Un policía jubilado de 64 años, identificado como Mario Ramón Buttice, fue condenado a cumplir un año de prisión en suspenso y recuperó la libertad, tras haber pasado cinco días detenido en el marco de una causa de amenazas que tuvo lugar en la ciudad de Gálvez, en el departamento San Jerónimo.
La sentencia se dio tras un acuerdo abreviado realizado en tribunales y que fue cerrado entre el fiscal del departamento San Jerónimo, Marcelo Nessier, y el abogado defensor del imputado, Agustín Márquez. En dicho acuerdo, además de la pena en suspenso, se estableció que Buttice tendrá prohibido tener o portar armas de fuego, y la obligación de asistir a terapia y de realizar un curso de reeducación emocional para resolver conflictos de manera no violenta.
Tal tratamiento tendrá por objetivo que el exagente de la fuerza pueda resolver los conflictos interpersonales sin utilizar la violencia. Mientras que la asistencia al curso de "reeducación emocional" tendrá que ser acreditado ante la Oficina de Gestión Judicial de tribunales.
La condena fue admitida por la jueza penal Celeste Minniti quien homologó el acuerdo entre el fiscal y la defensa y declaró al veterano galvense como autor de tenencia indebida de armas de fuego de uso civil.
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Armas y amenazas
Buttice fue detenido el miércoles pasado en su casa de la ciudad de Gálvez por agentes de la A.I.C, con la colaboración de personal policial del Grupo de Operaciones Tácticas y de la Seccional Segunda, del departamento San Jerónimo, tras una denuncia radicada por una amiga de la expareja del imputado, quien sostuvo que el policía retirado la agredió verbalmente.
Si bien la agresión verbal a la denunciante no pudo ser constatada por la Justicia, la mujer advirtió que el hombre prestó servicios en la Policía de Santa Fe y que poseía armas de fuego en su vivienda. Con esta información se iniciaron las tareas de investigación que derivaron en una orden de allanamiento librada por el juez Octavio Silva.
La investigación permitió constatar que existieron denuncias cruzadas en el Centro Territorial de Denuncia entre el hombre y su expareja, que motivaron medidas de distancia dispuestas a ambos, de manera recíproca.
Avanzada la investigación, los investigadores de la AIC irrumpieron en el domicilio del expolicía -ubicado en 9 de Julio al 300- y secuestraron un arsenal de armas: una escopeta calibre 14 con un cartucho percutado, una pistola Bersa calibre 22 con cargador y seis municiones intactas, una cartuchera de cuero con dos cargadores, una granada de humo, 20 cartuchos calibre 38, dos cargadores calibre 22, 18 cartuchos escopeta calibre 14, 16 cartuchos calibre 16.
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