Los dos hombres imputados en la causa que investiga la desaparición de la adolescente de 16 años en 2013 quedaron en prisión preventiva este viernes por decisión del juez Jorge Patrizi a raíz del pedido formulado por los fiscales Alejandra Del Río Ayala y Matías Broggi. La audiencia de medidas cautelares se realizó en la sala 2 de los tribunales santafesinos y finalizó pasadas las 20:30.
Durante el acto, los fiscales expusieron la evidencia que vincula a Luciano R. y Cristian K. con las circunstancias que rodearon la desaparición de Caterina Giménez. A su turno, ambos imputados declararon y sostuvieron su inocencia, asesorados por los abogados defensores Luis Rittiner y Juan José Patiño, quienes reclamaron la excarcelación de ambos.
Testimonios comprometedores
Los fiscales sostuvieron la atribución delictiva realizada a los dos hombres en base a los testimonios colectados en la investigación, de allegados a Caterina y a quien era su pareja al momento de su desaparición, el imputado Cristian K. Según estos testimonios, el hombre era agresivo con la joven, la golpeaba y la obligó a ejercer la prostitución en la calle, mientras él la vigilaba y luego se quedaba con el dinero que ganaba.
Además, una de sus hermanas declaró que el día previo a su desaparición la fueron a buscar a la casa en la que vivía junto a Cristian y su familia, y la encontraron golpeada y llorando.
Por otra parte, los fiscales advirtieron que si bien no se puede precisar el motivo de la muerte de Caterina, no hay dudas de que se trató de una muerte violenta, y que Luciano R. ocultó el cadáver de la joven a sabiendas de lo que había ocurrido. En este sentido, varios testigos vinculan a Cristian K., a quien llamaban Toto o Totito, con uno de los hijastros de Luciano R.; según estos testimonios, los jóvenes solían reunirse en esa vivienda, donde en marzo de 2019 se encontraron los restos de Caterina, y consumían estupefacientes.
Se destaca en la causa también la declaración de la hermana del imputado Cristian K., quien salió a buscar a Caterina cuando se enteró que estaba desaparecida. La testigo remarcó que un hombre “canoso, de ojos claros, sentado en un balde” que atendía el local lindero a la vivienda, le dijo que la había visto ingresar a la noche en la casa. La Fiscalía considera fundamental dar con este testigo, ya que aún no pudieron identificarlo.
Qué declararon los imputados
Al momento de declarar, Luciano R. sostuvo que no conocía a Cristian K. ni a Caterina, que no sabía dónde vivían ni que hubieran frecuentado su casa. El hombre agregó que él hizo un pozo en el lugar para solucionar unos inconvenientes con los pozos sépticos pero que nada tuvo que ver con la desaparición de la joven. Su abogado Juan José Patiño remarcó que la evidencia que lo vincula con los hechos atribuidos no es suficiente para dar por acreditado lo que sostiene la Fiscalía.
Además, agregó que siempre que fue citado a declarar compareció ante los investigadores y que jamás mintió. Remarcó que el hombre tiene arraigo familiar y laboral y propuso medidas alternativas a la prisión preventiva.
En similar sentido, Cristian K. dio su versión de cómo fue la noche que desapareció Caterina. El imputado sostuvo que eran cerca de las 4 de la mañana cuando la joven le manifestó que iba a salir a comprar cigarrillos, él le replicó que era muy tarde, entonces le dijo que iba a ir a buscar toallitas femeninas; Cristian K. sostuvo que luego se quedó dormido hasta que escuchó la puerta, entonces salió a buscarla pero ya no la encontró.
Agregó que a la mañana fue a la comisaría a radicar la denuncia por el pedido de paradero y que le dijeron que debía esperar 24 horas. Luego, fue a la casa de la mamá de Caterina y la mujer le dijo que ya iba a volver. Sin embargo, la Fiscalía sostuvo que cuando el imputado fue hasta la casa de su suegra, primero le dijo: “Caterina está muerta” y después se corrigió: “se me fue”.
Para el abogado defensor Luis Rittiner, el hecho atribuido a Cristian K. de promoción de la prostitución y explotación sexual no corresponden ya que Caterina ejercía esa tarea desde antes de conocerlo a su defendido. Además remarcó que él fue quien inició la causa al querer denunciar la desaparición de la joven.
La resolución del juez
Al momento de resolver, el juez Patrizi dio por acreditados los delitos atribuidos, en una investigación que recién inicia, con una demora de nueve años, remarcó. Para el juez, “algo pasó” que debieron ocultar el cuerpo de Caterina. “Si hubiera sido un accidente, o si hubiera muerto sola, hubieran hecho aparecer el cadáver, por algo lo ocultaron”, remarcó.
En cuanto al encubrimiento, el magistrado sostuvo que Luciano R. es un hombre vinculado a la construcción y que se hubiera dado cuenta si alguien removía el piso del garaje para enterrar el cuerpo: “hubiera notado el cemento fresco al día siguiente, o al otro, o al otro”, analizó.
Finalmente, sobre los delitos atribuidos a Cristian K., el juez analizó qué pasó con Caterina una vez que lo conoció, y destacó que a partir de ese momento el imputado comenzó a controlar la actividad de Caterina, a oficiar como su proxeneta. En este sentido remarcó las situaciones de violencia destacadas por los testigos, y graficó: “la agarraba de los pelos y la arrastraba, como un cavernícola, demuestra el nivel de bajeza al que estaba sometida”.
El juez concluyó con que para ambos imputados están presentes tanto el riesgo de fuga como de entorpecimiento probatorio, por lo que dictó la prisión preventiva para los dos.
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