Robos de cobre y bronce en Santa Fe: en 2026 hubo más de 250 detenidos en el departamento La Capital, con la reincidencia como regla
En lo que va del año, el hurto de metales no ferrosos dejó un saldo de más de 250 personas detenidas en 190 operativos. Algunos acumulan hasta cinco arrestos por esos hechos y la Provincia refuerza los controles en chatarrerías y desarmaderos.
Muchos de los elementos robados terminan en chaterrerías y desarmaderos de Santa Fe y alrededores.
En lo que va de 2026, hubo 257 detenidos por robos de cables, medidores de luz, picaportes y otros elementos de metales no ferrosos en el departamento La Capital. Algunos de los reincidentes acumulan hasta cinco detenciones por hechos de este tipo, según datos a los que accedió AIRE de manera exclusiva.
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La reiteración de estos casos pone el foco no solo en quienes sustraen los materiales, sino también en el circuito al que ingresan después de los robos. Por eso, la Provincia lleva adelante controles en chatarrerías y desarmaderos para detectar elementos cuya procedencia no pueda justificarse e investigar posibles situaciones de encubrimiento.
Rodolfo Galfrascoli, director provincial de Investigaciones Criminales de Santa Fe, explicó que estos procedimientos, que fueron 190 en total, apuntan a identificar la compra y comercialización de materiales robados, entre ellos cables de electricidad, medidores, picaportes y otros elementos que pueden terminar en esos comercios.
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Controles en chatarrerías y desarmaderos
En un operativo realizado en Santo Tomé, las autoridades secuestraron materiales cuyo origen no pudo ser justificado y dispusieron la clausura preventiva de una chatarrería. Del procedimiento participaron la Policía de Investigaciones (PDI), el municipio y áreas provinciales vinculadas con el control de desarmaderos.
Rodolfo Galfrascoli, director provincial de Investigaciones Criminales, explicó que los controles apuntan a detectar posibles irregularidades en la compra de elementos robados. "Esto es la compra de material que se roba, medidores de luz, cables de electricidad, picaportes", enumeró el funcionario, quien señaló que estos elementos pueden terminar en chatarrerías y desarmaderos, tanto habilitados como no habilitados.
Sobre el procedimiento en Santo Tomé, Galfrascoli aclaró que el material secuestrado será investigado para determinar su procedencia y establecer si tiene relación con hechos delictivos anteriores. "Es material del cual no se puede dar cuenta de su origen", afirmó. La clausura preventiva fue dispuesta por el municipio y las autoridades provinciales, mientras que la Justicia deberá determinar si corresponde avanzar con una investigación penal.
Elementos robados
El cableado público y domiciliario concentra la mayor cantidad de hechos registrados en los procedimientos policiales. En el período analizado, se contabilizaron 107 aprehensiones vinculadas con el robo de cables, equivalentes al 78,6% del total, y otros 42 procedimientos. En lo que va de octubre, 17 de las 34 aprehensiones estuvieron relacionadas con el robo o la tentativa de robo de cables.
Entre los demás elementos, se registraron 13 hechos de aprehensión por el robo de picaportes y 14 por otros objetos de bronce o cobre. Además, hubo siete aprehensiones vinculadas con medidores y tres procedimientos por el artículo 10 bis.
Distribución territorial de los operativos
Las intervenciones se concentraron principalmente en las ciudades más pobladas del departamento La Capital. La ciudad de Santa Fe encabezó los registros, con 133 personas aprehendidas y 51 trasladadas. En Santo Tomé, en tanto, se contabilizaron 40 aprehensiones y 23 intervenciones.
También se realizaron procedimientos en otras localidades del departamento: tres en Laguna Paiva, dos en Colastiné Norte, uno en Arroyo Leyes y uno en Sauce Viejo.
La ruta de los materiales robados
Galfrascoli vinculó estos hechos con una economía delictiva que comienza con pequeños robos y hurtos, pero que puede generar ingresos a través de la acumulación y posterior comercialización de los elementos sustraídos. En ese sentido, sostuvo que los controles no se limitan a buscar autopartes de vehículos robados, sino que también abarcan cables, metales y otros objetos con valor de reventa.
"Para nosotros tiene que ver justamente con la parte final de una economía delictiva que a veces es precaria, pero que en muchos casos demuestra una gran cantidad de dinero que surge a partir de los pequeños robos y hurtos que terminan en estos lugares de acumulación", explicó el funcionario.
Además, señaló que las investigaciones anteriores sobre desarmaderos permitieron dimensionar el movimiento económico detrás de estos delitos, a partir de la cantidad de materiales secuestrados y su relación con los hechos investigados.






