Su nombre es Diego Armando Duarte. Tiene 35 años y carga en la espalda con un apodo que lo pinta como terrorífico: “El Demonio”. El mote se lo ganó luego de haber protagonizado una serie de asaltos y amenazas en distintos barrios del norte de la ciudad de Santa Fe y por los cuales, el pasado 5 de octubre, el juez penal de tribunales Leandro Lazzarini ordenó que permanezca detenido con prisión preventiva.
La resolución fue luego de un pedido realizado por los fiscales Sebastián Szeifert y Arturo Haidar, y que fue aceptado por la defensa del “Demonio”, a cargo de la penalista Elsa María Trayci Dunigan.
En total, los fiscales le atribuyeron a Duarte un total cinco delitos ocurridos entre septiembre y octubre de este año cuando cometió una serie de robos callejeros mediante el empleo de un arma de fuego que portaba entre sus pertenencias. El primero ocurrió el 5 de septiembre, cuando cerca de las 14 se presentó en la casa de su hermana y quiso entrar. Sin embargo, su familiar le rechazó el ingreso por lo que el hombre sacó un arma de fuego y amenazó con “matarlos a todos”. De hecho, según consta en la causa, Duarte le dijo a su hermana, y los hijos de esta: “Salgan que los voy a matar”.
Días después, el 29 de septiembre, el “Demonio” volvió a aparecer en la barriada. Aquel día, a las 21.30, abordó a una mujer que iba en una motocicleta en la intersección de Santa Fe y Alfonsina Storni. Allí, mediante amenazas, obligó a la conductora y a su hija de cinco años a descender para luego subirse al vehículo y escapar del lugar.
El ocaso de Duarte y sus violentas andanzas, terminó el 1 de octubre, cuando en horas del mediodía asaltó, sobre avenida Teniente Loza, a una motociclista luego de mostrarle un revolver calibre 32. “Pará, dame la moto o te mato”, le advirtió el violento.
El delincuente tomó la moto y se dirigió hasta la casa de su hermana (a la cual un mes antes había amenazado) e intentó guardar la moto, pero su familiar y la pareja de esta, le impidieron esconder el vehículo robado. Ante la negativa, el “Demonio” sacó el revólver y disparó tres veces, pero no hirió a nadie. Luego se fue del lugar y dejó la motocicleta robada tirada en una zanja.
Por la violenta situación, los agentes policiales de la PAT y la Subcomisaría 17 iniciaron una persecución contra Duarte, el cual -en pleno escape- intentó descartar el revolver tras arrojarlo al techo de un pequeño local comercial de la zona norte. Seguidamente, al llegar a Hugo Wast y Grierson terminó detenido y esposado por los uniformados que lo pusieron en manos de la Justicia.
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