este domingo que el joven de 25 años, imputado por el femicidio de Adriana Estefanía Holzinger Bonetto, alias “Cuqui”, quien fue asesinada en el interior de una vivienda en San José del Rincón, en el 2018, permanezca detenido con prisión preventiva.
Se trata de Gabriel Ezequiel Gallay, quien fue imputado por la fiscal del caso, Ana Laura Gioria, por "homicidio calificado por el vínculo y por haber sido cometido por un hombre contra una mujer mediando violencia de género (femicidio), en concurso real con el delito de hurto calificado". La resolución del juez se dio por acreditada la calificación legal que utilizó Gioria para acusar a Gallay como así también la probable responsabilidad en el femicidio trans.
El caso remonta al 11 de febrero del 2018 y tuvo lugar en el interior de una propiedad de Juan de Garay y su intersección con Inés Álvarez de la localidad costera. Allí, la mujer fue asesinada tras sufrir un total de 19 heridas "cortantes, punzo cortantes y punzantes". La mayoría, ubicadas en la zona del rostro y cuello.
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Durante la audiencia, la fiscal expuso como prueba central del caso un examen de ADN que permitió vincular a Gallay con el crimen. Sumado a ello, reveló una serie de peritajes telefónicos que posicionaron al imputado en el lugar donde se cometió el asesinato.
La prueba científica
El nexo entre el acusado y Bonetto fue establecido luego de que los forenses encontraron debajo de las uñas de la víctima material genético. Dichas muestras fueron luego enviadas al Instituto Médico Legal de Rosario donde se estableció que una formaba parte de la mujer fallecida, mientras que la otra era de un perfil genetico desconocido.
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En paralelo a ello, los pesquisas de la Sección Homicidios llevaron a cabo una serie de trabajos de inteligencia que vincularon a Gallay con el caso. Por esa razón, fue identificado ante la Justicia y además se le extrajo sangre para cotejar con la muestra que se encontraba debajo de las uñas de Bonetto.
Meses después, el laboratorio de la Agencia de Investigación Criminal de la ciudad de Recreo logró establecer que las muestras -que en un principio eran de un perfil desconocido- eran del mismo Gallay.
De Santa Fe a Rincón
Si bien la prueba de ADN fue contundente y permitió vincular al imputado con la mujer trans, la investigación logró establecer además que los días previos al crimen, el teléfono de Gallay recibió varias llamadas del teléfono que era de la víctima.
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