Policías de la Agencia de Investigación Criminal detuvieron este sábado a dos hombres implicados en la venta y distribución de teléfonos celulares de dudosa procedencia. Ambos fueron apresados tras dos allanamientos ejecutados en Juan Díaz de Solís y Beruti y Alsina al 9200 de la ciudad de Santa Fe.
La detención, dispuesta por la fiscal del Ministerio Público de la Acusación, Rosana Peresín, fue a partir de la causa que investigó inicialmente el robo de un celular Iphone en Aristóbulo del Valle y avenida Galicia a una mujer que fue asaltada cuando se encontraba a bordo de un Volskwagen Up blanco.
En los procedimientos, la policía allanó un local de Alsina al 9200 en donde fueron hallados 64 teléfonos y doce tablets. Mientras que en un domicilio, de Juan Díaz de Solís al 8300, hallaron dos computadoras, siete blindex para pantalla de celulares, 67 fundas celulares y dinero en efectivo, según indicaron fuentes policiales a AIRE.
Los procedimientos terminaron con la detención de dos hombres que serán imputados en una audiencia que tendrá lugar en tribunales el próximo lunes, a horario a definir por la Oficina de Gestión Judicial.
Un robo que disparó otra causa
Los procedimientos ejecutados este sábado surgieron a partir de una causa que investigó inicialmente el robo de un Iphone 13 Pro Max a una mujer que fue abordada por motochorros en la esquina de Aristóbulo del Valle y avenida Galicia, en zona de barrio María Selva.
Tal secuencia ocurrió durante la noche del el 9 de abril pasado, cuando la víctima se encontraba a bordo de su VW Up. “Me dispararon al vidrio, quedé descolocada, aturdida. Entre el ruido y el estallido. Me hice un bollito, pensé lo peor, no sé si fueron los vidrios los que me rozaron la piel, pero sentía frío, me saqué la cartera y se la tiré al asiento del acompañante, ellos se quedaron arriba de su moto”, contó un día después a los micrófonos de AIRE.
Los delincuentes huyeron del lugar y se alzaron del teléfono de la mujer, la cual ante la huida de los ladrones radicó la denuncia en la Comisaría Octava, que actuó en la zona por jurisdicción e inspeccionó con posterioridad el local de Alsina al 9200 en donde, según indicaron fuentes consultadas, fue la primera pista que tuvo el caso y que llevó a concretar los recientes allanamientos ejecutados por la AIC.
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