Candela Sol Rodríguez tenía 11 años cuando fue secuestrada en la localidad bonaerense de Villa Tesei, partido bonaerense de Hurlingham, el 22 de agosto de 2011. Nueve días después su cuerpo apareció dentro de una bolsa de basura, con signos de asfixia, a 30 cuadras de su casa.
A 11 años de este hecho que mantuvo en vilo a todo el país, su familia todavía espera un segundo juicio a otros cuatro involucrados en el hecho.
En el llamado juicio "Caso Candela II" se busca condenar a los "partícipes necesarios" de la "privación ilegítima de la libertad coactiva seguida de muerte" de Candela, luego de que en un primer debate realizado en 2017 fueron condenados Hugo Bermúdez (60), Leonardo Jara (40) y Fabián Gómez (46), los dos primeros a prisión perpetua como "coautores" del hecho y el último a 4 años como "partícipe secundario".
En el banquillo de los acusados estarán en esta oportunidad al narcotraficante Miguel Ángel "Mameluco" Villalba (56); al ex policía bonaerense Sergio Chazarreta (52); al sindicado "informante" de la policía Héctor "El Topo" Moreyra (50) y al carpintero Néstor Altamirano (59), a quien se le atribuyen haber alimentado y cuidado a la niña en cautiverio. El próximo 29 de agosto está prevista la última audiencia de presentación de pruebas, en la que se fijará la fecha del segundo debate.
"Me tengo que preparar para el juicio que se viene. Los años que pasaron no cambian para nada el dolor que siento como madre", expresó Carola Labrador, madre de Candela Rodríguez.
Sobre este nuevo aniversario del hecho, la madre de Candela dijo que la recordarán "como todos los días que pasan" y que familia le realizará "un lindo homenaje para seguir honrando su nombre bien alto".
Al respecto, el domingo 28 de agosto llevarán a cabo una "misa de conmemoración de nuestros ángeles" en la parroquia Virgen de la Esperanza, ubicada de Hurlingham. "La vamos a recordar con una misa en su nombre. Van a estar todas sus amiguitas y compañeros de escuela, y mucha gente del barrio porque Cande era y seguirá siendo Cande en todo el país", afirmó Carola.
Al ser consultada sobre sus expectativas para el segundo juicio, Labrador dijo que "tiene que haber más culpables por lo que le pasó a mi hija" y que sigue "buscando justicia para ella". "Cande y yo fuimos muy agraviadas, eso nos hizo muy mal, pero hay que seguir adelante. Quiero finalizar con todo para después poder irme a vivir a mi Córdoba querida. Yo siempre le digo a Cande al mirar al cielo, 'honraré tu nombre´. Creo que lo estoy logrando", concluyó Labrador.
El segundo debate por el crimen de Candela estará a cargo del Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 6 de Morón, integrado por los jueces Alejandro Rodríguez Rey, Andrea Biarzi y Cristian Toto.
La acusación la impulsará el fiscal Mario Ferrario, de Unidad Funcional de Instrucción (UFI) 3 de Morón, y solo "Mameluco" Villalba llegará detenido al debate, ya que actualmente está preso en el penal de Rauson, donde cumple una condena por narcotráfico.
Cómo fue el primer juicio por el asesinato de Candela Rodríguez
En el primer juicio se determinó mediante pruebas de ADN que Candela, secuestrada el 22 de agosto de 2011 cuando iba a encontrarse con amigas para ir a una reunión del grupo de scouts al que pertenecía, estuvo cautiva en una vivienda situada en la calle Kiernan 992, de Villa Tesei, partido de Hurlingham.
En aquella oportunidad, los jueces Diego Bonanno, Raquel Lafourcade y Mariela Moralejo condenaron a tres imputados por el secuestro y asesinato de la pequeña, mientras que en 2020, la Sala IV del máximo tribunal penal bonaerense confirmó las penas y la misma fue integrada por los jueces Ricardo Maidana, Ricardo Borinsky y Fernando Mancini.
Uno de los condenados fue Hugo Bermúdez, a quien se lo consideró como el coautor del delito de privación ilegal y el homicidio de Candela. En tanto, Leonardo Jara también fue considerado coautor penalmente responsable y Gabriel Gómez fue considerado partícipe secundario y necesario del secuestro y asesinato.
En ese primer juicio, "Mameluco" Villalba declaró como testigo, al tiempo que "Topo" Moreyra y el carpintero Altamirano estuvieron presos en un comienzo de la investigación, entre 2011 y 2012, y luego recuperaron la libertad por falta de pruebas.





