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Tragedia en San Cristóbal: "No se puede hablar de emoción violenta, sino de premeditación", advierte un psicólogo forense

El especialista Adrián Frachia analizó el impacto del crimen en la comunidad y aseguró que el hecho “no fue impulsivo”, sino resultado de múltiples factores sociales, familiares e institucionales.

La conmoción por el ataque armado en una escuela de San Cristóbal, donde un adolescente mató a un alumno de 13 años e hirió a ocho estudiantes, abrió un fuerte debate social sobre las causas de la violencia extrema en jóvenes.

En ese contexto, el psicólogo forense Adrián Frachia advirtió en diálogo con Una Tarde A La Vez por AIRE que no se puede hablar de emoción violenta, sino de una premeditación y conciencia de lo que se está cometiendo.

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Violencia escolar y factores de riesgo

El especialista señaló que, si bien se investiga un posible contexto de bullying o conflictos entre pares, eso por sí solo no alcanza para explicar un hecho de esta magnitud.

“Puede haber situaciones de acoso, problemas intrafamiliares o dificultades para resolver conflictos, pero también hay factores ambientales que influyen. Si no se atienden, se convierten en un caldo de cultivo para estos desenlaces”, indicó.

En ese sentido, remarcó la importancia de detectar señales previas. “Este tipo de hechos no aparecen de manera repentina. Generalmente hay indicadores que, si se abordan a tiempo, pueden prevenir situaciones extremas”, agregó.

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la defensa del agresor reveló que había tenido episodios autolesivos y estaba bajo tratamiento psicológico.

El rol de la escuela, la familia y el club

Uno de los puntos centrales del análisis de Frachia fue la necesidad de ampliar la mirada más allá del agresor. Advirtió que existe una tendencia social a concentrar toda la responsabilidad en el menor involucrado.

“Mi temor es que se lo convierta en el único responsable y eso tranquilice al resto. Pero hay otros actores que también deben asumir su parte: instituciones, adultos responsables, el entorno social”, sostuvo.

En esa línea, remarcó que tanto la escuela como la familia y los espacios comunitarios —como clubes— cumplen un rol clave en la contención y detección de problemáticas.

“No alcanza con intervenciones formales o reuniones aisladas. Se necesitan dispositivos reales de acompañamiento y prevención”, afirmó.

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La comunidad escolar y vecinos iluminaron el portón de ingreso al colegio Normal de San Cristóbal con velas, tras el asesinato de Ian.

El riesgo de la imitación y la exposición mediática

Frachia también alertó sobre el impacto que puede tener la difusión del caso, especialmente entre jóvenes.

“Los seres humanos tendemos a imitar conductas. La exposición excesiva de estos hechos puede generar una falsa idea de reconocimiento o pertenencia en chicos que atraviesan situaciones difíciles”, explicó.

Por eso, consideró fundamental abordar el tema con responsabilidad, evitando generar pánico pero también sin minimizar la gravedad.

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Un llamado a la reflexión colectiva

Finalmente, el especialista planteó que este hecho debe ser un punto de inflexión para la sociedad.

“Sería un error pensar que esto es un problema individual. Lo más maduro es que cada actor asuma la responsabilidad que le corresponde. Solo así se pueden generar cambios reales”, concluyó.

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