Santa Fe: imputaron por tortura y vejaciones a los policías detenidos por la muerte de un hombre en la Comisaría Octava
Los hechos fueron dados a conocer por el fiscal Ezequiel Hernández en una audiencia que tuvo lugar en tribunales. Cinco de los uniformados prestan funciones en el Comando Radioeléctrico y uno en el Cuerpo Guardia de Infantería.
Frente de la Comisaría Octava ubicada sobre Avenida General Paz.
Seis policías que prestan servicios en el Comando Radioeléctrico y el Cuerpo Guardia de Infantería de Santa Fe fueron imputados por la muerte de Mauro Daniel González, sucedida en enero pasado en la Comisaría Octava de Avenida General Paz 7379.
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La imputación se dio en el marco de una audiencia que tuvo lugar en los tribunales de Santa Fe y la cual fue presidida ante la jueza Cecilia Labanca.
Los acusados fueron identificados como Lucas Aranda, Melisa Díaz, Facundo Sebastián Amarillo, Sebastián Daniel Bandirali, Sabrina Petion (que integran el Comando) y Juan Cruz Barros (de Infantería). Todos son representados por distintas defensas: José Mohamad, Jorge Pallavidini, Alejo Almirón, Sebastián Oroño y Martín Risso Patrón.
La imputación estuvo a cargo del fiscal de Violencia Institucional del Ministerio Público de la Acusación, Ezequiel Hernández, que les imputó a los uniformados haber efectuado distintos roles que terminaron con el desenlace fatal de González, un muchacho de 35 años oriundo de barrio Yapeyú.
Golpiza y muerte en la Comisaría
En su imputación, Hernández le atribuyó a Díaz, Aranda, Bandirali, Amarillo y Petion haber cometido el delito de tortura seguida de muerte. Barro, en tanto, fue imputado por vejaciones calificadas.
A su vez, Amarillo fue también acusado de ser presunto coautor de vejaciones -en cuatro hechos en concurso real-, falsedad ideológica de instrumento público y daños.
Los seis agentes seguirán detenidos hasta por lo menos el miércoles de la semana próxima, cuando se realice una nueva audiencia en donde se definirá cómo transitan la causa por la que fueron imputados.
En este sentido, uno de los escenarios es que transiten la investigación (todos o alguno de ellos) en prisión preventiva o bajo alguna medida alternativa a la cárcel. Por lo pronto, siguen tras las rejas.
Reconstrucción judicial
La muerte de Mauro Daniel González, remonta al 17 de enero de este año cuando el hombre de 35 años fue detenido en Chaco y Hermanos Figueroa del barrio Yapeyú, mientras sufría una "crisis subjetiva".
Según la investigación, los primeros en arribar al lugar fueron Díaz y Aranda y después se sumaron Bandirali, Amarillo, Petion y Barro que redujeron al González y lo cargaron a una unidad móvil. Dichos agentes, sostuvo el fiscal, en vez de cumplir los protocolos de actuación para personas que sufren un padecimiento mental o consumo problematico de drogas privaron de la libertad al hombre haciendo de ello un uso "ilegitmo, desproporcionado y excesivo de la fuerza".
Desde entonces, hombre fue trasladado por distintos lugares de Santa Fe hasta ser alojado en la Comisaría Octava. Para la Fiscalía, en ese trayecto, fue cuando la víctima recibió múltiples golpes que lo dejaron inconsciente.
Una vez en la sede policial, González fue colocado dentro de un calabozo en donde vomitó y, al estar con múltiples lesiones, se asfixió. Horas después, cuando la Fiscalía en turno le dio la libertad, los policías fueron notificarlo. Sin embargo, al revisarlo constataron que no tenía signos de vida.
Más de 20 lesiones
Mediante un comunicado oficial, el fiscal Hernández sostuvo que “los agentes de la fuerza de seguridad arrojaron a la víctima a la caja de una camioneta policial y allí siguieron aplicándole malos tratos”. También mencionó que “un familiar del hombre atacado alertó a los agentes que González había tenido una cirugía abdominal pero, en vez de deponer su actitud, actuaron de forma coordinada para incrementarle el dolor”.
Según el funcionario judicial, algunos de los integrantes del Comando imputados trasladaron a la víctima en la camioneta a la que lo habían obligado a subir, el cual era seguido por otro vehículo oficial en el que iban los demás. “Durante ese traslado, los policías agredieron nuevamente a González, quien tenía puestas esposas y no podía defenderse de ningún modo. Dentro del auto, le dieron golpes con los puños y con un bastón o escopeta”, detalló.
En tanto, resaltó que las sucesivas torturas le causaron a la víctima por lo menos 20 lesiones visibles en distintas partes del cuerpo, entre las que estaba la fractura de una costilla, lo que deterioró el funcionamiento de su organismo. “A sabiendas de que estaba en ese estado precario de salud y prácticamente inconsciente, en lugar de concurrir inmediatamente a un centro de salud, los uniformados fueron hasta una estación de servicios”, puntualizó.
“Más tarde, fueron a la sede de Medicina Legal, en 1° Junta al 2.800, y luego hasta la comisaría Octava, ubicada en General Paz al 7.300”, expuso Hernández. “En la dependencia policial, ingresaron a González a un calabozo y lo dejaron solo y sin asistencia a pesar de su grave estado de salud”, indicó el fiscal.






